Aridany Rodríguez: "No me podría imaginar una vida sin Carnaval; es mi forma de vida". CEDIDA
Aridany Rodríguez: "No me podría imaginar una vida sin Carnaval; es mi forma de vida". CEDIDA

Aridany Rodríguez: "No me podría imaginar una vida sin Carnaval; es mi forma de vida"

De cara al Carnaval 2027, Aridany continúa desarrollando nuevos proyectos junto a distintas formaciones, entre ellas Las Traviesas, Los Twitty's y Lengüetudos

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Grupo EnMascarada Carnaval

Aridany Rodríguez es uno de esos carnavaleros que han convertido la música y las murgas en una parte inseparable de su vida. Profesionalmente trabaja en el sector de la logística y la mensajería, una ocupación que compagina con su verdadera pasión: la música carnavalera. Su vínculo con la fiesta se remonta a la infancia, cuando su madre lo llevaba a las cabalgatas, los pasacalles y las actuaciones de las murgas. Su primera experiencia sobre un escenario llegó a finales de los años noventa con la murga adulta Los Sarandajos del Risco, dando comienzo a una trayectoria que se ha prolongado durante décadas.

Fue fundador de Trotamúsicos, agrupación en la que permaneció desde el año 2000 hasta 2007, y continuó su recorrido por Trapasones, Los Twitty's —donde comenzó su etapa como director— y Trastornados, de cuya fundación también formó parte. Su trayectoria incluye igualmente su paso por ChachoTú, Serenquenquenes y Los Chismosos, además de una etapa en la murga Los Silenciosos de La Aldea. También estuvo vinculado a la murga Las Quintillas, de Fuerteventura, aunque en aquella ocasión la formación finalmente no salió al Carnaval. En el ámbito de las murgas femeninas, ha trabajado con Las Urracas y Crazy Trotas. Sin embargo, una de sus vinculaciones más duraderas es con Las Traviesas, agrupación con la que lleva once años trabajando en el apartado musical.

De cara al Carnaval 2027, Aridany continúa desarrollando nuevos proyectos junto a distintas formaciones, entre ellas Las Traviesas, Los Twitty's y Lengüetudos. En esta entrevista con Grupo EnMascarada Carnaval, repasa su trayectoria, analiza la evolución de las murgas femeninas, reflexiona sobre el nivel del concurso de Las Palmas de Gran Canaria y explica por qué, después de tantos años, el Carnaval sigue siendo una parte esencial de su vida.

[PREGUNTA] Aridany, para comenzar, nos gustaría conocer un poco más tu trayectoria carnavalera. ¿Cómo fueron tus inicios en las murgas y a qué te dedicas profesionalmente?

Profesionalmente me dedico al sector de la logística, concretamente trabajo en mensajería. Tengo la suerte de que mi jornada laboral termina sobre las dos y media de la tarde, lo que me permite disponer de tiempo para dedicarme a la música, que es una parte fundamental de mi vida.

En cuanto a mi trayectoria carnavalera, podríamos estar hablando un buen rato. Todo comenzó realmente por mi familia, especialmente por mi madre, que fue quien me inculcó desde muy pequeño el amor por el Carnaval. Ella me llevaba a las cabalgatas, a los pasacalles y a ver las murgas.

Siempre tuve mucha vinculación con las murgas infantiles, aunque no llegué a formar parte de ellas como componente. Participaba en los pasacalles y compartía muchos momentos con aquellos grupos.

Mi primera experiencia sobre un escenario llegó cuando tenía unos 17 o 18 años, aproximadamente en 1998, con la murga adulta Los Sarandajos del Risco. Allí permanecí unas dos temporadas.

Después surgió Trotamúsicos, una murga de la que fui fundador. Comenzamos en el año 2000 y estuve hasta 2007, aproximadamente siete temporadas.

En 2008 pasé por Trapasones y posteriormente llegué a Los Twitty's, donde tuve mi primera experiencia como director. Más adelante participé en la fundación de Trastornados, una murga que inicialmente iba a llamarse Trastocado, pero tuvimos que cambiar el nombre porque ya existía una sociedad con esa denominación en Tenerife.

Con Trastornados estuve unos tres o cuatro años. Después pasé por ChachoTú, donde permanecí aproximadamente cinco temporadas, y posteriormente trabajé con Serenquenquenes durante unos cuatro años. También formé parte de Los Chismosos y estuve una temporada en Los Silenciosos de La Aldea.

Además, estuve vinculado a Las Quintillas, de Fuerteventura, aunque aquel año finalmente no salieron al Carnaval.

En el ámbito de las murgas femeninas, he trabajado con Las Urracas y Crazy Trotas. Pero, si hay una agrupación con la que mantengo una relación especialmente duradera, esa es Las Traviesas. Llevo once años trabajando con ellas, compartiendo muchísimas experiencias y consiguiendo logros importantes.

Los retos del Carnaval 2027

¿Cómo afrontas el Carnaval 2027, teniendo en cuenta que vuelves a estar involucrado en varios proyectos musicales?

Lo afronto con ilusiones renovadas, como todos los años. En esta ocasión estoy trabajando con Las Traviesas, con Los Twitty's y también con Lengüetudos, aunque estos últimos no participarán en el concurso de Las Palmas de Gran Canaria y estarán presentes en otros carnavales del sureste.

La realidad es que quienes estamos metidos en este mundo sabemos que el Carnaval es una maquinaria que nunca se detiene. Termina una edición y prácticamente al día siguiente ya estamos pensando en la siguiente.

Cada temporada supone nuevos retos, nuevas expectativas y nuevas ilusiones. Siempre intentamos superarnos, conseguir objetivos y seguir disfrutando, porque no podemos olvidar que, además del trabajo y la exigencia, esto es algo que hacemos porque nos apasiona.

Llevas once años trabajando con la murga femenina Las Traviesas. ¿Qué significa para ti mantener una vinculación tan prolongada con esta agrupación?

Las Traviesas han sido una murga que me lo ha dado todo, tanto a nivel personal como sentimental. Para mí son muchísimo más que una agrupación.

Estamos hablando de un grupo con una calidad humana increíble. Durante todos estos años han estado conmigo en los buenos y en los malos momentos, y eso es algo que valoro muchísimo.

Cuando llevas tanto tiempo trabajando con un colectivo, inevitablemente se crean vínculos que van mucho más allá de los ensayos o las actuaciones. Compartes experiencias, alegrías, dificultades y momentos personales.

Con ellas he vivido infinidad de situaciones y hemos construido una relación muy especial. No solamente compartimos el Carnaval, sino que también hacemos vida fuera de la murga.

Además, en mi trayectoria he pasado por distintas agrupaciones y he trabajado tanto en la dirección como en la armonización musical. En este mundo, las etapas pueden ser más largas o más cortas, dependiendo de las necesidades y expectativas de cada grupo.

Sin embargo, con Las Traviesas se ha creado una relación muy sólida desde el primer momento. Me siento muy cómodo trabajando con ellas y, después de once años, puedo decir que forman parte de mi vida.

Desde el punto de vista musical, ¿cómo ha evolucionado Las Traviesas durante estos once años? ¿Consideras que el nivel de exigencia es cada vez mayor?

La evolución ha sido increíble. Precisamente hace unos días lo comentaba con las chicas y con la directora, porque es impresionante la capacidad que tienen actualmente para asimilar los arreglos musicales.

Hay ocasiones en las que preparo un arreglo, lo llevamos al ensayo y son capaces de montarlo en apenas diez minutos. Eso demuestra el nivel musical que han alcanzado y todo el trabajo que llevan detrás.

Evidentemente, conforme pasan los años, el nivel sube y también aumenta la exigencia. Eso hace que los arreglos sean cada vez más complejos, porque siempre intentamos dar un paso más.

Pero lo sorprendente es la capacidad de respuesta que tienen. Hay cosas que preparo en el estudio y que después ellas consiguen interpretar prácticamente sobre la marcha.

Sin ir más lejos, hace unos días no pude asistir a un ensayo porque me encontraba mal. Tenía pendiente terminar un arreglo de una canción y, cuando lo tuve preparado, se lo envié a la directora.

Lo que a mí me había llevado aproximadamente media hora de trabajo, ellas fueron capaces de montarlo en unos quince minutos. Es algo asombroso y demuestra el nivel que han conseguido. Estoy muy contento con su evolución.

El papel de las murgas femeninas en el concurso

Las Traviesas llevan años situándose entre las agrupaciones destacadas del concurso de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué crees que les falta para dar el salto definitivo y conseguir ganar el certamen?

Es una pregunta complicada, porque creo que no estamos hablando de algo que haya ocurrido únicamente el año pasado, sino de una situación que viene repitiéndose desde hace varias ediciones.

Personalmente, considero que en los últimos tres años ha habido ocasiones en las que perfectamente podrían haber pasado tres murgas femeninas a la final.

No sabría decirte exactamente qué es lo que ocurre, pero sí puedo asegurar que las murgas femeninas están experimentando un salto de calidad enorme.

Y cuando hablo de calidad me refiero a todos los aspectos: musicalmente, en cuanto al sonido y también en el apartado de las letras.

Es verdad que existe una percepción entre parte del público de que las voces femeninas, al ser más agudas, pueden resultar más estridentes. Pero creo que esa visión no refleja el nivel que están alcanzando muchas agrupaciones.

Las murgas femeninas están trabajando muchísimo y han conseguido una evolución musical y letrística impresionante.

También es cierto que cada año resulta más complicado acceder a la final, porque el nivel general del concurso continúa creciendo. Todas las agrupaciones trabajan muchísimo y quieren ofrecer lo mejor.

Al final, una buena actuación es la suma de muchos factores: una letra que conecte, una buena interpretación, un espectáculo atractivo y la capacidad de llegar tanto al público como al jurado, que es quien finalmente valora las actuaciones.

No creo que exista una única explicación. Lo que sí tengo claro es que muchas murgas femeninas están haciendo las cosas muy bien y tienen nivel suficiente para luchar por los puestos más altos.

Espero que más pronto que tarde podamos ver reflejado ese trabajo en los resultados y que las murgas femeninas continúen ganando protagonismo en las finales.

Lengüetudos y Los Twitty's, dos proyectos diferentes

También estás vinculado a Lengüetudos, una murga que ha decidido centrar su participación en otros carnavales del sureste. ¿Cómo está siendo tu experiencia con ellos?

Hablar de Lengüetudos es hablar de otro grupo con una calidad humana extraordinaria.

Es una murga con la que estoy vinculado desde sus comienzos. Prácticamente participé en su fundación y he vivido con ellos toda su evolución.

Como ocurre con cualquier agrupación que empieza, al principio existen unas expectativas y unos objetivos, pero después hay que adaptarse a la realidad, a los recursos disponibles y también al apoyo que puedan recibir de las administraciones de su zona.

Tengo una relación muy especial con Samuel, su director. Es una persona a la que aprecio muchísimo y con la que mantengo una gran amistad.

En cuanto a nuestra forma de trabajar, como yo vivo en Las Palmas y ellos están en Vecindario, tenemos que organizarnos de una manera diferente.

Normalmente les envío los arreglos mediante audios y ellos van trabajando durante los ensayos. Después suelo desplazarme aproximadamente una vez al mes o cuando Samuel me llama porque necesitan que revisemos alguna cuestión musical.

Es una forma de trabajar que nos funciona bastante bien.

Además, Lengüetudos tiene una personalidad muy particular. Son únicos, tienen una manera de ser que no pasa desapercibida y consiguen llamar la atención allá donde van.

Estoy muy contento de formar parte de ese proyecto y de seguir compartiendo experiencias con ellos.

De cara al Carnaval 2027 también se ha producido tu incorporación al proyecto musical de Los Twitty's. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué objetivos te planteas con ellos?

El año pasado estaba trabajando con Serenque, pero por diferentes motivos esta temporada no he podido continuar con ellos.

Entonces surgió la posibilidad de incorporarme al proyecto de Los Twitty's y aquí estamos, trabajando con muchas ganas y con ilusión.

Es una murga que viene de atravesar unos años algo complicados, pero estamos intentando aportar nuestro trabajo y ayudar a que el grupo continúe avanzando.

La verdad es que estoy muy contento con esta nueva etapa. Estamos al pie del cañón y veremos cómo se desarrolla todo de cara al próximo Carnaval.

La importancia de la música en una buena canción murguera

Después de tantos años dedicados a la dirección y a la armonización musical, ¿cómo se consigue que una canción conecte con el público desde el primer momento? ¿Existe alguna fórmula perfecta?

Creo que depende de muchos factores. No existe una fórmula exacta que garantice que una canción vaya a conectar con el público.

Hay agrupaciones que, por su nombre y trayectoria, ya tienen un tirón importante. También cuentan con una afición que las sigue y que contribuye a generar un ambiente especial.

Pero, más allá de eso, para mí hay algo fundamental: una buena letra tiene que estar acompañada por una música adecuada.

Cuando un letrista escribe una canción, después hay que buscar una música que encaje con lo que quiere transmitir. Y eso no siempre resulta sencillo.

Puede ocurrir que tengas una letra magnífica, pero que la música elegida no termine de acompañarla como debería. O también puede pasar lo contrario, que tengas una música muy buena, pero que no encaje del todo con el contenido de la letra.

Cuando consigues que ambas cosas vayan de la mano, que la música refuerce el mensaje y que todo tenga sentido, para mí eso es lo más cercano a la perfección.

Por eso digo que depende de todo un poco. La letra, la música, la interpretación, la personalidad de la murga y la capacidad de transmitir son elementos que tienen que funcionar conjuntamente.

"El Carnaval es mi forma de vida"

Después de tantos años vinculado a las murgas, ¿qué sigue teniendo el Carnaval para que continúes viviendo esta fiesta con la misma ilusión?

Para mí, a día de hoy, el Carnaval es mi forma de vida. Así de sencillo.

No podría imaginarme una vida sin Carnaval, independientemente de que siga vinculado a las murgas o no.

Siempre he sido carnavalero. Me gusta disfrutar de las fiestas, de los mogollones, del ambiente que se vive cuando llega esa época del año y de todo lo que rodea al Carnaval.

Pero, sobre todo, disfruto del día a día. Me gusta ir a los ensayos, encontrarme con la gente, compartir una cerveza después de trabajar y vivir todos esos pequeños momentos que forman parte de una agrupación.

Eso es lo que realmente me llena.

Cada año la ilusión se renueva. Termina un Carnaval y ya estoy pensando en el siguiente, en las canciones, en los arreglos y en todo lo que está por venir.

Es algo que llevo dentro y que forma parte de mí. No podría vivir sin ello.

Lo tengo muy claro: moriré con el Carnaval.

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