Joaquín Martínez

Opinión

El dinero no es de nadie

Emprendedor y empresario

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El Consejo de Gobierno de Canarias ha aprobado este lunes el proyecto de ley de presupuestos de la comunidad autónoma para 2023. Estos presupuestos se elaboran bajo unas previsiones macroeconómicas pesimistas. Los datos en los que se basan serían el crecimiento del PIB en 1,3%, tasa de paro del 17,6%, e inflación del 3,7% (interanual, es decir, casi un 4% más al acumulado que llevamos).

Esto que llaman escenario pesimista, me temo que será un escenario optimista atendiendo a la corrección de cifras económicas a la que estamos acostumbrados por parte de todas las autoridades a nivel no solo nacional, sino mundial en los últimos tiempos.

Los presupuestos regionales han subido casi un 12% con respecto a los del año pasado y un 30% en los últimos cuatro años, mientras que el PIB de Canarias en ese período ha descendido un 3,4%. Llevemos esto al mundo real. Pongámonos en el escenario familiar e imaginemos esta escena de una obra de teatro que llamaremos “El Gran Despilfarro”.

Personajes de la obra de teatro:

M1: Miembro 1 de la unidad familiar (perceptora de rentas).

M2: Miembro 2 de la unidad familiar (gestor de esas rentas).

M1: Debemos tener cuidado porque, desde la pandemia, hemos generado menos riqueza. Espero, M2 que lo estés teniendo en cuenta, y que nos estemos apretando el cinturón.

M2: Debo decirte que este año tenemos unos presupuestos récord en el hogar, vamos a gastar un 30% más todos los meses.

M1: Bueno es lógico tenemos que cuidar nuestra salud y nuestra formación. Supongo que este incremento es porque vamos a comprar comida más sana, vamos a apuntarnos al gimnasio y vamos a realizar cursos certificados para estar mejor preparados, ¿no?

M2: ¡No, que va! En realidad, es que he comprado un nuevo coche financiado. El anterior ya tenía 3 años y no era muy sostenible, así que era hora de cambiar.  Además, es el mundial ahora y he comprado una TV de 96 pulgadas nueva y unos sillones muy cómodos para poder verlo bien. Pero vamos no te preocupes eso es el “chocolate del loro”.

M1: Bueno, pero onza de chocolate a onza de chocolate, se hace una tableta… Ten cuidado.

M2: Para afrontar estos gastos extra lo que he hecho ha sido pedir un crédito rápido de los que anuncian en la TV (sí, la de 96 pulgadas) y como han subido los tipos, pues vamos a pagar más en intereses.

Ante todo esto, M1 parece no estar muy de acuerdo, no solo M2 está gastando dinero que no generan, sino que además lo vende como un absoluto y rotundo éxito de gestión. Debe buscar una solución, y pronto.

M1 decide reunirse con sus clientes y les comunica que va a subirles los precios (por encima de la inflación) por el mismo servicio que ofrece ahora y el argumento que le brinda a sus clientes es que M2 está gastando más en salud y formación, lo cual es un éxito rotundo porque se va a encontrar mejor de salud, con más energía y va a tener más conocimientos. Es resumen, les va a atender mejor. Además, a final de año les va a hacer un descuento por haberle ido pagando todos los meses una cantidad.

*Nótese que no hablo nunca de que esta unidad familiar tiene menos ingresos, sino de que genera menos riqueza. Y he ahí el quid de la cuestión hoy en día con los gobiernos en España, en Europa y en el mundo occidental en general: en un entorno de reducción del PIB, principalmente (pero no exclusivamente) por la pandemia, las cifras de recaudación de dichos gobiernos no para de crecer. Y se vende como éxito. Como si fuese una empresa privada. Solo que los ingresos de la administración vienen de un lugar, principalmente: tu bolsillo y el mío.

Esto va bastante en la línea de los presupuestos de todas las comunidades y estados del mundo occidental ahora mismo. Más gasto, más recaudación, menos productividad. Todo ello en un contexto en el que la burbuja que generaba imprimir dinero y consumir deuda ha estallado en forma de inflación galopante.

Tenemos estados que se han convertido en adictos a la deuda y al gasto, sin medir ni buscar la eficiencia del mismo. Y es que como dijo una antigua vicepresidenta del gobierno de España: “El dinero público no es de nadie”.