Enrique Arnaldo Alcubilla. EFE / Ballesteros
Enrique Arnaldo Alcubilla. EFE / Ballesteros

Enrique Arnaldo, juez: "Será difícil renovar el Tribunal Constitucional, en política todo vale"

El magistrado explora la épica del deporte en la literatura al tiempo que advierte del futuro del Constitucional. Presenta en Las Palmas de Gran Canaria la obra 'El deporte en la literatura'

Dicen que el deporte se vive en el césped y la literatura en el silencio de una biblioteca, pero Enrique Arnaldo Alcubilla se ha propuesto demostrar que ambos mundos laten bajo el mismo ritmo. El magistrado del Tribunal Constitucional y catedrático ha presentado en Las Palmas de Gran Canaria su obra El deporte en la literatura, publicada por Espasa, un viaje por las páginas de grandes autores que han encontrado en la épica deportiva el reflejo más puro de la condición humana

El acto se celebró este lunes en el Hotel Santa Catalina, de la mano de Foro Canarias, y contó con la presentación del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), Juan Luis Lorenzo Bragado, y de la magistrada de la Sala de lo Civil y Penal Carla Bellini Domínguez.

Trayectoria

Arnaldo formó parte en otra vida del comité de competición del fútbol español y presidió el Tribunal Administrativo del Deporte. Es, desde pequeño, lector de Galdós, una pasión por los libros que le inculcó su madre y que ahora vuelca en esta exploración literaria sobre el juego, origen de los deportes actuales, según explica en esta entrevista.

En su ensayo no sale Benito Pérez Galdós porque no hay rastro de ninguna cita deportiva en sus novelas, pero sí los escritores canarios José Luis Correa, Juancho Armas Marcelo y Alexis Ravelo. También Jorge Valdano, que es argentino, pero le dio más de un disgusto al Real Madrid desde Tenerife.

Enrique Arnaldo y la portada de su libro. / MONTAJE AH
Enrique Arnaldo y la portada de su libro. / MONTAJE AH

Salen otros grandes de la literatura como Cervantes, Shakeaspeare, García MárquezVargas Llosa, incluso futboleros impenitentes como Javier Marías o Eduardo Galeano y su divertida teoría sobre el origen del fútbol.

Pero no todo son patadas al balón: también hay espacio para el surf, el boxeo y el correr, deportes que explican buena parte del malestar social existente o determinadas dinámicas asociadas a sus prácticas, tan de moda en estos tiempos de frenética actividad bipolar.

[Pregunta] ¿Por qué la humanidad es inconcebible sin el deporte?

[Respuesta] Pues esto se demuestra con la historia. Lo que quiero decir es que desde que el hombre existe, existe el juego. El hombre necesita trabajar, alimentarse, pero necesita también jugar, tiene momentos de divertimiento. Entonces, ¿cómo juega? Pues empieza a jugar corriendo, saltando, peleando. Luego aparece el elemento que ha caracterizado el deporte, que es la pelota. Por ejemplo, en el mundo prehispánico, en el Imperio Azteca, la pelota era de caucho. El juego consistía en moverla sin tocarla con manos ni pies y sin que se cayera. Cuenta algún novelista que cuando llegó Hernán Cortés vio a los aztecas jugar y perdió un partido contra ellos.

¿El origen del deporte es el juego y los aztecas inventaron el fútbol?

(Risas) Hay un historiador holandés que escribe una teoría que se llama Homo Ludens, el hombre que juega, y explica el juego como fenómeno cultural. Sobre el fútbol, el escritor Eduardo Galeano cuenta en su libro El fútbol a sol y a sombra que, medio en broma, la pelota la inventaron los chinos, aunque los egipcios dicen que ya existía allí. La pelota ha evolucionado desde la tela hasta el caucho y la sofisticación de las llantas de coche, que Galeano dice que inventan los argentinos. Pero el fútbol como tal es un invento británico de la clase alta que luego se popularizó en las fábricas. A España llegó por Huelva, por las minas de Riotinto, y por Vizcaya. Las reglas se pactaron en un pub de Londres que aún existe.

¿Cuál es el deporte que define mejor el espíritu de estos tiempos?

La sociedad de hoy es tan compleja que tendrían que ser varios. El boxeo sería uno, porque hemos pasado de un mundo bipolar a uno multipolar; ya no son peleas de a dos, sino entre más actores. Al mismo tiempo, es una carrera a ver quién tiene la economía más competitiva o mayor calidad democrática. Sería una carrera de obstáculos. Son deportes de pura competición.

Ahora corremos para no estar tristes o para liberarnos del estrés. ¿Es eso sano?

El correr forma parte de la idiosincrasia del siglo XXI. Es un reto físico, la búsqueda de la salud. Personajes como Miguel de Unamuno eran grandes andarines y montañistas. El ejercicio sirve para concentrarse y reflexionar. La novelista Soledad Puértolas se concentra a través de la natación y Murakami a través del correr, como cuenta en sus libros.

¿Qué otros escritores y deportes aborda en su libro?

También está el norteamericano William Finnegan, que escribe sobre el surf en Años salvajes. Su vida gira en torno al surf como una búsqueda de aislamiento, y le molesta la mercantilización del deporte. También hay muchos que jugaron al fútbol: Nabokov jugaba razonablemente bien; Albert Camus fue portero en Argelia; el poeta Miguel Hernández jugaba en Alicante, y el escultor Chillida también hasta que una lesión lo retiró... Incluso Julio Iglesias fue portero del Real Madrid.

¿De dónde le viene a usted esta pasión? 

La pasión es doble. Primero por leer, porque mi madre me aficionó a la literatura realista española, desde Palacio Valdés a Galdós. He sido un lector constante. Y luego el deporte, porque somos aficionados desde niños en el colegio. Mi generación odia la gimnasia por esa concepción militar del salto del potro, pero amamos el fútbol por el compañerismo. Como dice Sacheri, uno puede cambiar de religión o de mujer, pero nunca de camiseta.

¿Hay menos conflictos y pleitos gracias al deporte?

Si la sociedad no tuviera deporte, sería más agresiva. El deporte abre ciclos de paz, como en el mundo griego, donde las guerras se detenían por los Juegos Olímpicos. A veces también puede generar conflictos, como la guerra del fútbol, entre Honduras y El Salvador, que contó Kapuscinski, pero básicamente es un factor de paz.

¿La justicia y la política han perdido esa caballerosidad o fair play que el deporte y la literatura cultivan?

La política sí lo ha perdido, pero la justicia no. La justicia tiene reglas procesales que son la manifestación del fair play. Las partes tienen derecho a una resolución, aunque no exista el derecho al acierto judicial. En la política, parece que ya no hay reglas y todo vale, lo cual aleja a los ciudadanos.

¿Pero también se critica al árbitro? 

Mira el caso de Estados Unidos. Se decía que Trump controlaba el Tribunal Supremo, pero tres meses después, ese mismo tribunal frenó su política. Eso demuestra que el árbitro funciona. A veces el árbitro acierta y otras no, pero los actores políticos, al no hallar soluciones, trasladan el conflicto a un tercero.

¿Qué retos tiene por delante el Tribunal Constitucional?

El primer reto es la renovación de cuatro de sus miembros, incluido el presidente. Es difícil en el marco actual de conflicto político. El segundo reto es resolver los pleitos pendientes tras la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE sobre la amnistía. También hay recursos sobre el 25% de español en Cataluña, leyes de transexualidad y conflictos entre el Senado y el Congreso.

¿Cómo afronta el sistema judicial la Inteligencia Artificial (IA)? Hace poco multaron a un abogado en Tenerife por usar jurisprudencia falsa...

La incidencia de la IA en el derecho es brutal. Puede ayudar en el acopio de datos, pero si la IA engaña, el engaño es en pirámide. Hay que ser escrupulosos y perseguir al que hace trampas, pero me preocupa especialmente la "trampa política electoral", el uso de redes y hackers para influir en el voto y debilitar democracias, como recoge el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Volviendo a su libro. ¿Qué autores canarios aparecen?

Hay tres. José Luis Correa, un escritor de novela negra extraordinario; Juancho Armas Marcelo, que es el más futbolero y vinculado al Real Madrid, y Alexis Ravelo, por quien tenía devoción y usaba citas divertidas sobre el deporte en sus novelas. Me hubiera gustado hablar también de Galdós, como máximo exponente, pero no era nada deportista.

¿Por qué esta historia de escritores y deporte?

Quería volcar todo mi bagaje intelectual de lecturas, a veces desordenadas, que se han ido acumulando estos últimos años.

¿Qué otros autores le gustaría destacar?

Me gusta mucho Javier Marías, que era muy madridista y escribió Salvajes y sentimentales. También las memorias de Andre Agassi, Open, o el libro de Delphine de Vigan sobre Nadia Comaneci, y Jean Echenoz con Correr. En periodismo, Santiago Segurola es imprescindible, y los cuentos de fútbol de Jorge Valdano, que entrenó al Tenerife y le fastidió un par de ligas al Madrid (más risas).