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Carolina Hernández y Víctor Díaz, Cavi Lladó. / CEDIDA

Carolina Hernández: "Volver al Carnaval en 2027 supone una responsabilidad más grande que nunca"

Después de varios años de ausencia, Carolina Hernández y Víctor Díaz, Cavi Llado, regresan al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife con nuevos proyectos y, sobre todo, con muchas ganas de volver a pisar el escenario

Después de varios años de ausencia, Carolina Hernández y Víctor Díaz, Cavi Lladó, regresan al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife con nuevos proyectos y, sobre todo, con muchas ganas de volver a pisar el escenario. Su regreso en 2027 será especialmente significativo, ya que afrontarán por primera vez el reto de diseñar dos fantasías: una para una candidata adulta y otra para una candidata de la tercera edad.

Carolina Hernández, profesional de la estética y el maquillaje, lleva más de dos décadas ligada al Carnaval junto a Víctor Díaz. Una trayectoria construida a base de trabajo, creatividad y muchas horas dedicadas a la elaboración de sus diseños. Ahora, tras un necesario paréntesis, Cavi Lladó vuelve con la intención de evolucionar y buscar nuevas formas de sorprender.

[Pregunta] Carolina, siempre nos gusta comenzar las entrevistas con una pequeña biografía carnavalera. ¿Cómo entraste en el mundo del Carnaval y cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar a hoy? Y, a nivel personal, ¿a qué te dedicas profesionalmente?

[Respuesta] Mi profesión es esteticista y maquilladora. En el mundo del Carnaval, todo surgió cuando Víctor y yo nos apuntamos a un grupo. A mí siempre me había gustado mucho el Carnaval; a él, un poquito menos, pero al final lo engatusé.

A partir de ahí empezamos a hacer nuestras primeras cosas. Nos presentábamos a los concursos individuales de disfraces junto a un grupo de amigos y otras personas. Nosotros mismos nos hacíamos los disfraces y pasábamos muchas semanas trabajando en ellos, cosiendo y preparando todo. Y así empezó nuestra historia. Después pasé a otros grupos y fuimos descubriendo otra manera de vivir y entender el Carnaval. Cada vez nos gustaba más, hasta que llegó Siboney y comenzamos aquella etapa.

Carolina, ¿qué significa para ti y para Víctor volver al Carnaval en 2027 y volver a presentar diseños?

Creo que volvemos con más responsabilidad que nunca. Y te lo digo de verdad, porque este año, por primera vez, presentaremos una candidata de la tercera edad y una candidata adulta. Tenemos dos proyectos y eso supone una responsabilidad bastante grande. Pero también es algo muy bonito. Siempre es bueno parar, mirar las cosas desde otra perspectiva, resetear, buscar otras maneras de hacerlas y evolucionar también, si se puede.

Después de este paréntesis, ¿han echado de menos el Carnaval y, sobre todo, el diseño de fantasías?

No, pero no porque no nos gustara. Lo teníamos muy estipulado y muy planteado. Dijimos: vamos a parar y vamos a hacer esto. Teníamos otras cosas personales importantes que teníamos que hacer y nuestro pensamiento no estaba del todo en el Carnaval, sino en nuestros proyectos más personales. Así que pasó el tiempo un poquito por encima, como quien dice.

¿Cómo se reparte el trabajo entre Carolina y Víctor dentro de una fantasía de Reina? ¿Cada uno tiene su parcela o participan los dos en todo el proceso creativo?

Participamos los dos en todo. Pero sí es verdad que cada uno tiene más cogido su ámbito. Víctor es quien parte de la base de todo lo que es el diseño, las estructuras y demás. Yo soy más la que se encarga de llenar esas estructuras, adornarlas y darles ese acabado.

Pero él también participa en esa parte. Yo, en la parte del hierro, a lo mejor no me meto tanto, pero después todo lo que viene sí lo hacemos entre los dos.

¿Cómo ven actualmente el nivel de las fantasías de Reina después de los años que han estado fuera?

Muy fuerte, muy grande, muy arriba. Por eso te digo que tienes que resetear, tienes que pensar y tienes que innovar, o intentarlo por lo menos, porque el nivel está muy alto. Cada vez hay más cosas y tú tienes que intentar luchar también con eso.

Carolina Hernández y Víctor Díaz, Cavi Lladó. / CEDIDA

Este año presentan una fantasía adulta y otra para la tercera edad. ¿Qué buscan transmitir con sus diseños? ¿Hay algún mensaje detrás de cada uno de ellos?

Sí. Tenemos dos mensajes muy claros en los dos diseños y son tan claros que se van a ver desde el momento en que las candidatas pisen el escenario.

Me imagino que no puedes adelantarnos demasiado...

En esta ocasión, no mucho. Tienen algo muy significativo y algo muy innovador que creo que no se ha visto en el Carnaval, pero hasta ahí puedo leer.

Llevas muchos años vinculada al diseño carnavalero. ¿Hay alguna fantasía que se haya quedado especialmente marcada en tu trayectoria? ¿Alguna que consideres que resume lo que sois como diseñadores?

Yo creo que cada una es como cuando das a luz a un niño. A lo mejor mejor no te lo digo porque puede quedar feo, pero sí es verdad que cada año sacas algo distinto y cada año piensas que el de ese año va a ser el mejor. Si me tengo que quedar con lo que somos, sería con hacer cosas diferentes.

Lo hicimos cuando sacamos el dragón y también cuando sacamos el traje de Luz de Luna, el negro. Ahí hay dos partes muy significativas de nuestra trayectoria y que representan realmente lo que nos gustaría hacer. Pero, claro, también depende de muchos factores: los presupuestos, las ideas de ese año y muchas otras cosas que influyen a la hora de poder sacar realmente lo que quieres.

Carolina, ¿qué es más importante: una buena fantasía o una buena candidata?

Yo creo que las dos. La una sin la otra no puede ser, porque siempre faltaría una mitad. La candidata, yo siempre digo, se tiene que fundir con la fantasía. Tiene que ser ella la que diga: “Aquí estoy yo, pero esta soy yo”.

La fantasía, en general, soy yo. Se tiene que fundir con la fantasía. Si eso no sucede, se nota. Se nota bastante.

Y no podemos terminar la entrevista sin hablar de Siboney. ¿Qué hacemos con Siboney? ¿Volverá al Carnaval o consideran que, aunque no sea un proyecto terminado, permanecerá parado durante bastante tiempo?

Lo de Siboney fue todo un cúmulo de situaciones. Paramos hace dos años por temas de enfermedad mía. Me puse malita y entonces dije: “Hasta aquí puedo llegar conmigo misma, con mis fuerzas y con todo”. Decidimos parar un año y después ya veríamos.

¿Qué pasa? Que al final ves que hay otras cosas a las que también puedes dedicarte más plenamente. A veces, cuando tienes tantas cosas juntas, acabas estando en varios sitios. Y sí, lo sacas todo, porque lo sacas todo, pero te cuesta salud, te cuesta mucho estrés y te cuesta mucho trabajo.

Entonces, de momento, Siboney está ahí, parado. No digo que no volvamos alguna vez, pero ahora mismo no es lo que tenemos en mente. Ha sido una trayectoria de 24 años y creo que es bastante. Se nos queda ahí, en el local, un montón de premios en las paredes y muchísima satisfacción por los momentos que hemos vivido, tanto buenos como malos. Ha habido de todo, pero nosotros nos quedamos siempre con lo bueno. Y, de momento, Siboney está ahí. Vamos a seguir descansando.

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