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Cultura

Guacimara Medina: "Los grandes festivales son negocio, y eso está muy bien, pero no son cultura"

La consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, al hacer balance del mandato, anuncia que el Museo de Bellas Artes se inaugurará a final de 2023

24 minutos

Guacimara Medina, consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria.

Festival Internacional de Música de Canarias. La gestión diaria de la consejería. Una muestra colectiva en Centro de Artes Plásticas. El concierto de Fito & Fitipaldis. Sacar adelante proyectos como el Museo de Bellas Artes. La exposición sobre Camille Saint-Saëns en Gran Canaria. Las elecciones que vienen. La agenda de Guacimara Medina (PSOE) al frente del área de Cultura del Cabildo de Gran Canaria no le ofrece un hueco de tregua. En una conversación de cerca de una hora, hace balance de sus cuatro años de mandato, un periodo de tiempo convulso por culpa de la pandemia y de los problemas internos de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. Para hacer contrapeso, destaca la fotografía que se ha podido hacer del sector –gracias en parte al covid– para distinguir fortalezas y puntos débiles y la obra del Museo de Bellas Artes, que será inaugurado a final de año.

[Pregunta] Hagamos balance. Estamos en ese momento, con las elecciones a la vuelta de la esquina. ¿Qué cree que han hecho, como equipo de gobierno en el Cabildo, que haya mejorado, cambiado la vida cultural y de la industria cultural de Gran Canaria?

[Respuesta] Pues lo que hemos hecho es localizar una industria, por un lado, a la que quizá no se le había hecho una foto fija o que no era del todo conocida y que no estaba del todo identificada por la Consejería de Cultura o por el Cabildo de Gran Canaria. A pesar de que el Cabildo siempre ha tenido una relación directa con el sector, porque en la isla el comportamiento del sector cultural es verdad que es muy disfuncional e intermitente, sabemos que el sector cultural, en cualquier parte del Estado, pero también del mundo, tiene por su propia fisonomía y por la naturaleza de la actividad cultural, un funcionamiento más intermitente. No es una actividad constante ni mucho menos, y por tanto esa fragilidad a la hora de trabajar y esa resistencia ha impuesto una manera de enfrentar la realidad diferente.

Todo, entiendo, marcado por la pandemia.

Ese antes y ese después de la de la actualidad sanitaria ha hecho que nos veamos las caras, administración y sector cultural, de una manera distinta. Nos hemos quitado la máscara, por así decirlo, y nos hemos dicho a la cara las verdades. Nos ha permitido sentarnos y decirnos qué tenemos que hacer, cómo tenemos que trabajar para mejorar y posicionarnos de otra manera. Y también cómo podemos tener cabida en el mercado laboral, en este caso en el mercado cultural, para mejorar nuestro posicionamiento dentro de Canarias y fuera de Canarias. A partir de ahí, lo que hemos desarrollado han sido políticas culturales más eficaces con el presupuesto que teníamos, doblándolo incluso en una época complicada económica y sanitariamente hablando. Hemos incrementado porcentualmente el presupuesto de esta Consejería. Eso se comprueba además con números. Lo hemos hecho, además, con proyectos potentes, proyectos innovadores que están ahí.

¿Por ejemplo?

Ejemplos hay muchos, y son además los que van a demostrar ese salto cualitativo. Uno es el plan de emergencia cultural, con ocho millones de euros y ya ejecutado, que presentamos automáticamente en plena pandemia. Recuerdo perfectamente en marzo de 2020, que tuvimos que cerrar prácticamente la Consejería, igual que todo Cabildo y todas las administraciones. Nos dijimos "oye, vamos a teletrabajar porque se cierran las puertas, las plazas de todos los teatros, de todos los museos y tenemos que asumir una realidad impuesta: vamos a buscar opciones y alternativas. Podemos quedarnos quietos, ver cómo ejecutamos el presupuesto o podemos buscar salidas y buscar alternativas". Y fue lo que hicimos. Ideamos, con el equipo de trabajo de la Consejería, un plan de emergencia cultural que presentamos a los medios de comunicación sobre la marcha y desarrollamos durante los dos siguientes años, hasta 2022. De ese plan de emergencia cultural salieron adelante muchas propuestas, con muchos proyectos con nombre y apellido que iban destinados al sector cultural canario, con todas las manifestaciones artísticas que dependen de diferentes proyectos y de diferentes industrias localizadas en Gran Canaria. Residentes o no, pero que sabíamos y entendíamos que eran canarios, que tenían que vivir y tenían que comer como cualquier otra profesional, como cualquier otro profesional. Y eso fue lo que nos permitió conocer y ponerle cara a toda esa gente que sabíamos que vivía de la cultura: fotógrafos, gente profesional del teatro, escritores, artistas contemporáneos, plásticos... Todas las manifiestas artísticas habidas, que son muchas y porque es un mercado muy amplio. Eso fue lo que empezamos a desarrollar. También destacaría a Mapas.

Guacimara Medina junto a un retrato del músico Camille Saint Säens. / AH

¿Por qué?

Es otro proyecto muy potente y controvertido, que además ha tenido cierta resistencia y no desde el punto de vista de la propia del propio sector. Ha sido otro proyecto potente que ha permitido posicionar al mercado y a la industria dentro y fuera de nuestras fronteras. También habría que destacar el sector audiovisual, que ya es muy potente en Canarias. La semana pasada presentamos los platós en infectar. En este caso, la pandemia también nos ha permitido hacernos una idea clara de este sector en la isla. Hemos duplicado incluso las ayudas, que específicas para el sector audiovisual. Ahora lo conocemos mejor, mejor jurídicamente y contamos con una legislación, desde las medidas estatales a las medidas insulares. Insisto, y ya para acabar grosso modo con esta visión panorámica a los cuatro años. Hay muchas necesidades, hay muchas debilidades manifiestas todavía, pero creo que hemos dado una vuelta de tuerca a la visión política que teníamos de las necesidades del sector. Aún debe seguir progresando, con mejoras fundamentales para que tenga más fortalezas y pueda, de manera más autónoma, salir adelante en futuras crisis que vendrán. Porque son cíclicas y porque estarán ahí presentes. El desafío es que, con esas debilidades manifiestas del propio sector, no dependan directamente de la propia administración, sino que puedan salir airosas y que puedan defenderse con un ecosistema mucho más robusto dentro de esa condición insular en la que nos encontramos.

En una entrevista con Encarna Galván, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, subrayaba la fortaleza del sector cultural en la ciudad como tractor para la creación de empleo tras la pandemia. ¿También han detectado eso?

Sí lo ha sido, ha sido tractor. Es verdad que las políticas culturales, directa o indirectamente, mueven mucho, generan riqueza, aportan valor al territorio. Es un elemento de los que más aportan al PIB nacional. Creo que es prácticamente un 3%. En el caso de Canarias no tengo el dato exacto, creo que era un 2,3%. Un estudio que encargamos antes de la pandemia, ya apuntaba que estábamos al alza cerca de la media estatal. Incluso con el hecho insular, que siempre condiciona. Eso ha cambiado. No siempre era sí. Sobre todo desde las artes escénicas, ya que era complicado montar un producto para luego hacerlo rodar en las islas y dejarlo morir aquí, porque luego, si no teníamos posibilidades de sacarlo fuera, era muy difícil que luego ese producto tuviera salida y fuera rentable. Por eso hay que apostar fuerte por las posibilidades que tenemos de desarrollar políticas culturales eficaces, junto a otras administraciones, para hacer economía de escala hacia fuera. Por eso nosotros, desde el Cabildo de Gran Canaria, hemos estado en permanente contacto, diálogo y comunicación, y ha funcionado bien con el Gobierno de Canarias, en este caso con la Viceonsejería de Cultura y con el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, entendiendo este ayuntamiento como vector fundamental también de la cultura insular de la isla. Eso no ha permitido desarrollar una política insular de cultura que es generadora de riqueza.

En estos cuatro años, una de sus grandes apuestas ha sido descentralizar la actividad cultural, que fuera más allá de la capital.

En la isla de Gran Canaria hemos deslocalizado la cultura de Las Palmas de Gran Canaria. Entiendo que la propia ciudad tiene elementos suficientes como generador de cultura, todos los equipamientos que ya dispone son suficientes. En cuanto esa relación de densidad demográfica de la ciudad, sin embargo, no está suficientemente representada en el resto de la isla. Esa condición, ese hecho insular, esa orografía, en fin, ese transporte, esa comunicación con el resto de la isla, dificultan esa idea que tengo como consejera de Cultura, y que también tiene el equipo de la Consejería, sobre el acceso a la cultura. La democratización de la cultura no se correspondía en el resto de la isla. Hemos desarrollado una política intentando llegar a toda la Isla, que todo el presupuesto reflejara esa política y ese compromiso con toda la isla. Y le dimos la vuelta al presupuesto. Lo diseñamos de tal manera que la concurrencia competitiva fuera una de las normas básicas del presupuesto. Que no fueran nominadas prácticamente todas las subvenciones, sino que fuera al revés, que fuera concurrencia competitiva en la que primara sobre todo el potenciar la creatividad, que los proyectos cada año se superaran.

¿Qué se pretendía conseguir con eso?

Por un lado, por vía municipal, los ayuntamientos tenían una línea específica para presentar convocatorias publica; y por otro lado, desde el punto de vista privado de posibles asociaciones, instituciones varias y sin ánimo de lucro, que pudieran presentarse así también al sector cultural con líneas específicas como la del sector audiovisual y otras líneas que, también por diferentes maneras artísticas, accedían a la misma. Así hemos mejorado el circuito de artes plásticas, el circuito de artes escénicas y el circuito de la música, con los convenios. Poco a poco hemos intentado mejorar, desde el punto de vista jurídico, las condiciones de cada uno de ellos, intentando estudiar y analizar las condiciones para que los artistas puedan acceder a cada uno de esos circuitos. En cuatro años es imposible hacer las cosas al 100% bien, pero sí detectar aquellas cosas que entendemos que se pueden mejorar en los siguientes años. Y eso es lo que hemos conseguido, hacernos una imagen de qué cosas podemos mejorar, qué cosas ya se están implementando, que ya se han mejorado y que entendemos que funcionan. 

De izquierda a dercha, Dionisio Rodríguez, Guacimara Medina, Stéphane Leteuré, Elena Acosta y Juan de Bethencourt. / AH

Tomo esas últimas palabras suyas, he tenido la sensación de que le queda mucho trabajo por hacer. O sea, que le gustaría continuar aquí.

Yo creo que las políticas culturales en cuatro años no se pueden llevar a cabo.

Y más en un mandato condicionado por dos años de pandemia, imagino. 

Sí, sí, porque además el proyecto cultural que tenía uno en la cabeza, el covid te lo levanta por el aire. La pandemia te lo quita. Tú vienes con una idea y te encuentras, lógicamente, con otra cosa distinta. El presupuesto es la ley más importante de cualquier consejería y el reflejo de tu pensamiento político, no de tu idea política, de tu proyecto político. Luego lo tienes que plasmar en ese presupuesto. Cuando el presupuesto cambia porque la covid te condiciona todo lo que tienes que llevar a cabo, la realidad cambia. Conoces el sector cultural, como funciona la mecánica de trabajo del sector cultural, la realidad de la isla. Entonces dices "jolín, esto, tiene otro cometido, esto no funciona como uno pensaba". Yo tengo las ideas muy claras, sé cuál es mi idea de la cultura, tengo mi idea no solo desde el punto de vista ideológico. Además, afortunadamente, creo que hemos tenido un equipo maravilloso que hemos coincidido en las instituciones con gente maravillosa y comprometida con la cultura: el equipo del Gobierno de Canarias, insisto con Juan Márquez y Rubén Pérez; con Encarna Galván, en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, y en general con la Isla. Todos hemos entendido la cultura como un servicio público, como una herramienta fundamental de cambio, de transformación de las sociedades, no como una herramienta solo al alcance de unos pocos, no como elitista. Ojo, que también hemos mantenido actividades que están reservadas a un público particular, que están ahí y que de alguna manera también les hemos exigido. Vamos a seguir apostando por esto, pero exigiéndoles que también amplíen ese compromiso a nuevos públicos con estudios de nuevos públicos, estudios para hacer llegar ese tipo de actividades a un público cada vez mayor, a una sociedad cada vez más más extensa.

¿Se refiere a la Orquesta Filarmómica de Gran Canaria?

Sí, pero no es el único caso La ópera debe llegar también a gente que no se la pueda pagar. O que también tengan acceso a una zarzuela, géneros menores en cuanto a audiencia que no todos disfrutan, porque no todos tienen la posibilidad de pagarse una entrada de teatro de lo que sea, o gente que normalmente no la suele consumir. Mucha gente no accede a la Orquesta Filarmónica porque lo desconocen. Desconocen que tenemos una orquesta filarmónica de primer nivel. Y es la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, de la isla de Gran Canaria. Por eso insistí, en su momento, muchísimo en que la Orquesta Filarmónica debía rular por la isla de Gran Canaria, porque es la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y porque así lo hizo en su momento, en sus mejores momentos. Y ese es el cometido de la Orquesta Filarmónica, no solo estar en el escenario del Auditorio Alfredo Kraus, que también. Quiero decir con esto que esa idea de la cultura es la que he intentado que se mantenga siempre en estos cuatro años. Y estoy orgullosa de ello.

¿Por qué?

Porque creo que la que la sociedad en la isla se lo merece. Esta ciudad-isla, que es como además creo que la concebimos desde el punto de vista cultural, se lo merece y no tiene nada que ver con que luego vayan cuatro o cinco, 20 o 500 personas. O sea, no vamos a taquilla. Esto no tiene que ver con la taquilla. Invertimos dinero público, no gastamos dinero público. Se invierte en cultura y se invierte en cultura para conseguir objetivos a medio y largo plazo. Eso revierte en el futuro. Revierte en una sociedad crítica, en una sociedad que va creciendo poco a poco y que va madurando con el tiempo. Es la mejor manera que tenemos de devolver a la sociedad ese dinero que entre todos contribuimos a generar. Creo que es una obligación y es una responsabilidad que el dinero público invertido en cultura no sea una migaja realmente, que no sea que lo último que se despacha y que parezca que lo más importante sean solo las áreas de obras públicas, las áreas de economía o de turismo. Además, no creo que otras áreas transversales sean tan importantes como la cultura.

Explíqueme eso.

La cultura está presente en el turismo, la cultura está presente en la economía y de verdad tiene sentido que se apueste por la cultura. El otro día presentábamos, por ejemplo, el programa de Amigos Canarios de la Ópera, un programa maravilloso, fantástico. Hay mucha gente que viene solo para disfrutar del programa de la ópera en Canarias, no en Gran Canaria. En este caso, es una manera también de hacer turismo, de ofrecer un producto turístico interesante, complementario, alternativo, alternativo al sol y playa de siempre. Nos podemos diferenciar, tender a la excelencia y la excelencia no es que hagamos las cosas siempre bien o que sea lo mejor. La excelencia es intentar superarnos siempre, no estar siempre en el camino de hacer las cosas mejor. Yo creo que eso son datos que nos indican que en Canarias tenemos la posibilidad de hacer las cosas bien. Y lo mismo con la sostenibilidad del territorio.

Usted venía de la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias y tenía la sostenibilidad del territorio como pieza clave en sus planes.

En esta Consejería, desde el Servicio de Museos, desde el Servicio de Cultura, nos implicamos también con las cuestiones ambientales, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Red de Museos. La semana pasada, por ejemplo, presentamos una planta fotovoltaica en las cubiertas del Cuyás. Y ya tenemos en la red de museos, a excepción del Antonio Padrón, porque no lo permite técnicamente, todas las cubiertas con planta fotovoltaica, para autoabastecimiento de kilómetro cero, con lo cual es un ejemplo de compromiso también con la sostenibilidad desde la cultura. El campo tiene un aula sostenible para intentar convencer y crear compromiso ambiental también con el discurso desde la cultura, con los artistas que creen discurso a través de sus relatos, ideas y creaciones artísticas vayan en sintonía con la sostenibilidad ambiental. Y así, con un montón de cuestiones. A propósito de la cultura podemos remover conciencias. Es que la cultura lo tiene todo. Desde la cultura se puede hacer todo... Por ejemplo, no para las enfermedades mentales, pero sí con los aspectos que tienen que ver con con la soledad, con el futuro, con el envejecimiento de la población, con las zona deprimidas... Podemos trabajar transversalmente todo. Y se crea riqueza, se aporta valor al territorio, se trabaja en múltiples aspectos de las distintas facetas humanas. Entonces, yo creo que la cultura es vertebrador, que la cultura es troncal y no sólo me estoy refiriendo a que se dote presupuestariamente, que también a la cultura. Y creo que el Cabildo de Gran Canaria lo ha hecho siempre. En los últimos años hemos conquistado más presupuesto y eso se puede demostrar porque sólo es pedirlo y ver los datos. Pero la conciencia de este Cabildo, de este grupo de gobierno de ahora, presupuestariamente con la cultura, ha sido muy potente. La Consejería de Hacienda ha tomado conciencia. No me ha costado en absoluto convencerles en cada momento de "oye, necesitamos invertir en esto y explicarles por qué". Y ahí ha estado el dinero siempre. 

Se puede ver como servicio público, pero otra mucha gente puede considerar que es un mundo en el que hay una excesiva dependencia de las subvenciones y el dinero público.

Creo que hay actividades, no sólo en el sector cultural, también en otros, que tradicionalmente han estado subvencionadas. Y que tendrían que pasar de manos para subvencionar otras que están potencialmente emergiendo ahora y darles la oportunidad. Pero sí, hay otras que tienen que empezar a cuidarse solas, que tienen la posibilidad de empezar a emprender un camino diferente. En el caso de la cultura, creo que tenemos que cuidar otros elementos que permitan que se den ese salto para empezar a funcionar de manera más autónoma, sin ese cuidado de la de la administración. Muchas actividades necesitan de la ayuda de la administración pública, porque de otra manera no podrían funcionar, no podrían salir adelante sola. Pero para eso hace falta el compromiso de la sociedad. Hasta que no haya un compromiso definitivo de la sociedad con mecenazgo, será complicado. Hace falta una ley de mecenazgo. Es fundamental. Tenemos que crear conciencia. Hace falta más debate, hace falta más implicación, hace falta más legislación cultural. Es fundamental una legislación cultural. Se va avanzando en Europa, se va avanzando en el Estado. Por ejemplo, en España, el otro día se dio a conocer el estatuto del artista. Hay cosas que se van aplicando y que van saliendo, pero hace falta más regulación, hace falta más legislación. Pero en este sentido, yo misma también cometí errores al encarar el asunto.

¿En qué sentido admite que cometió errores? 

No creo que tenga que ver con con que esté todo subvencionado o no. Hay veces que tendemos a demonizar las ayudas y yo fui la primera que lo hice y creo que cometí errores. Yo entré aquí hace cuatro años con un presupuesto en el que destacaban las subvenciones nominadas y yo las demonicé. Me planté y dije que no a las nominadas. Y luego me di cuenta y pensé "hombre, si las nominadas existen y son legales, pues por algo será. Tendrán alguna justificación en algún momento". Le di muchas vueltas y consulté. Consulté en otros servicios, consulté a las jefas de servicio y luego pensé "vale, voy a mantener entonces algunas nominadas, las que yo entienda y me demuestren que tienen sentido". Y mantuve algunas pocas nominadas, pero las mantuve con proyectos que estaban consolidados y que entendía que tenían sentido en esa figura administrativa. Porque venir a una administración, tocar en la puerta y preguntar qué hay de lo mío no tiene sentido. ¿Por qué hay que tener en cuenta lo tuyo y no lo de los demás? ¿Por que tú sí y los otros no? Por qué algunos pueden vivir con la comodidad de no me preocupo de lo mío porque sé que está garantizado... No, la cultura no es eso. La administración no es tocar en la puerta y ya. La administración está para todo el mundo y está para generar riqueza, para remover los cimientos, para promover cultura. Eso, para eso está la administración. 

Hace unas semanas Canarias7 publicó un estudio sobre el número de conciertos gratuitos que se habían celebrado en la Isla. No sé si tuvo la oportunidad de leerlo, pero genera una cultura de todo gratis, a la que al final se acostumbra, que perjudica a otros proyectos en los que los promotores arriesgan su capital.

Bueno, yo creo que el escenario ideal está en el equilibrio. El acceso gratis es como el enganche, que es lo interesante para buscar la complicidad con el ciudadano y con el potencial usuario de la actividad cultural. Y luego hay que enseñar que la cultura también es una actividad que hay que pagar. Cuando vamos a una ciudad potente de Europa o de España para disfrutar de un concierto o un producto cultural, presumimos de que la entrada nos costó y tal. Y aquí nos cuesta más, cuando es algo que debemos valorar. En parte también por la agenda que tenemos. Lo hablaba con amigas este fin de semana. Yo estuve, de jueves a domingo, consumiendo cultura por la noche, en buena medida porque es mi trabajo, porque me dedico a esto ahora, pero también por ocio, porque al final confundes una cosa con la otra. La gente se queja muchas veces de que es que hay demasiada actividad. Eso es bueno. En una ciudad grande tienes donde elegir. Oye, me apetece, voy a elegir, tengo dónde elegir, hay un catálogo, me apetece más teatro, me apetece más música, me apatece más esto o lo otro, pues tengo donde elegir. Eso es bueno, no es malo. Es imposible que nos organicemos y que nos coordinemos. No es una agenda cultural única. No tiene por qué haber solo una cosa. Y creo que ahí cabe todo: productos gratis y otros en los que tengamos que pasar por taquilla. Evidentemente la gente debe comprender que eso cuesta dinero y que hay gente que vive de la cultura, que la gente se dedica a la cultura, que es una profesión también, que cuesta dinero y que tenemos que poner en valor. Otra cosa, en la que siempre he sido muy crítica en este Cabildo y con Presidencia de este Cabildo, y lo digo porque también lo he dicho donde he tenido que decirlo, es que una cosa es la cultura y otra cosa son los productos de masas. No, eso no es cultura. Eso es una actividad de ocio que me la pago y lo consumo. Cultura es otra cosa. Tenemos que aprender a diferenciar una cosa de la otra. Esas líneas rojas son un poco difusas. A mí también, como responsable pública y como gestor, en su momento me costó diferenciarlas y me hacía la pregunta de ¿estoy haciéndolo bien o lo estoy haciendo mal? ¿Estoy realmente haciendo bien mi trabajo como responsable público y colocando el dinero donde tengo que colocarlo bien o estoy haciendo mal cuando cuando digo que sí a un proyecto o cuando digo que no a un proyecto cultural? Yo no dejo de aprender y de equivocarme todos los días. 

Guacimara Medina, en 'La Librería' del Cabildo grancanario. / AH

Entiendo que se refiere a los grandes festivales que se han celebrado aquí últimamente y que se anuncian para los próximos meses. 

Por supuesto que sí. Están ahí con promotores privados, pero eso es negocio, que es muy lícito, pero no es cultura, no es cultura, cultura es otra cosa. Y no digo que no pueden tener ayuda de una administración pública o de una consjería de Turismo. Me parece perfecto si se justifica de alguna manera porque revierte o te sirve de promoción que recuperas después de otra manera. Pero para mí eso no es cultura. Yo por lo menos no lo veo, no puedo justificar dar una subvención cultural a este tipo de productos. 

En estos cuatro años el punto más caliente, más conflictivo, al que tuvo que enfrentar fue la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria. El PSOE, incluso, tomó la decisión de salir de la Fundación. Visto con perspectiva, ¿creen que tomaron la decisión correcta o consideran que tenían que haber tomado una decisión y sostenerla?

Bueno, la Orquesta sabe mal porque nunca me gusta pasar por ratos desagradables. En fin, uno cuando se compromete con cualquier actividad, en este caso profesional, le gusta hacer las cosas al final bien y hacer las cosas como uno cree. Y yo siempre hice las cosas de la mejor manera, como mejor entendía que se podían hacer. Y otra cosa es que mi realidad, mi manera de enfocar las cosas, no coincida siempre con el planteamiento de los compañeros de pacto. En este caso no eran posturas distintas, eran opiniones diferentes y siempre con total respeto y lealtad. Las mantuvimos con transparencia una parte y otra. Cada uno tenía una visión distinta de la Orquesta. Entendimos, en ese momento, que no podíamos sacrificar el pacto de gobierno sólo por una visión diferente de cómo llevar, gestionar, la Orquesta. Para nosotros era fundamental continuar con el resto de la gestión que estábamos desarrollando para la Isla en esta institución insular. No me arrepiento en absoluto de nada. Creo que la gestión fue una gestión impecable, que mi compromiso con la Orquesta sigue estando ahí presente, que volvería a hacer lo mismo que hice en su momento, porque no tengo nada de lo que arrepentirme. Yo tengo mi manera de pensar, de hacer las cosas de una manera muy transparente. Hay una norma básica para mí que es la lealtad, que es la ética a la hora de trabajar. Esto es un compromiso público, donde se gestiona un dinero público, y por lo tanto yo me debo a ese compromiso siempre, ya sea una orquesta, con una consejería o con lo que quiera que tenga entre manos. Para mí eso es fundamental y eso fue lo que hice. Así que hoy queda un trabajo, para bien o para mal. Podría haber salido mejor, seguramente peor. 

¿Cree que la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria tiene el mejor director artístico posible?

Siempre hay mejores. Peores también, sin duda.

¿Podría ser, depende de lo que salga en las urnas, claro, que si Nueva Canarias y PSOE negocian un posible pacto de gobierno después del 28 de mayo, la gestión de la Orquesta sea una línea roja? ¿O mantendrían el status quo actual?

No lo sé, porque yo ahí no sé cómo se negociaría. Es tan complicado todo... Se tendrían que dar tantas causas a la hora para llegar a eso primero. Estamos ahora en fases muy previas de formación de listas, después se deben cerrar esas listas electorales y luego tendrán lugar las votaciones. Dese cuenta que en las últimas elecciones formamos gobierno casi en agosto, que fueron tres meses largos sin gobierno. Nueva Canarias estuvo al frente de todo el Cabildo sola. Yo entré en esta Consejería a finales de agosto, lo recuerdo. Yo además iba para Medio Ambiente. 

¿Sí?

Sí. Por lo tanto lo que queda claro es que la política es imprevisible, nunca se sabe. La política es tan complicado y por otro lado, tan, tan, tan apasionante para mí... Yo creo que al final las cosas pasan porque tienen que pasar. Es lo que siempre digo: pase lo que pase, que sea lo mejor para la sociedad. Quienquiera que caiga donde vaya a caer, que haga lo mejor con conocimiento, con experiencia. Eso sí, que no caiga en manos de nadie que no controle lo que tiene entre manos, sea quien sea, de la formación política que sea. Que no se den pasos hacia atrás, que no se involucione. Sería una pena que determinadas organizaciones caigan en malas manos porque sería un fracaso para la gente que lo sufre, que está deseando que alguien les cambie la vida. Lo mejor es que alguien decida por ellos y que mejore su vid. Lo que queremos es mejorar la vida de la gente. Se viene a la política para intentar mejorar la vida de las personas y yo creo que ese es el cometido del servicio público siempre.

Hablemos del Museo de Bellas Artes.

Hablemos del Museo de Bellas Artes.

¿Cuándo se inaugurará?

Esa es otra... El Museo de Bellas Artes nos ha tenido ocupados estos cuatro años. Hemos estado y estamos implicados con el Museo de Bellas Artes. La pandemia nos ha pasado factura también en esto. Las obras se pararon durante algún tiempo. Además, la cica, el famoso ejemplar arbóreo que entorpeció un poco los tiempos, se va a mantener porque creo que es la mejor opción, le va a dar un toque especial al museo. Todo eso ha implicado también un cambio en el proyecto, con lo que eso lleva: más presupuesto. Se ha modificado el proyecto, pero por lo demás la obra está prácticamente ultimada. Faltan licitar una última parte de la obra, accesoria, en la que está también el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, porque es la parte del frontal de la fachada del edificio, la ermita y la parte de la cica. El proyecto museístico está acabado. El dinero es lo de menos, porque insisto, hay conciencia y hay apoyo de todo Cabildo. Cuando digo todo Cabildo es incluso de toda la Corporación del Pleno al completo. Jurídicamente está afortunadamente ya desbloqueado, que ha costado mucho porque es una casa nueva que hay que montar. Ahora hay que decidir cómo se va a hacer, que fórmula jurídica va a llevar para su gestión.

Foto de familia de los artistas que exponen esta semana en el Centro de Artes Plásticas con la consejera de Cultura, Guacimara Medina. / AH

¿Se desliga del CAAM?

La idea ahora es ver si va a ser una fundación, si va a ser un organismo autónomo. Estamos en eso ahora. Se ha montado una comisión a propósito del del Pleno de Cabildo para que dirima. Tendrá que ofrecer un resultado definitivo y clausurarse esa comisión y de ese resultado de la Comisión, de lo que decida, pues ya definitivamente tendremos la fórmula jurídica. Yo he hecho consultas como consejera, al propio Ministerio, a otras comunidades autónomas, por ver cómo funcionan otras ideas de otros organismos y tener otros ejemplos de otras experiencias. Y en cuanto a su apertura, lo tenemos claro, y en eso el presidente [Antonio Morales] también estaba de acuerdo porque lo he mantenido informado en todo momento. No vamos a abrir, orque se acercan las elecciones, para volver a cerrar. No vamos a engañar a la ciudadanía. Eso no lo quería hacer, yo la primera. ¿Qué está todo hecho? Sí, ¿Que porque esté todo hecho vamos a abrir para volver a cerrar, porque luego quedan cuatro cosas y vuelves a abrir después de las elecciones? No. Eso no. Entonces no abrimos. Yo creo que al final de año de este año estará abierto y a pleno funcionamiento.

¿Realizarán alguna actividad para que la ciudadanía conozca el proyecto antes de su inauguración?

Sí, vamos a presentar un proyecto de lo que va a ser el futuro Museo de Bellas Artes. Estamos preparando un catálogo con lo mejor. Hemos comprado muchas obras, adquirido mucha obra en estos cuatro años, y tenemos muchísima obra que está en la Casa de Colón y en el CAAM. Se dará a conocer con una exposición que va a estar en la Casa de Colón, el Centro de Artes Plásticas y el CAAM. ¿Se acuerda de la exposición de la Escuela Luján Pérez, que fue itinerante y que se incluyó el paraninfo de la Universidad? Pues se hará algo muy parecido, una cosa potente, grande, que tendrá lugar a finales de marzo y principios de abril. Será previa a la apertura del museo. Es como un escaparate previo para mostrar lo que va a haber, lo que va a tener la ciudad, lo que va a tener la isla. Ha sido costosísimo, ha sido un quebradero de cabeza, porque es un pedazo de proyecto, un proyecto enorme. Desde fuera parece una cosa, pero cuando uno entra se da cuenta de que es enorme. Y eso que lo que se ha intervenido es un tercio de lo que es.

No es el proyecto original tampoco.

No, no, no es el original, pero la parte arquitectónica, lo que se ha intervenido, es puntera en todo. O sea, es novedosa. Todo con nueva tecnología. Probablemente sea el mejor museo, en cuanto a materiales de última generación, que se vaya a abrir ahora en Europa. Pues eso es lo que vamos a tener aquí. Yo creo que es para estar orgullosos.

El proyecto también incluía una mejora del entorno. Incluso la posibilidad de ejecutar una plaza en la puerta principal.

La idea es que el Ayuntamiento, que ha ido adquiriendo las viviendas que están en la zona anterior, lo que linda con Juan de Quesada, va a subir al mismo nivel para hacer una zona de aparcamientos delante. No se puede peatonalizar la calle, pero sí una zona rodada que conecte de manera visual con Santa Ana y de ahí con el resto de museos de la zona: Casa de Colón, CAAM, etcétera, y que se vea esa zona como una zona tipo como Atocha en Madrid, con todos más integrados. Eso es lo ideal. El compromiso del Ayuntamiento ha estado ahí siempre y nos hemos sentado en múltiples ocasiones, porque han tenido que darnos también permiso para muchas cosas. Están concienciados, porque también les hemos dicho que esto es un museo para la isla, que sí, que es una iniciativa del Cabildo en este caso, pero que es un museo para la isla, que tienen que comprometerse en todos los sentidos, igual que la sociedad, igual que los empresarios. En fin, que esto va con todo el mundo, no solo con el Cabildo, que a esto le va a sacar partido toda la Isla.

De izquierda a derecha, Yaiza Pérez, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Santa Lucía Tirajana; Guacimara Medina, consejera de Cultura del Cabildo de Gran Canaria; Francisco J. García, alcalde de Santa Lucía; y Juan Márquez, viceconsejero de Cultura del Gobierno de Canarias. / AH

No sé cómo ha visto desde la distancia lo de la polémica del Museo Rodin en Santa Cruz de Tenerife.

Creo que es complicado siempre, porque cuando estamos en otra isla no conocemos todos los códigos, pero creo que Tenerife tiene una idiosincrasia y tiene una identidad propia sin necesidad de buscar elementos impuestos. Es verdad que culturalmente hablando, a lo mejor Tenerife nos lleva la delantera en algunas manifestaciones artísticas, en algunos ámbitos, porque están organizados geográficamente de otra manera. Lo he hablado alguna vez con algunos compañeros de Tenerife que se dedican también al ámbito cultural, que tienen otra visión de la cultura diferente a Gran Canaria, tienen otro comportamiento, otra manera de relacionarse con la cultura diferente a la isla de Gran Canaria. Y quizá nosotros tenemos una visión más cosmopolita, más abierta, más hacia fuera. Ellos son más punteros en otras cosas y cada isla tiene un comportamiento que tiene, y eso marca, condiciona, está ahí. Pero ni mejor ni peor. Somos diferentes. Compararnos, al fin y al cabo, no hace sino ponernos en una situación de debilidad. Pero no, no creo que sea bueno para ninguna de las partes, ni que cada uno deba ir por su lado. Al contrario. Nos podríamos complementar cada vez más. Por ejemplo como hicimos el año pasado con Mapas.

¿Otro de los proyectos de este mandato era la sala polivante del Cuyás, qie permitiría ampliar el complejo hacia la calle Domingo J. Navarro? ¿Cómo va?

Sí, la casa de las cuarterías. He hablado con el director y queremos ponerle fecha de apertura en febrero o marzo. Está prácticamente ultimada, cerrada. Va a quedar genial. La idea es que sean salas polivalentes para ensayos de teatro, de música, que hace falta. Eso es otro reclamo también del sector y trabajamos para poder ofertarlo. La idea del gerente es que no solo se utilicen para ensayos, sino también para ofrecerlo para congresos, eventos, actividades visuales. No es tan grande como una sala del auditorio, pero alguna cosa así puntual se podrá realizar. Y luego también tenemos la sala Josefina de la Torre. Hasta ahora se cedían gratuitamente, pero ahora ya tenemos el reglamento hecho para tener una tarifa.

Iris Díaz, Guacimara Medina y Javeir Ortega en la presentación de una campaña al alumnado grancanario. / AH

La semana pasada, el Cabildo anuncio la apertura del aparcamiento para su personal. ¿Hay posibilidad de recuperar el espacio que se perdió en la Sala Insular de Teatro y que se convirtió en parquin de la propia corporación insular?

No sé a qué se va a destinar, pero no hay previsión de que se recupere. Ojalá. Sería fantástico que eso se pudiera recuperar como antes. Sería una idea maravillosa.