El ayuntamiento defiende el nuevo parque de perros en La Gallega pese a las quejas de los usuarios

Los usuarios alertan, entre otros problemas, de perros con patas partidas, de conjuntivitis en sus mascotas y de animales que se enganchan en las vallas al intentar saltarlas por ser demasiado bajas

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Un perro siendo acariciado por su dueño./ Archivo
Un perro siendo acariciado por su dueño./ Archivo

Poco más de dos semanas después de la inauguración del parque para perros de Santa Catalina, en La Gallega, las instalaciones ya acumulan varias quejas de los usuarios. Perros que se rompen una pata con los bancos, perros que quedan colgados de la valla al intentar saltarla, otros con conjuntivitis por el polvo que levanta la grava del suelo o la ausencia de sombra son algunas de ellas.

El 25 de mayo, el alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, visitó las instalaciones junto con el concejal del Suroeste, Javier Rivero. Se trata de un parque de 1.300 metros cuadrados, con dos zonas diferenciadas para mascotas pequeñas y animales más grandes, que cuenta con bancos y, según explicó el consistorio en una nota de prensa entonces, con cubos de basura y zonas de sombra.

Un perro se partió una pata al introducirla entre los huecos de las láminas de uno de los bancos./ Cedidas
Un perro se partió una pata al introducirla entre los huecos de las láminas de uno de los bancos./ Cedidas

Múltiples quejas

Sin embargo, los vecinos que han llevado allí a sus mascotas ven deficiencias en las instalaciones. Las vallas son, a su juicio, demasiado bajas para evitar los saltos de sus perros. Las papeleras no son orgánicas para depositar los excrementos, ni hay ninguna zona cubierta que proyecte sombra para que dueños y mascotas puedan protegerse del sol.

Además, el suelo es de grava. Material que, según los usuarios, produce pequeños cortes en las almohadillas de las patas de sus perros y levanta demasiada polvareda cuando estos corren encima. Algo que ha provocado conjuntivitis en los ojos de algunos de los animales.

Otro usuario añade que los huecos entre las láminas para sentarse en los bancos son demasiado grandes y que su mascota se quedó ahí enganchada, con la mala fortuna de romperse una pata. Son múltiples las quejas, que alcanzan también a la localización de la única fuente-bebedero, que se ubica fuera de las dos zonas para perros pequeños y grandes.

Rivero defiende su gestión

Una serie de inconvenientes que llevaron al Grupo Municipal de Unidas Podemos a preguntar a Javier Rivero qué acciones estaban previstas para solucionar estos problemas. Sin embargo, el concejal remitió este jueves una respuesta defendiendo las instalaciones tal como están respecto a todas las quejas de los usuarios.

"En relación a las incidencias detectadas en la zona canina del Parque Santa Catalina, se ha seguido el criterio técnico municipal que también desarrolló la zona de Acorán, registrando hasta el momento bastante éxito de uso", comienza el escrito de Rivero, que responde después, una por una, a las quejas de los vecinos recogidas por Unidas Podemos.

La grava es más higiénica y "se va triturando"

"La decisión de utilizar grava en esta instalación se toma por ser un elemento que aporta más higiene frente a otros elementos como la tierra o el césped natural, teniendo experiencias en otras zona del municipio", explica sobre el suelo del parque, añadiendo que "este tipo de grava se va triturando con el uso y las inclemencias del tiempo, tal y como ha pasado en El Sobradillo o Acorán". Un material que, al no haberse triturado de momento, daña las patas de algunos animales.

Frente a las quejas sobre la valla, que algunos perros más enérgicos han tratado de saltar, quedándose colgados y produciéndoles heridas, Rivero defiende que "se estima que dispone de la altura necesaria para un uso normal del recinto, que es la de poder soltar las mascotas en un espacio destinado a tal fin, para su juego y convivencia".

A la izquierda, uno de los perros que han sufrido conjuntivitis. A la derecha, la grava del parque y la altura de la valla./ Cedidas
ana A la izquierda, uno de los perros que han sufrido conjuntivitis. A la derecha, la grava del parque y la altura de la valla./ Cedidas

La sombra depende de la hora 

Respecto a la pata rota de una de las mascotas al engancharse en un asiento, el concejal explica que "los bancos son el modelo municipal que se instala en la ciudad, y están destinados a las personas, no a los animales".

La fuente, explica el concejal, está situada "en la zona intermedia para su uso en la entrada y salida", algo que también sucede en otros parques caninos como el de Los Cuchillitos Tristán. Rivero zanja su informe aludiendo a las anunciadas zonas de sombra: "Hay zonas de sombra según el horario al que se acuda al parque, pero si se refiere a una cubrición, no se realizará antes que en las zonas infantiles".