El director de la murga adulta La Sonora, Carlos Estévanez. / CEDIDA
El director de la murga adulta La Sonora, Carlos Estévanez. / CEDIDA

Carlos Estévanez: "Nuestra filosofía se basa en ser nosotros mismos y en trabajar como un equipo"

El director de La Sonora hace balance de los seis años de historia de la murga, en los que ha conseguido alcanzar tres finales, y analiza los desafíos de la próxima edición del Carnaval

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El director de la murga adulta La Sonora repasa su trayectoria carnavalera, la evolución de una formación que ha alcanzado tres finales en sus seis años de historia y los retos de cara al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2027.

Carlos Estévanez defiende una manera de entender el Carnaval basada en la autenticidad, el trabajo colectivo y la conexión con el público, sin obsesionarse con los resultados. De cara al próximo concurso, La Sonora mantiene su esencia y apuesta por seguir creciendo como equipo, incorporando a nuevas personas y responsabilidades.

[Pregunta] Carlos, para comenzar, ¿cómo ha sido tu trayectoria en el Carnaval y a qué te dedicas profesionalmente?

[Respuesta] Profesionalmente me dedico al mundo comercial. Soy asesor financiero y patrimonial, además de trabajar en el sector de los seguros.

En cuanto a mi trayectoria carnavalera, empecé en 1999 en la murga de Los Trabas, donde estuve hasta 2014. Después pasé a Ni Pico Ni Corto, formación en la que permanecí hasta 2020, el año de la pandemia. Durante ese periodo, junto a varios amigos con los que ya compartía una larga trayectoria, surgió la idea de crear La Sonora. Desde entonces, seguimos adelante con este proyecto.

Siempre has estado vinculado a las murgas adultas. ¿Nunca diste el paso de participar en una murga infantil?

No, nunca he formado parte de una murga infantil. De niño siempre me gustaron mucho las murgas y me llamaban la atención. Recuerdo que, con 13, 14 o 15 años, iba a ver los concursos y las actuaciones en la zona de la plaza de España, pero nunca me animé a dar el paso de entrar en una formación infantil.

Mi trayectoria como murguero comenzó directamente en una murga adulta, en 1999, cuando tenía alrededor de 21 o 22 años. Y hasta hoy he seguido vinculado a este mundo.

La Sonora nació de la unión de varios compañeros que compartían una trayectoria carnavalera. ¿Cómo surgió el proyecto?

Más que hablar de una murga mía, me gusta decir que La Sonora es nuestra. Es un proyecto compartido por varias personas que, después de coincidir en distintas etapas carnavaleras, fuimos creando una amistad que iba más allá de pertenecer a una misma murga.

Especialmente durante nuestra última etapa en Ni Pico Ni Corto, nos dimos cuenta de que, además de compartir ensayos y actuaciones, éramos amigos y teníamos una manera común de entender muchas cosas.

A partir de ahí surgió la posibilidad de hacer algo propio, un proyecto que reflejara nuestra forma de ser y nuestra manera de entender el Carnaval. Cada uno venía de una realidad diferente, pero teníamos ese nexo común de haber compartido experiencias en el pasado. De esa unión nació La Sonora.

Con seis años de trayectoria, ¿ha cambiado mucho La Sonora desde sus comienzos?

Realmente, no demasiado. Desde el principio hemos tenido bastante claro cómo queremos ser y qué queremos transmitir. Es posible que esa manera de entender la murga haya provocado que, en determinados momentos, no todo el mundo nos haya comprendido o que no hayamos tenido la repercusión que algunos podrían esperar. Pero eso nunca ha sido lo más importante para nosotros. Nuestra prioridad siempre ha sido ser nosotros mismos. En ese sentido, la esencia y la filosofía de La Sonora han cambiado muy poco.

Eso no significa que no queramos evolucionar. Siempre intentamos mejorar, incorporar novedades y adaptarnos al paso del tiempo sin perder nuestra identidad. No puedes quedarte anclado en una manera de hacer las cosas y negarte a evolucionar. Hay que mantener cierta flexibilidad, aprender y seguir creciendo, pero sin renunciar a lo que eres. Tenemos la inquietud permanente de hacerlo cada vez mejor y de seguir gustando al público. Esa es la evolución que buscamos.

En estos seis años habéis conseguido alcanzar tres finales. ¿Cuál es la clave de esos resultados?

La verdad es que no creo que exista una fórmula mágica ni un libro de instrucciones para conseguirlo. Además, hablamos de una actividad en la que la valoración es necesariamente subjetiva. No es una carrera de atletismo, en la que gana quien llega antes, ni una competición de salto de altura, donde vence quien salta más. En una murga entran en juego muchos factores y las valoraciones dependen de los criterios de cada jurado. Nosotros siempre hemos intentado dar lo mejor de nosotros mismos, hacer el mejor papel posible y presentar una propuesta que pueda estar entre las elegidas.

Después, algunos años hemos tenido la fortuna de entrar en la final y otros no. Estamos muy orgullosos de haber llegado a tres finales en seis años, pero hay algo que valoramos incluso más: durante los seis años hemos estado entre las murgas que podían ser elegidas. Ese es nuestro objetivo. Sabemos que cada propuesta puede conectar más o menos con el gusto del jurado de cada edición. A veces una temática, una ironía o una determinada manera de contar las cosas puede encajar mejor con sus preferencias. Lo importante es que nosotros hagamos nuestro trabajo, intentemos conectar con la gente y presentemos una propuesta de la que podamos sentirnos orgullosos.

¿Consideras que la clave de La Sonora está en encontrar un equilibrio entre la tradición y la innovación?

No lo planteamos de esa manera. No nos sentamos a decidir qué porcentaje de tradición debemos incluir y cuánto espacio tenemos que dejar a la innovación. Simplemente intentamos ser nosotros mismos. Cada uno de los integrantes aporta sus vivencias, su personalidad y todo lo que lleva detrás. Esa suma de experiencias es la que termina dando forma a nuestra manera de hacer Carnaval.

Quizá ese equilibrio se produzca de forma natural, pero no es algo que busquemos de manera predeterminada. Nuestra intención es hacer las cosas desde nuestra propia identidad, sin aplicar fórmulas artificiales.

El Concurso de Murgas de Santa Cruz de Tenerife de 2027 contará con 25 formaciones que lucharán por ocho plazas en la final. ¿Crees que será especialmente complicado conseguir el pase?

Para mí, siempre es igual de complicado. No sé si este año lo será más que en otras ediciones, pero lo que tengo claro es que siempre hay muchas murgas que hacen un gran trabajo. Cada formación tiene su propuesta y su manera de entender el Carnaval y el propio género murguero. Todas intentan ofrecer lo mejor de sí mismas, por lo que siempre habrá más de ocho murgas que puedan ser elegidas para la final.

Después entran en juego otros factores, como las preferencias del jurado de cada año. Puede haber una temática, una ironía o una forma de transmitir un mensaje que conecte especialmente con quienes tienen que valorar las actuaciones. Muchas veces, la decisión final se encuentra en esos pequeños detalles. Por eso, más allá de pensar en la dificultad de conseguir una plaza, nosotros debemos centrarnos en hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

De cara al Carnaval 2027, La Sonora mantiene una línea continuista en aspectos como las letras, la música y el diseño. ¿Habéis apostado por conservar el equipo que ha acompañado al proyecto?

Sí, efectivamente, seguimos en una línea continuista. Como comentaba antes, la esencia de La Sonora ha cambiado muy poco y buena parte del equipo que estaba desde el principio continúa con nosotros. En el apartado del diseño de la fantasía, Cristian y Yanira se incorporaron más adelante, no desde el nacimiento de la murga, pero llevan ya varios años formando parte del proyecto.

Lo que sí está creciendo es el equipo humano. Nosotros no somos especialmente partidarios de los personalismos. Nos gusta trabajar desde una filosofía colectiva, sumar personas y conseguir que cada vez haya más compañeros dispuestos a colaborar y a dar un paso adelante.

A medida que crecemos, más integrantes asumen responsabilidades y participan en diferentes tareas. Esa ampliación del equipo es uno de los aspectos en los que más hemos evolucionado. Las personas que estaban siguen estando, pero cada vez somos más los que aportamos al proyecto.

¿Qué reto se marca La Sonora para el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2027?

El reto es el de siempre: hacerlo lo mejor posible, dar lo mejor de nosotros mismos y conseguir que la gente disfrute con nuestra propuesta. Queremos que el público se contagie de la energía que intentamos transmitir cada vez que actuamos. Y cuando digo cada vez, no me refiero solamente al concurso, aunque evidentemente sea una de las partes más importantes del Carnaval, sino también al resto de actuaciones que realizamos.

Cada vez que subimos a un escenario intentamos transmitir esa energía, conectar con las personas que tenemos delante y conseguir que disfruten con nosotros. Ese es nuestro objetivo para 2027: seguir siendo fieles a nuestra manera de entender el Carnaval, trabajar como un equipo y hacer el mejor papel posible.

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