Alba Gil Aceytuno llega al 61º Jazzaldia de San Sebastián en uno de los momentos más intensos de su trayectoria. Lo hace llevando sonidos vinculados a las Islas hasta un escaparate internacional, pero sin dejar de mirar hacia casa.
Mientras su proyecto encuentra escenarios fuera de Canarias, la saxofonista reclama que dentro del Archipiélago existan lugares en los que las próximas generaciones puedan tocar, encontrarse y crecer.
La artista grancanaria será una de las ocho propuestas que participarán en JazzEñe, seleccionadas entre un total de 158 candidaturas. Una oportunidad que recibió por sorpresa y que le permitirá mostrar su trabajo ante programadores de festivales y salas procedentes de distintos países europeos.
Un proyecto difícil de encasillar
Gil Aceytuno reconoce que presentó su candidatura para probar suerte, ya que su propuesta nace del jazz y de la improvisación, pero se aleja de sus códigos más tradicionales. Por ello, valora especialmente que la organización haya reconocido tanto la búsqueda de nuevos sonidos como la relación del proyecto con el territorio canario.
Aunque no había concebido este trabajo para permanecer ligado al circuito clásico del jazz, agradece la posibilidad de llegar a un festival con la trayectoria de Jazzaldia. Su intención es que la música pueda circular por escenarios diferentes, especialmente aquellos vinculados a propuestas alternativas y experimentales.
Sola ante el escenario
La saxofonista se presenta sola, un formato que le obliga a controlar el instrumento, la voz, los efectos, las bases y los elementos de percusión. Se trata de una experiencia muy distinta a tocar con una banda y le exige “el triple” de concentración.
La estructura de las canciones está bastante definida, pero los solos y buena parte de lo que ocurre sobre las bases son improvisados. Esto permite que cada directo cambie y que una misma composición adquiera matices diferentes dependiendo del escenario y del momento.
Sonidos vinculados a Canarias
El proyecto incorpora melodías y letras tradicionales, como el arrorró, trasladadas a un contexto marcado por el saxofón, la electrónica y la experimentación. También aparecen instrumentos de percusión canarios que fue introduciendo de manera natural cuando sintió que las canciones necesitaban nuevos elementos rítmicos.
Entre ellos se encuentran las chácaras, los tambores tradicionales y las lapas. Los instrumentos mantienen su sonido reconocible, pero aparecen integrados en un universo musical muy diferente al habitual.
Sin lugares para comenzar
La llegada a JazzEñe confirma el buen momento creativo de Gil Aceytuno, aunque la saxofonista no cree que pueda hablarse de una escena musical fuerte en Canarias. “No se puede tener una escena fuerte si no hay espacios donde tocar”, señala al analizar la situación de los artistas que intentan sacar adelante sus proyectos desde las Islas.
Recuerda que cuando comenzó a actuar, con 16 o 17 años, Las Palmas de Gran Canaria contaba con más iniciativas y escenarios para los jóvenes. Aunque actualmente aprecia un pequeño repunte gracias al esfuerzo de algunas salas, considera que durante años ha existido una brecha que ha frenado el relevo generacional.
El escalón que falta
La artista reconoce que Canarias cuenta con buenos festivales, pero para acceder a ellos los músicos deben haber alcanzado ya cierto nivel. El problema, explica, es que falta un punto intermedio: pequeños escenarios en los que tocar con frecuencia, probar canciones, construir un público y desarrollar una propuesta antes de llegar a los grandes eventos.
Esta carencia también afecta a proyectos consolidados, que encuentran dificultades para circular entre las islas o establecer conexiones con la Península. Por eso, aunque destaca que existen artistas y bandas de enorme calidad, no considera que haya una estructura capaz de sostener todo ese talento.
Una oferta cultural limitada
Gil Aceytuno centra esta crítica a la oferta cultural de Las Palmas de Gran Canaria, donde se crió y vive. Lamenta que falten alternativas estables para escuchar determinados estilos musicales, pero también espacios para otras disciplinas, como cines que proyecten películas fuera de los grandes circuitos comerciales.
La saxofonista cree que las instituciones hablan mucho de cultura, pero todavía no ofrecen soluciones a los problemas reales de la ciudad. Mientras algunas salas luchan "contra viento y marea" por mantener sus programaciones, los creadores continúan dependiendo de festivales puntuales o de iniciativas organizadas por ellos mismos.
Un año de nuevos proyectos
Tras su paso por Jazzaldia, Gil Aceytuno continuará ofreciendo conciertos en Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria y varias salas pequeñas de Andalucía, Valencia y Barcelona.
La artista también ha comenzado a preparar un segundo álbum, que grabará poco a poco, siguiendo el mismo proceso pausado de su primer trabajo. A ello se suman el próximo disco y la gira de Rupatrupa, sus colaboraciones con otros músicos y la composición de música para cortometrajes y documentales, un ámbito en el que llevaba tiempo queriendo entrar.
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