Osvaldo Cabrera, conocido artísticamente como Drag Ávalon, se proclamó ganador de la Gala Drag del Carnaval Internacional de Maspalomas 2026. CEDIDA
Osvaldo Cabrera, conocido artísticamente como Drag Ávalon, se proclamó ganador de la Gala Drag del Carnaval Internacional de Maspalomas 2026. CEDIDA

Drag Ávalon: "Me gustaría que me recordaran como ese drag que nunca se rindió"

Osvaldo Cabrera, conocido artísticamente como Drag Ávalon, se proclamó ganador de la Gala Drag del Carnaval Internacional de Maspalomas 2026 con ‘La Llorona’, una fantasía inspirada en la cultura y el imaginario mexicano

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Grupo EnMascarada Carnaval

Su triunfo en el escenario del Centro Comercial Yumbo supone la culminación de años de trabajo, constancia y dedicación al mundo drag. Cabrera comenzó su trayectoria en Lanzarote y, desde entonces, ha ido construyendo una identidad artística propia que le ha llevado a participar en diferentes carnavales, galas, programas de televisión y escenarios.

En Maspalomas, Drag Ávalon volvió a apostar por una propuesta marcada por el espectáculo, el glamour, el brillo y los grandes vestuarios, elementos que forman parte de su particular universo artístico. ‘La Llorona’ representó un proceso creativo de varios meses en el que el dolor y el sufrimiento terminaban transformándose en belleza a través de una rosa roja.

Tras conquistar la Gala Drag 2026, Osvaldo Cabrera repasa en esta entrevista las emociones de aquella noche, el trabajo que hubo detrás de su fantasía, el apoyo de las personas que considera su familia y los comienzos de una trayectoria marcada por la perseverancia y la búsqueda de una identidad propia.

[PREGUNTA] Drag Ávalon, después de una noche tan especial, ¿qué significó para ti ganar la Gala Drag del Carnaval Internacional de Maspalomas 2026?

[RESPUESTA] Para mí, ganar el Carnaval Internacional de Maspalomas fue un sueño hecho realidad. En Canarias tenemos galas drag que se han convertido en auténticos referentes y que cuentan con una enorme proyección y prestigio, y sin duda la Gala Drag Queen del Carnaval Internacional de Maspalomas es una de ellas.

Conseguir ese primer puesto significó muchísimo más que ganar un premio. Para mí fue una forma de ver reconocido todo el trabajo, el esfuerzo y la constancia de tantos años dedicados al mundo drag. Sentí que, de alguna manera, se estaba poniendo en valor toda mi trayectoria, todo lo que había construido sobre el escenario y también todo lo que había vivido para llegar hasta ese momento.

Fue algo muy grande para mí, tanto a nivel artístico como personal. Es uno de esos momentos que quedan para siempre en tu trayectoria y que te recuerdan que todo el esfuerzo, los sacrificios y las horas de trabajo han merecido la pena.

Detrás de una actuación de este nivel hay muchas horas de trabajo. ¿Cuánto tiempo de preparación hubo detrás de tu fantasía, la puesta en escena y todo el espectáculo?

Si no me equivoco, empezamos a trabajar en la fantasía de ‘La Llorona’, inspirada en la cultura y el imaginario mexicano, aproximadamente desde el mes de octubre. A partir de ahí fueron meses de creación y de ir dando forma poco a poco a todo lo que finalmente se vio sobre el escenario.

Trabajamos durante octubre y noviembre y, cuando llega diciembre, solemos bajar un poco el ritmo por las Navidades. Nunca paramos del todo, porque siempre hay algo que adelantar, modificar o alguna idea nueva que surge, pero sí nos lo tomamos con algo más de calma.

El trabajo se hacía principalmente por las tardes, dedicándole un par de horas cada día en mi taller. Al final son muchos meses de trabajo que después se resumen en apenas unos minutos sobre un escenario.

Y el resultado fue ‘La Llorona’, una fantasía a la que le tengo muchísimo cariño y que personalmente me encanta, no solo por el resultado final, sino también por todo el proceso creativo y las horas que hay detrás de ella.

Más allá de la espectacularidad, ¿qué historia, mensaje o emoción querías transmitir al público con tu actuación?

La idea era que, de todo ese dolor de ‘La Llorona’, pudiera nacer algo hermoso. Que de su propio lamento floreciera una flor: la más bella de todas, una rosa roja.

Y esa fue precisamente la transformación que quisimos llevar al escenario del Carnaval Internacional de Maspalomas. La Llorona comienza desde la oscuridad, desde el sufrimiento y desde su historia, y termina resurgiendo entre las flores.

¿Cómo viviste la reacción del público durante tu actuación y, posteriormente, todas las muestras de cariño y felicitaciones que recibiste tras conseguir la victoria?

La respuesta del público fue maravillosa, de esas que realmente se te quedan grabadas. Recuerdo que, nada más bajar del escenario, uno de mis compañeros, Drag Acrux, se acercó y me dijo: «Amiga, esto esta noche es tuyo».

En ese momento todavía quedaba muchísimo por vivir y yo no sabía cuál sería el resultado final, pero escuchar algo así de un compañero y sentir todo lo que acababa de recibir del público fue muy emocionante.

El público fue extremadamente generoso conmigo, aunque creo que esa generosidad es algo que caracteriza muchísimo al Carnaval Internacional de Maspalomas y que se extiende a todos los participantes. El Centro Comercial Yumbo se llena por completo y se crea una energía muy especial.

La gente del sur vive muchísimo el carnaval, pero también lo hace el turista que está visitando la isla y que termina formando parte de la fiesta prácticamente como uno más.

Y eso, cuando estás encima del escenario, se siente. Escuchas los aplausos, los gritos, cómo te animan… pero hay un momento que para mí es especialmente bonito: cuando termina tu actuación y el presentador comienza a despedirte.

Ves cómo las gradas se levantan, cómo continúan aplaudiéndote y cómo te acompañan hasta el último segundo antes de abandonar el escenario.

Creo que ese es uno de los mayores regalos que puede recibir cualquier artista. Más allá de un resultado o de un premio, sentir que durante unos minutos has conseguido conectar con miles de personas y que todas ellas te devuelven ese cariño es algo difícil de explicar.

Es un abrazo colectivo. Y cuando lo vives desde arriba del escenario, con toda esa gente frente a ti, es sencillamente increíble.

Ningún triunfo suele ser fruto del trabajo de una sola persona. ¿Quiénes fueron las personas que estuvieron a tu lado y que consideras fundamentales para hacer realidad este sueño?

Evidentemente, cuando llevas tantos años desarrollando proyectos, por el camino aparecen personas nuevas y otras se marchan por diferentes circunstancias. Es algo natural.

Sin embargo, siempre ha existido un pequeño núcleo que permanece, y creo que esa ha sido una de mis mayores suertes. Son esas personas a las que puedo mirar y saber que, pase lo que pase, no me van a fallar.

Por eso realmente me cuesta llamarlos «mi equipo». Para mí hace mucho tiempo que dejaron de serlo para convertirse en parte de mi familia. Han vivido conmigo los nervios, las horas interminables de trabajo, los momentos difíciles, las decepciones y también las mayores alegrías.

Y cuando llega un triunfo como el de Maspalomas, nunca siento que sea únicamente mío. También les pertenece a ellos, porque sé todo lo que han entregado para que yo pueda subirme a ese escenario.

Incluso muchas veces siento que celebran mis triunfos con más emoción que yo mismo.

Y eso, después de tantos años, es posiblemente uno de los premios más bonitos que me ha dado el mundo drag: mirar a mi alrededor y comprobar que las mismas personas que estuvieron cuando todo comenzaba siguen estando para celebrar conmigo cuando los sueños se cumplen.

¿Qué representa para ti el Carnaval de Maspalomas dentro del mundo drag y dentro del Carnaval de Canarias?

Cuando llega el carnaval ves convivir en un mismo espacio al vecino, al turista, a personas de diferentes nacionalidades, edades, orientaciones y formas de entender la vida, disfrutando de una misma fiesta.

Ves las galas, las cabalgatas, las calles completamente llenas y, sobre todo, percibes un ambiente donde predominan el respeto, la libertad, la diversidad y la tolerancia.

Para mí eso también es carnaval: un lugar donde durante unos días desaparecen muchas barreras y todo el mundo tiene derecho a expresarse, transformarse y disfrutar siendo quien quiera ser.

Por eso siempre digo que el Carnaval Internacional de Maspalomas juega en otra liga. No es solamente lo que sucede sobre un escenario; es todo lo que se genera alrededor, la mezcla entre el público local y el internacional y esa sensación de libertad que se respira en el sur de Gran Canaria.

Vivirlo desde dentro y, además, haber conseguido formar parte de su historia como ganador es algo que para mí siempre tendrá un significado muy especial.

Muchos jóvenes artistas sueñan con subirse algún día al escenario de una Gala Drag. Desde tu experiencia, ¿qué consejo les darías para afrontar ese camino?

La identidad de un artista no aparece de un día para otro. Se va construyendo con el tiempo, equivocándote, probando cosas nuevas, descubriendo qué te representa y también entendiendo qué quieres contar cuando te subes a un escenario.

Yo empecé en Lanzarote, donde en aquel momento prácticamente no tenía referencias cercanas dentro del mundo de las galas drag. Mi camino comenzó dando el salto directamente a la preselección de la Gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria hace ya muchísimos años.

Llegué sin saber realmente hasta dónde podía llevarme todo aquello y, poco a poco, trabajando, aprendiendo y manteniéndome fiel a mi manera de entender el drag, fui construyendo mi propio nombre.

Con los años he tenido la oportunidad de representar a Drag Ávalon en diferentes carnavales, desde mi propia isla y el Carnaval de Arrecife hasta el Carnaval Internacional de Maspalomas; he participado en diferentes formatos de televisión, festivales y muchos otros escenarios que jamás habría imaginado cuando empecé.

Por eso, si pudiera darles un consejo, sería que no intenten convertirse en una copia de nadie. En el drag no debería existir un único patrón que determine cómo tienes que vestirte, moverte, maquillarte o qué tipo de espectáculo debes hacer.

Precisamente su riqueza está en que cada artista pueda construir su propio universo.

Que cojan todo aquello que tienen dentro de su cabeza, incluso esas ideas que al principio puedan parecer demasiado diferentes o imposibles, y que intenten llevarlas al escenario.

Porque cuando encuentras aquello que realmente te representa y te sientes cómodo haciéndolo, es cuando empiezas a construir una identidad que nadie más puede tener.

Y para terminar, cuando pasen los años y se hable de la Gala Drag de Maspalomas 2026, ¿cómo te gustaría que el público recordara la actuación de Drag Ávalon?

Al final, puedes inspirarte en muchas personas, pero tu mayor fortaleza siempre será conseguir que, cuando alguien te vea sobre un escenario, sepa que eso solamente podrías haberlo hecho tú.

Me gustaría que me recordaran como ese drag que nunca se rindió. Como alguien que luchó, insistió y batalló durante años por conseguir aquello que un día parecía simplemente un sueño: estar sobre esos grandes escenarios y encontrar mi propio lugar dentro del mundo drag.

También me gustaría que, cuando alguien piense en Drag Ávalon, recuerde perfectamente cuál era mi esencia.

Siempre me ha fascinado la abundancia, el brillo, el glamour, los grandes vestuarios, las fantasías infinitas y esa sensación de que, cuando se abre el telón, todo tiene que convertirse en espectáculo.

Nunca he tenido miedo al exceso, porque precisamente ahí encontré una parte muy importante de mi identidad artística.

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