Agoney Melián, presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Tenerife

Opinión

Seré tu amante bandido

Presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios de Canarias

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Acaba 2022 y qué 2022 hemos tenido. Crisis de todo tipo, guerra en Europa, los coletazos de la pandemia y un sinfín de acontecimientos mundiales que nos dejan boquiabiertos, a los seres terrenales que estamos inmersos en nuestras propias batallas personales.

Sin duda estamos siendo partícipes de momentos históricos y frágiles en el mundo, pero sobre eso, nada les quiero contar. Porque a pesar de formar parte de las altas esferas de la juventud empresaria de nuestro país, poco tengo para aportar a estos asuntos, más allá de una opinión que probablemente me cambie en una semana y que poco puede afectar a tu reflexión de final de año que, si no la haces, te la recomiendo.

Cuando empecé a escribir para este medio, mi intención era compartir mi filosofía sobre el bienestar personal, sobre la mejora de la calidad de vida que tanto he predicado en mi vida profesional. Lo que nunca imaginé es que, este año, además de escribir sobre ello, tendría que emplearme a fondo para ponerla en marcha y aplicarla en todas las aristas de mi vida. La personal, la profesional, y las más importante, en todo mi mundo interior.

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Estos doce meses para mí, han sido un periodo de aprendizaje extremo, como ya les he dicho en mi párrafo anterior. Un año donde he estado absolutamente desconectado de todo, y a pesar de que pueda parecer lo contrario, por mi gran actividad en redes sociales, he estado fuera del servidor, arreglando las conexiones y activando mecanismos de unión con otras terminales, más sanas y saludables para mi cabeza. En resumen, que 2022 ha sido un año muy duro y lleno de enseñanzas que, por si te fueran de utilidad, quiero compartir contigo.

Aprender a vivir con mi personalidad múltiple

No sé si lo sabes, pero según tu contexto, el momento del día, lo que te haya pasado la semana anterior, o incluso hace diez minutos, hace que te sientas de una manera o de otra. Esto es así y más vale que lo aceptes; y al igual que en la maravillosa película de Jim Carrey, “Yo, yo mismo e Irene”, dentro de nosotros habitan más de una personalidad que a veces no es coherente no con el entorno, ni con el momento; simplemente toman el control y actúan según lo que van sintiendo.

Este año he aprendido que no siempre tengo que ser coherente ni estar a la altura de nada. He aprendido que a veces mis emociones son las que rigen mi forma de ser y de comportarme, y por supuesto que, si no hago daño a nadie, lo que tengo que hacer es darles cariño a todas mis versiones, entenderlas y comprender por qué son así, y si puedo, enamorarme de cada una de ellas. Al fin y al cabo, este grupo de personalidades multidisciplinar, te acompañarán el resto de tu vida y vivirás mejor si mantienes una relación de cariño con ellas.

Ojo, no estoy validando con mis palabras el “yo soy así” y no puedo cambiar. Lo que te digo es que el primer paso para cambiarlo es aceptar como eres, entender por qué eres así y modificar cuantas cosas no te gusten desde el amor y no desde un estado de guerra.

Consejos vendo pa´ mí no tengo

Me he pasado años dando formación sobre desarrollo personal. Hablando sobre el subconsciente y sobre las bondades de la ciencia y no cambio ni una palabra de lo que he dicho. Sin embargo, el 2022 me ha hecho una bestia en lo que ha esto se refiere, ya que tal y como plantea la filosofía del empirismo, no se puede alcanzar el conocimiento pleno, si una vivencia experiencial.

Seguro que cuando viene alguien a contarte su problema, sea laboral o personal, tienes absolutamente claro el plan de acción. Sabes exactamente lo que debería hacer esa persona y casi que podrías definir los pasos a seguir desde el minuto cero. Esto es porque somos expertos solucionadores de la vida de otros, ¿no te lo parece?

Esto es así porque, además de no tener toda la información, cuando existen emociones de por medio, nada es tan simple como nos parece. Es muy fácil nadar fuera del agua, pero luego hay que lanzarse al mar, sin saber si hay tiburones, si la temperatura es fría o caliente, o si vienen fuertes marejadas.

Este año aprendí que consejos vendo pa´ mí no tengo, porque cuando llega la hora de la verdad, hay que coger una tabla y surfear. Esto me ha vuelto más humano, más humilde, más empático y eso es un regalo que agradezco a la vida, porque estas cualidades son maravillosas, y me gustan mucho.

He aprendido que no puedo alterar el orden de las Galaxias, pero sí que puedo aprender a admirar su belleza, disfrutarla e intentar aprender lo máximo posible de ella.

No eres una monedita de oro

Cuando eres una persona con valores, es imposible caerle bien a todo el mundo. Si además estás inmerso o inmersa en algunas luchas, cómo lo estoy yo, no te quiero ni contar.

Nunca he tenido interés en hacer daño a nadie, pero debo confesar que, durante una gran parte de mi vida, la opinión de los demás tenía la capacidad de amargarme la existencia. Esto no puede ser así.

Seguro que a veces te pasa lo mismo, y eso es porque no has aprendido que no puedes agradar a todos, siendo auténtico.

Uno de los motivos, es porque no todo el mundo tiene tu mapa mental, tus creencias ni tus valores. Esto ya lo he dicho en algunos artículos, pero… según donde naces, tu entorno y aprendizajes, piensas de una manera o de otra y está bien.

No eres responsable de los pensamientos de los demás sino de los tuyos, y a veces, actuar para procurarte bienestar personal, que es de lo que habla este artículo de hoy, mucha gente va a sentir que le has damnificado, pero pregúntate:

¿No está bien alejarte de quien te hace daño?

¿No está bien descansar de la bulla cuando te sientas cansado?

¿No está bien tratarte con cariño y priorizarte frente al mundo?

Si la respuesta es la que yo creo, este consejo te vendrá genial, recuerda que: “No eres una monedita de oro, para gustarle a todo el mundo”.

La mariposa que se volvió oruga.

Voy acabando, y no quiero despedirme de estas líneas sin decirte que, lo mejor de 2022 ha sido dejar lo maravilloso que creía que era mi vida para arreglar mi mundo interior. He dejado de ser mariposa para meterme nuevamente en el capullo y reconstruir todo aquello que me hacía daño.

Esto no es fácil, es duro y doloroso, porque te enfrentas a tus miedos más oscuros, a tus verdades más absolutas y todo en silencio, sin el ruido que te despista de tu verdadera realidad.

Lo más importante de este año ha sido entender que debo tener una relación sana conmigo, y que esto implica el cariño y el esfuerzo que conlleva cualquier relación.

He aprendido que no debo dejar que nadie me ponga el tornillo que me falta y que no puedo arreglar nada de lo que hay fuera, sin tener claridad dentro. He aprendido a tener calma, porque desde la calma es que tendrá sentido la falta de sentido, y solo desde ahí, podrás generar soluciones, ¿Tú te estás dando ese tiempo?

El otro día en la ducha, escuchaba la canción de Miguel Bosé que da título a este artículo.

Yo seré el viento que va

Navegaré por tu oscuridad

Tú, rocío, beso frío

Que me quemará

… Yo seré tormento y amor

Tú, la marea que arrastra a los dos

Yo y tú, tú y yo, sí

No dirás que no

No dirás que no

No dirás que no

… Seré tu amante bandido, bandido    

Corazón, corazón malherido

Seré tu amante cautivo, cautivo…

Te animo a que las escuches entera y, después de leer mi artículo hagas lo mismo que hice yo. Entendiendo los vaivenes de mi relación conmigo mismo me hice una promesa que cumpliré en adelante. Salí de la ducha y me miré fijamente al espejo y me dije Agoney: “ Seré tu amante bandido”.