La directora del grupo coreográfico Wonder afronta su quinto Carnaval de Santa Cruz de Tenerife con la ilusión de seguir creciendo y el reto de defender cuatro años de éxitos en el concurso de grupos coreográficos.
Bailarina profesional, profesora y coreógrafa, Diana Rucabado ha trasladado al escenario del Carnaval su experiencia en la creación de musicales, apostando por espectáculos que combinan danza, interpretación, música y una cuidada puesta en escena.
De cara a 2027, prepara una nueva propuesta de gran formato, con más de doscientas personas, sin perder la esencia que ha convertido a Wonder en una de las formaciones destacadas del concurso.
[Pregunta] Diana, antes de hablar de Wonder y del próximo Carnaval, nos gustaría conocer un poco mejor tu trayectoria. ¿Cómo llegaste al mundo del Carnaval y cuál ha sido tu recorrido profesional hasta crear tu propio centro de danza?
[Respuesta] Soy bailarina profesional de toda la vida. Después fui profesora, más tarde coreógrafa y ahora, además de todo lo anterior, soy directora de mi propio centro y escuela de danza, Wonder Dance Center, así como de mi agrupación del Carnaval.
Antes de abrir Wonder trabajaba en otra escuela, donde también llevaba toda la parte artística y coreográfica, además de la organización de los bailarines. En aquel momento no estábamos vinculados al Carnaval, hasta que un año nos llamó la atención el concurso de grupos coreográficos y decidimos presentarnos, casi de manera casual y sin saber muy bien dónde nos estábamos metiendo.
Yo siempre he preparado musicales para las escuelas en las que he trabajado. Actualmente hago dos al año y, en aquella ocasión, tenía un espectáculo preparado. Cogí parte de ese material, le di forma y lo presentamos al concurso de Carnaval, sin grandes pretensiones. Para nuestra sorpresa, conseguimos el primer puesto. A partir de ahí continuamos participando, pero ya con propuestas pensadas específicamente para el concurso. El siguiente año volvimos a conseguir el primer puesto y, desde entonces, hemos logrado mantenernos en lo más alto, con cuatro años consiguiendo el premio de interpretación como coreógrafa y con mi agrupación.
El año pasado fue especialmente importante porque participé por primera vez con mi propia escuela, mi propio nombre y mi propia agrupación. Además, estuvimos muy integrados en el Carnaval, participando en la Cabalgata, en la Gala de la Reina Infantil, en la Gala de la Reina Adulta y en todos aquellos actos en los que nos llamaron. Este será mi quinto Carnaval y el segundo de Wonder como agrupación propia.
Wonder ha conseguido resultados extraordinarios en el concurso de grupos coreográficos. Desde tu punto de vista, ¿cuál ha sido la clave de ese éxito y qué crees que ha aportado vuestra manera de trabajar al certamen?
Más que decirlo yo, es algo que me ha comentado mucha gente. Me han dicho que, desde que empezamos, se produjo un punto de inflexión y que el concurso comenzó a valorarse más, que las agrupaciones empezaron a trabajar con mayor intensidad y que se le dio más importancia.
Yo lo que he hecho es llevar al formato del Carnaval aquello que sé hacer: coreografiar, montar espectáculos y crear musicales. En mi escuela preparo producciones de dos horas en las que pueden participar unos 400 bailarines de todas las edades. Son espectáculos completos en los que se baila, se actúa e incluso se canta. Es un trabajo enorme, pero llevo muchos años haciéndolo.
Lo que hice fue trasladar esa experiencia al concurso de grupos coreográficos, adaptándome a su duración, al escenario y a todas las particularidades que tiene. Le aporté mi propia forma de entender el espectáculo y creo que eso marcó una diferencia respecto a lo que se venía haciendo.
También tenemos la suerte de contar con bailarines que dedican muchísimo tiempo a la danza. Algunos compiten en campeonatos regionales y nacionales de danzas urbanas; otros son niños y jóvenes que viven el baile con una enorme pasión. Si a eso le sumamos el trabajo que hacemos y mi experiencia en este mundo, creo que hemos conseguido un producto que ha gustado al público y al jurado.
Llegas al Carnaval de 2027 con el reto de defender esos primeros premios. ¿Sientes una responsabilidad añadida por mantener el nivel y volver a convencer al jurado?
Sí, siento ese peso sobre los hombros. Son cuatro años consiguiendo el premio de interpretación, tanto por mi trabajo como coreógrafa como por el esfuerzo de mis bailarines. Evidentemente, eso genera una responsabilidad. Siempre les digo a ellos y a todo el mundo que esto no va a ser para siempre. Llegará un momento en el que alguien consiga superarnos, porque no podemos estar ganando eternamente. Pero, mientras podamos, vamos a defender ese premio hasta el final.
El primer año fue prácticamente espontáneo. Después seguimos trabajando con cariño y, poco a poco, fui sintiendo más presión. El año pasado, al presentarme con mi propia escuela y con el nombre de Wonder, sentí la necesidad de demostrar que seguía siendo la misma persona que estaba detrás de los éxitos anteriores. Conseguirlo fue muy importante para mí.
Ahora la presión es mayor, pero también soy realista. Las demás agrupaciones trabajan para mejorar y para superarnos, y eso es positivo. He tenido la suerte de encontrar una fórmula que ha funcionado y que ha gustado, pero sé que no será eterna. ¿Que en 2027 vamos a volver a ir con todo? Sí, vamos a volver a ir con todo.
Detrás de cada espectáculo hay muchas horas de trabajo. ¿Cómo es tu proceso creativo y cuánto recae sobre ti la responsabilidad de preparar una propuesta de estas características?
En mi caso, prácticamente lo hago todo yo. Desde tener la idea inicial hasta construir el guion del espectáculo, diseñar los vestuarios, editar la música y montar las coreografías. Es un proceso que empieza en mi cabeza y al que después vamos dando forma para conseguir que se convierta en realidad. Por supuesto, cuento con ayuda. Tengo un equipo de chicos que me apoyan durante los entrenamientos y también están las madres que colaboran conmigo en la elaboración de los vestuarios. Les explico lo que quiero hacer y, entre todos, buscamos la mejor manera de materializarlo, intentando conseguir el resultado que buscamos y hacerlo de la forma más económica posible.
Pero la idea principal tengo que tenerla yo y eso supone una carga importante. En otras agrupaciones puede haber un equipo más amplio, con diferentes personas encargadas de cada parcela. En mi caso, la responsabilidad de lo que finalmente se va a ver en el escenario recae fundamentalmente sobre mí. Además, soy una persona muy emocional y vivo el proceso creativo con muchísima intensidad. A veces estoy montando la música, me pongo a bailar sola, grito y me emociono. Es un proceso duro, pero también muy bonito. La creatividad exige mucho y, cuando tienes una idea en la cabeza, no paras de darle vueltas hasta encontrar la forma de llevarla al escenario.
¿Cómo valoras la evolución del concurso de grupos coreográficos en los últimos años? ¿Crees que está recuperando el protagonismo que merece dentro del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife?
Creo sinceramente que el nivel ha ido subiendo y me alegra mucho que sea así. Hubo una época en la que el concurso estaba venido a menos y parecía que no se le daba la importancia que merecía. Cuando empezó a generarse una competencia más seria, las agrupaciones comenzaron a trabajar de otra manera y creo que eso ha sido beneficioso para todos.
Hay formaciones que están haciendo un trabajo magnífico y considero que el nivel ha mejorado. Estoy convencida de que va a seguir creciendo, aunque también creo que todavía puede hacerlo mucho más. Yo soy una persona que intenta superarse constantemente. No puedo quedarme quieta ni acomodarme, porque siempre quiero mejorar. Creo que ahora hay gente que está trabajando muchísimo por el concurso y eso me parece fantástico.
La danza es mi mundo y considero que merece tener un espacio importante dentro del Carnaval. Las comparsas han demostrado históricamente la presencia del baile en estas fiestas, pero los grupos coreográficos también tienen su propia identidad y una manera diferente de mostrar la danza y el espectáculo. Creo que esta modalidad merece un hueco grande y fuerte dentro del Carnaval de Santa Cruz. Vamos por el buen camino y, mientras pueda aportar mi nivel de trabajo y mi granito de arena para que siga creciendo, continuaré haciéndolo.
En el Carnaval de 2026 se introdujeron cambios en el formato del concurso, que se hizo más corto y dinámico. ¿Cómo viviste esa modificación desde dentro y qué valoración haces de la experiencia?
Soy consciente de que el concurso siempre se ha percibido como demasiado largo y de que el público agradeció que se acortara y resultara más dinámico. En términos generales, creo que el cambio fue positivo. Si me preguntas por mi experiencia personal, a mí me habría gustado mantener los diez minutos, porque tengo muchas cosas que mostrar y me gusta desarrollar los espectáculos con tiempo. Cuando tienes una propuesta con tantos elementos, resumirla supone una dificultad añadida. Pero entiendo que mi percepción no tiene por qué coincidir con la de las demás agrupaciones.
Desde un punto de vista personal, cuanto más tiempo tenga, más espectáculo puedo ofrecer y más disfruto. Sin embargo, comprendo que el público agradezca un concurso más ágil, especialmente cuando algunas ediciones se hacían largas y tediosas. Por eso creo que la decisión fue acertada. También me gustó mucho el formato de presentación de las agrupaciones mediante vídeos. A los bailarines les hizo ilusión participar en las grabaciones y verse después proyectados en las pantallas. Se sintieron protagonistas de otra manera y, además, les queda ese recuerdo.
Por tanto, considero que el formato funcionó bien. Si pudiera mantener mis diez minutos, estaría encantada, pero entiendo que hay que buscar un equilibrio entre lo que necesitamos las agrupaciones para mostrar nuestro trabajo y lo que espera el público.
Aunque todavía no quieres desvelar demasiados detalles, ¿puedes adelantarnos alguna pincelada de la propuesta que Wonder está preparando para el Carnaval de 2027?
No voy a contar demasiado. Después de cuatro años haciendo las cosas de una determinada manera y obteniendo buenos resultados, creo que ya se conoce mi estilo. Tengo mi formato, mi esencia y mi forma de entender el espectáculo, y eso se va a mantener.
No voy a cambiar ahora mi manera de trabajar, aunque sí voy a seguir intentando ir un poquito más allá y mejorar aquellos aspectos que considere necesarios. Lo que puedo adelantar es que estamos preparando una propuesta grande, con muchísima gente. Estamos hablando de más de doscientas personas, y eso supone una enorme complejidad a todos los niveles: los ensayos, los vestuarios, la organización y todo lo que implica coordinar a un grupo tan numeroso.
Pero es así como me nace hacerlo. Será una propuesta en mi línea, con mi esencia y con la intención de seguir superándome. Hasta ahí puedo contar.
Para terminar, ¿qué mensaje quieres trasladar a los componentes de Wonder y a todas las personas que siguen y apoyan a la agrupación de cara al Carnaval de 2027?
A los componentes les diría que mantengan la ilusión, incluso cuando lleguen los momentos más duros de los ensayos. Ellos ya saben que tengo decidido lo que vamos a hacer, pero todavía no conocen la propuesta. Intento mantener el secreto hasta el final porque, en una isla donde tanta gente se conoce, es muy difícil evitar que las cosas se sepan antes de tiempo. De hecho, incluso antes de comenzar las clases en septiembre ya me estaban preguntando qué íbamos a hacer. Están nerviosos, tienen muchas ganas y viven todo el proceso con muchísima ilusión.
Quiero que recuerden esa ilusión cuando lleguen los días de cansancio, porque los ensayos son duros y hay momentos complicados. Pero, cuando subimos al escenario y hacemos realidad todo aquello que hemos trabajado, soñado, imaginado, luchado, llorado y reído, todo compensa. Ese momento hace que merezca la pena el esfuerzo. A los seguidores de Wonder les pediría un poquito de paciencia. Sé que hay muchas personas deseando saber qué vamos a presentar, pero tendrán que esperar. Lo que esperamos es que, cuando llegue el día, estén allí apoyándonos como siempre.
Todavía se me ponen los pelos de punta al recordar cómo sonaba la grada el año pasado, cuando nos presentaron antes de salir a bailar y nuestra afición empezó a gritar el nombre de Wonder. Nosotros estábamos entre bambalinas, con los nervios a flor de piel, escuchando aquellos gritos y sintiendo que ese era nuestro momento. Por momentos como ese merece la pena todo el trabajo. Vamos a vivir el Carnaval de 2027 con muchísima ilusión, como siempre, y esperamos volver a sentir ese calor del público.
Será un Carnaval muy Wonder.
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