Isabel Allende se ha convertido en una de las grandes protagonistas de la actualidad literaria tras conquistar este jueves el Premio Planeta 2026, dotado con un millón de euros, gracias a su novela La hora antes del alba, la historia se centra en Alba (la nieta de la familia Trueba), quien regresa a la casa familiar en los años del terror de la dictadura chilena. Sin embargo, mucho antes de recibir este reconocimiento, la escritora protagonizó una curiosa historia que tiene su origen en Tenerife y que demuestra cómo una investigación realizada desde Canarias llegó hasta una de las autoras más reconocidas de la literatura en español.
La protagonista de esta conexión es Elena Morales Jiménez, escritora e investigadora nacida en La Laguna, que descubrió una serie de sorprendentes semejanzas entre las novelas de Allende y las pinturas de la artista surrealista Remedios Varo. Lo que comenzó como un trabajo académico terminó convirtiéndose en un intercambio epistolar con la propia novelista chilena.
Una carta inesperada
La historia se remonta a los años en los que Morales preparaba su tesis doctoral en la Universidad de La Laguna. Durante su investigación, decidió enviar a Isabel Allende un documento con las coincidencias que había identificado entre sus textos y las obras de Remedios Varo, acompañado de un pequeño cuestionario.
La respuesta no tardaría en convertirse en uno de los elementos más especiales de su trabajo. Allende contestó personalmente a la investigadora canaria, reconociendo que las semejanzas identificadas le habían permitido observar su propia literatura desde una perspectiva diferente.
"Los cuadros me revelan dimensiones ocultas de mi propia escritura", expresó la autora chilena en aquella misiva, cuyo contenido trascendió públicamente en octubre de 2007.
La carta acabaría incorporándose como prólogo del ensayo Los universos mágicos de Remedios Varo e Isabel Allende. Fantasmas y espíritus, publicado por Ediciones Idea en Tenerife en 2006.
El origen del hallazgo
Todo comenzó en 1988, cuando Elena Morales, que entonces tenía 16 años, visitó una exposición retrospectiva de Remedios Varo en Madrid. Las pinturas de la artista la impresionaron profundamente, aunque todavía no imaginaba que años después terminaría dedicándoles una investigación doctoral.
Fue aproximadamente ocho años después, al leer La casa de los espíritus, cuando encontró un parecido que llamó su atención. Los personajes, las situaciones sobrenaturales y los ambientes creados por Isabel Allende le recordaban al universo pictórico de Varo.
Aquella primera impresión dio paso a una investigación mucho más extensa. Morales comenzó a estudiar las novelas de la chilena y las pinturas de la artista española, identificando coincidencias relacionadas con la magia, los sueños, los personajes femeninos, los espíritus, la soledad y las fuerzas sobrenaturales.
Uno de los aspectos más llamativos era que ambas creadoras habían desarrollado mundos imaginarios semejantes sin haberse conocido. Remedios Varo falleció en México en 1963, casi dos décadas antes de que Allende publicara su primera novela.
La investigación se convirtió en la tesis doctoral Lo pintado y lo escrito. Límites y conexiones, defendida en diciembre de 2004 y publicada por la Universidad de La Laguna en 2005.
De Tenerife a México
El trabajo de Morales trascendió las fronteras del archipiélago. En mayo de 2008, la investigadora presentó su ensayo en la Universidad del Claustro de Sor Juana, en Ciudad de México, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Remedios Varo.
La publicación recogía 22 analogías concretas entre fragmentos de las novelas de Allende y pinturas de Varo, además de un estudio sobre los recursos creativos y las temáticas compartidas por ambas artistas.
La trayectoria de Elena Morales también ha estado estrechamente vinculada al panorama cultural canario. Doctora en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, ha trabajado como periodista cultural, profesora y editora. Además, fundó su propio proyecto editorial, Escritura entre las Nubes, dedicado a la literatura y la creación.
Casi dos décadas después de que aquella correspondencia saliera a la luz, el Premio Planeta concedido a Isabel Allende permite recuperar una historia poco conocida: la de una investigadora canaria que logró que una escritora de prestigio internacional descubriera nuevas interpretaciones de sus propias novelas.
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