Fenómeno Oppenheimer: el día que Canarias sintió una bomba atómica

Un ensayo nuclear de Corea del Norte, realizado en septiembre de 2017, fue registrado por sismógrafos ubicados en Canarias

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Kim Jong-un, a la izquierda, aplaude un ensayo balístico de Corea del Norte como el que se sintió hace años en Canarias. A la derecha, Cillian Murphy en el papel de Oppenheimer. / EFE
Kim Jong-un, a la izquierda, aplaude un ensayo balístico de Corea del Norte como el que se sintió hace años en Canarias. A la derecha, Cillian Murphy en el papel de Oppenheimer. / EFE

Si usted es una persona curiosa es probable que, durante los últimos días, haya recurrido a san Google para buscar información sobre el físico Robert Oppenheimer. En un mundo tan interconectado y con tanta facilidad para acceder a los medios de comunicación, es difícil —por no decir imposible— no haberse topado con un artículo, una entrevista o publicidad de la película dirigida por Christopher Nolan que retrata a una figura clave en el desarrollo de la bomba atómica y, por tanto, en el desenlace de la II Guerra Mundial.

Oppenheimer, que ha vuelto a la actualidad por el estreno del filme, lideró la creación de las bombas de fisión —como responsable científico del proyecto Manhattan, que culminó con el lanzamiento sobre Japón de dos artefactos atómicos en agosto de 1945— en un momento crítico para la humanidad, pero luego se opuso frontalmente al desarrollo de las bombas de fusión.

Fusión y fisión

¿Qué diferencia una de otra? La bomba de fisión divide un átomo grande en dos más pequeños; la de fusión hace lo contrario: realiza una fundición de dos o más átomos para convertirlo en uno solo más grande, justo la tecnología que ha desarrollado durante la última década el régimen de Corea del Norte para madurar un proyecto que hace unos años, tras un ensayo, se sintió hasta en Canarias.

El 3 de septiembre de 2017 el régimen liderado por Kim Jong-un realizó una prueba en la que supuestamente detonó con éxito una bomba de hidrógeno caapz de equipar un misil de alcance intercontinental. Fue el ensayo más potente de Corea del Norte. La explosión alcanzó una potencia de entre 80 y 100 kilotones —la bomba que Estados Unidos lanzó en Hiroshima fue de 15 kilotones y asesinó al instante a cerca de 80.000 personas—.

Registros de Involcan

La sacudida fue tan considerable que las estaciones con las que cuenta el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) en las Islas detectaron el ensayo norcoreano. La explosión registró una magnitud de 6.3 y no pasó desaparcibida para los sismógrafos ubicados en el Archipiélago.

Involcan anotó la explosión "claramente" —según palabras de su director, Nemesio Pérez—. Fue una señal sísmica muy diferente de la de un terremoto. Para ilustrar estas disparidades, la institución canaria colocó en su página de Facebook dos sismogramas: uno de ellos correspondía a la explosión nuclear de Corea del Norte y el otro al terremoto de Indonesia, de la misma magnitud, que tuvo días antes —ambos eventos a una distancia equiparable de Canarias—.

Explosión en Corea del Norte, detectada por el Instituto Volcanológico de Canarias
Explosión en Corea del Norte, detectada por el Instituto Volcanológico de Canarias. / INVOLCAN

Las señales sísmicas producidas por el terremoto mostraban entonces la presencia de ondas internas S y de ondas superficiales Love y Rayleigh, mientras que en la explosión generada por la Bomba H norcoreana, la energía sísmica se liberó como ondas internas P y sobre todo ondas superficiales Rayleigh.

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