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Imagen de la Casa Samsó y el arquitecto Marrero Regalado./ AH

La Casa Samsó, entre las últimas huellas del racionalismo del arquitecto Marrero Regalado en Tenerife

El edificio que ahora ocupará el Gobierno de Canarias comparte autor con el Cabildo Insular de Tenerife y el Teatro Baudet, dos de los pocos ejemplos que sobreviven de un movimiento arquitectónico casi extinguido en la isla

La Casa Samsó, la mansión de Costa y Grijalba que el Gobierno de Canarias compró por 2,7 millones de euros para convertirla en sede de la Viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural, no es solo una operación inmobiliaria

Según afirma Juan Alejandro Lorenzo Lima, técnico e historiador del arte de la Consejería de Patrimonio, a Atlántico Hoy, es también uno de los pocos testimonios que quedan en pie de un breve episodio arquitectónico que Tenerife vivió entre finales de los años 20 y los años 30 del siglo pasado, antes de que la arquitectura de posguerra impusiera un lenguaje muy distinto.

El edificio, construido en 1935, se atribuye al arquitecto José Enrique Marrero Regalado, nacido en Granadilla de Abona y descrito por los historiadores de la arquitectura canaria como una figura "enigmática" del racionalismo isleño. Su nombre no es ajeno a la capital tinerfeña: es el mismo autor del Cabildo Insular de Tenerife y del desaparecido Teatro Cine Baudet, entre otros.

Exterior Teatro Baudet|REDES

Un movimiento de "libertad creativa" en Tenerife

El racionalismo llegó a Canarias a finales de los años 20 y se desarrolló con especial intensidad en Las Palmas de Gran Canaria, donde Miguel Martín Fernández de la Torre firmó por sí solo varias decenas de edificios en el barrio de Ciudad Jardín. 

En Tenerife tuvo menos recorrido y quedó repartido entre autores como José Blasco, Domingo Pisaca y Burgada y el propio Marrero Regalado. De aquel periodo se conservan en Santa Cruz ejemplos como el Edificio de Estadística, de Blasco (1932), pionero del llamado "estilo barco"; o el Club Náutico, de Martín Fernández de la Torre. 

Juan Alejandro Lorenzo Lima resume así la singularidad de este tipo de construcciones: "es un movimiento muy concreto que se dio en los años 20 y 30", justo antes de que se impusiera "una arquitectura que está pautada, sujeta a las presiones del régimen". Según el historiador, Casa Samsó pertenece a "los poquitos edificios que se construyeron en este contexto de libertad creativa".

El arquitecto que definió el Santa Cruz administrativo

Marrero Regalado proyectó en 1933 el Cabildo Insular de Tenerife, ganador de un concurso fallado en 1934, con obras entre 1935 y 1942 que combinan el racionalismo con elementos de arquitectura vernácula canaria; fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en un proceso completado en 2017. 

El mismo arquitecto firmó en 1935 el Teatro Cine Baudet, en hormigón armado y considerado uno de los mejores ejemplos del estilo en la isla, aunque acabó reconvertido en sala de bingo. 

Por otro lado, Marrero Delgado también fue el autor de otras edificaciones que han marcado, no solo la historia reciente de la capital tinerfeña, sino también el del resto de la isla. El Auditorio Teobaldo Power, en La Orotava, o la Basílica de Nuestra Señora de la Candelaria tienen su firma, un hecho que les une a la nueva adquisición del Gobierno de Canarias.

En el caso de Casa Samsó, según Lorenzo Lima, no es un edificio puramente art decó, sino una construcción de "carácter racionalista" con una "envolvente" art decó. Este inmueble fue un encargo privado del general José Samsó, en un momento en el que, según el historiador, "cualquier persona que tuviese recursos podía construir una casa con libertad bajo un estilo de carácter internacional". 

Basílica Nuestra Señora de Candelaria. /Wikimedia

De vivienda privada a patrimonio público

A diferencia del Balneario o el Teatro Baudet, Casa Samsó ha llegado prácticamente intacta hasta la actualidad: según Lorenzo Lima, salvo "la reforma del baño" y "cosas puntuales", conserva "las características esenciales de la construcción" de los años 30, algo que asegura "es como un milagro"

El técnico defiende que darle uso administrativo es, de hecho, una forma de garantizar su conservación: convertirlo en oficina pública, sostiene, "garantiza que eso no se pierda", frente a la reforma con la que muchos propietarios particulares acaban "distorsionando" edificios protegidos.

En cualquier caso, el contraste entre el destino de Casa Samsó y el de otras obras de la misma generación es el que da sentido a esta historia: de los pocos edificios racionalistas que Tenerife conserva de aquella década, uno de los mejor preservados va a terminar, precisamente, en manos de la misma Administración que hoy decide qué patrimonio se salva y cómo.

 

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