Miles de personas seguirán este jueves el recorrido del papa León XIV por las calles de Vegueta. El pontífice llegará a la Catedral de Santa Ana sobre las 13:30 horas, después de recorrer el casco histórico en papamóvil y antes de mantener un encuentro con unos 1.500 miembros de la Iglesia.
Sin embargo, mientras todas las miradas se centran estos días en el edificio religioso más importante de Canarias, pocos conocen uno de los secretos más sorprendentes que esconde el templo. A simple vista parece un solar vacío junto a la catedral. En realidad, es el vestigio de una obra que nunca llegó a terminarse y que, paradójicamente, ha permitido conservar parte de los orígenes de la ciudad.
Cuatro siglos de obras
La Catedral de Santa Ana comenzó a construirse en 1497, apenas unas décadas después de la conquista de Gran Canaria. La falta de financiación, los cambios de proyecto y las sucesivas interrupciones hicieron que las obras se prolongaran durante casi cuatro siglos.
Esa larga historia explica por qué el edificio combina estilos tan distintos como el gótico tardío de su interior y el neoclásico de su fachada exterior. De hecho, las interminables obras dieron origen a una expresión popular que todavía se escucha en Canarias cuando algo parece no acabar nunca: "esto parece la obra de Santa Ana".
La Catedral no solo es el principal edificio religioso de Las Palmas de Gran Canaria. Está considerada como el monumento más importante de la arquitectura religiosa canaria y fue la única catedral del archipiélago durante siglos.
La parte perdida
Pero hay un detalle que llama la atención a quienes observan el edificio con detenimiento.
A la izquierda de la catedral, mirando desde la Plaza de Santa Ana, existe un extraño espacio vacío delimitado por grandes muros de piedra. Parece que falta una parte del edificio. Y, en realidad, así es.
Durante el siglo XVIII se proyectó una ampliación del conjunto catedralicio. El objetivo era completar el ala norte del complejo, siguiendo la monumentalidad que hoy puede apreciarse en otras zonas del templo. Sin embargo, los trabajos nunca llegaron a concluirse.
Todavía hoy permanecen visibles las cimentaciones y estructuras levantadas para aquella ampliación frustrada, convirtiéndose en uno de los rincones más desconocidos del casco histórico de Vegueta.
Historia enterrada
Lo más sorprendente no está sobre el terreno, sino bajo él.
Las excavaciones arqueológicas realizadas en este solar han sacado a la luz restos de enorme valor histórico relacionados con los primeros años de Las Palmas de Gran Canaria.
Bajo la zona inacabada han aparecido antiguas calles, canalizaciones, estructuras domésticas y vestigios urbanos vinculados al primer Real de Las Palmas, el núcleo fundacional de la ciudad tras la conquista castellana.
También se han localizado restos asociados al antiguo Hospital e Iglesia de San Martín, una de las primeras instituciones asistenciales creadas en la ciudad.
El gran accidente
Paradójicamente, el hecho de que la ampliación nunca llegara a construirse terminó beneficiando al patrimonio histórico de la ciudad.
Si el proyecto hubiera sido completado según los planes originales, buena parte de estos restos arqueológicos habrían desaparecido bajo nuevas construcciones o habrían quedado ocultos para siempre.
La inacabada ala norte terminó funcionando como una auténtica cápsula del tiempo, conservando bajo tierra parte de la historia de los primeros habitantes de la ciudad.
La Catedral del Papa
Este jueves, cuando León XIV atraviese Vegueta y llegue a la Catedral de Santa Ana, visitará un edificio que acumula más de cinco siglos de historia. Un templo cuya construcción comenzó en 1497, que sobrevivió a interrupciones, cambios de estilo y problemas económicos, y que todavía conserva las huellas visibles de todo ese proceso.
A pocos metros de donde se desarrollará el encuentro con representantes de la Iglesia canaria permanece ese espacio inacabado que casi pasa desapercibido para los visitantes. Un rincón que recuerda que la historia de la Catedral de Santa Ana no solo está escrita en sus torres, sus bóvedas o su imponente fachada, sino también en aquello que nunca llegó a construirse.
