La exconcejala de Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, Inmaculada Medina. CEDIDA
La exconcejala de Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, Inmaculada Medina. CEDIDA

Inma Medina: "El Carnaval tiene que seguir creciendo, pero debemos compatibilizar el derecho al descanso con el derecho a la fiesta"

Tras dejar el cargo el 28 de noviembre de 2025, Inma Medina asegura que disfruta ahora de más tiempo para su familia, sus nietos y sus amistades, aunque mantiene intacta su pasión por el Carnaval

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La exconcejala de Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria repasa su etapa al frente de una de las celebraciones más importantes de la capital grancanaria, marcada por el trabajo con los colectivos, la mejora de los espacios de ensayo y el impulso de la proyección artística de la fiesta. Tras dejar el cargo el 28 de noviembre de 2025, Inma Medina asegura que disfruta ahora de más tiempo para su familia, sus nietos y sus amistades, aunque mantiene intacta su pasión por el Carnaval. En esta entrevista recuerda algunos de los momentos más especiales de su gestión, reflexiona sobre la convivencia con los vecinos y comparte sus deseos para el futuro de la fiesta.

[PREGUNTA] Inma, ha pasado prácticamente un año desde que dejaste la responsabilidad política vinculada al Carnaval. ¿Qué ha significado esta fiesta en tu vida personal y durante tu etapa como concejala?

[RESPUESTA] El Carnaval ha sido muy importante para mí durante mi etapa como concejala del Ayuntamiento, especialmente desde que Augusto Hidalgo me dio esa responsabilidad. Ha sido una experiencia extraordinaria, con muchísimo trabajo y un equipo increíble, con el que hemos intentado sacar adelante los proyectos y mejorar la fiesta.

También fueron importantes las demás áreas que tuve bajo mi responsabilidad, pero el Carnaval tiene una particularidad: el público lo disfruta durante cuatro o cinco semanas, mientras que detrás hay muchos meses de preparación. A partir de mayo o junio ya se empieza a perfilar buena parte de lo que será la edición siguiente, y eso exige trabajar durante todo el año.

Ha sido una de las responsabilidades que más trabajo me ha llevado, pero también una de las que más satisfacciones me ha dado.

Durante tu etapa al frente del Carnaval habrás vivido muchos momentos especiales. ¿Hay alguno que guardes con un cariño particular?

Tengo muchos recuerdos, porque todos los actos son importantes y requieren una enorme dedicación, desde la organización hasta la puesta en escena. Sin embargo, hay uno que siempre llevaré conmigo: la primera vez que salió al Carnaval la murga Los Star, impulsada por Alberto, un murguero de toda la vida, con niños con discapacidad.

Para mí fue un momento muy emocionante, sobre todo por el trabajo que realiza Alberto y por el esfuerzo de las familias. Había que conseguir que los niños pudieran ensayar, disponer de un espacio adecuado y superar las dificultades que suponía no contar con un lugar donde reunirse.

Ver todo lo que han conseguido, la ilusión que ponen y el tiempo que dedican a la murga es algo que me marcó. Son niños con necesidades especiales, pero viven el proyecto con una ilusión enorme. Cuando te ven, se les ilumina la cara. Ese recuerdo siempre estará conmigo.

¿Cuál consideras que fue uno de los principales logros de tu gestión como concejala de Carnaval?

Creo que no se puede hablar de un único logro, porque el Carnaval es el resultado de un trabajo colectivo que requiere mucho tiempo y dedicación.

Uno de los avances importantes fue buscar espacios para que los grupos pudieran ensayar en mejores condiciones. Había agrupaciones que estaban en la calle o en locales que generaban problemas con los vecinos, y era necesario encontrar alternativas. Trabajamos para localizar y acondicionar espacios que permitieran a los colectivos desarrollar su actividad con mayor comodidad.

También considero fundamental haber mantenido el contacto con todos los grupos y con las personas que hacen posible el Carnaval. Desde las murgas y comparsas hasta las agrupaciones de baile, los diseñadores, las batucadas, el maquillaje corporal, los concursos de disfraces y los personajes de la fiesta. Todos son importantes.

Además, hay que tener en cuenta el trabajo con los artistas locales, nacionales e internacionales y con las productoras. El Carnaval necesita seguir avanzando y mejorando sus condiciones, y aunque se han conseguido cosas importantes, todavía queda mucho por hacer.

¿Cómo valoras la evolución que ha experimentado el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria durante los años en los que estuviste al frente de esta responsabilidad?

Sería demasiado atrevido por mi parte afirmar que evolucionó mucho gracias a mi gestión. Eso deben valorarlo los ciudadanos y los propios grupos. Lo que sí puedo decir es que mantuvimos reuniones periódicas con las federaciones y asociaciones de las diferentes modalidades, desde las murgas y comparsas hasta los diseñadores, las batucadas, el maquillaje corporal y los participantes en los distintos concursos.

También se apostó por seguir creciendo artísticamente y por contar con artistas de ámbito nacional e internacional. La dirección artística desempeñó un papel importante en ese proceso.

Pero nada de eso es mérito de una sola persona. Detrás hay un equipo que trabaja durante muchos meses, celebra reuniones, debate, discrepa y busca acuerdos. Para que las cosas salgan adelante hay que ser capaz de llegar a consensos.

El Carnaval no necesita reinventarse por completo cada año, pero sí actualizarse y adaptarse a lo que demanda el público. La sociedad ha cambiado mucho desde los primeros años de la fiesta moderna, y los concursos actuales tienen un nivel extraordinario. Hay mucho recorrido hecho, aunque también hay margen para seguir mejorando.

Las murgas tienen un papel fundamental en el Carnaval y sus letras suelen incluir críticas a los responsables públicos. ¿Cómo viviste esa parte durante tu etapa como concejala?

La verdad es que no me he sentido maltratada por los grupos del Carnaval ni por las murgas. Más bien al contrario. No he sido una de las políticas que más críticas haya recibido y siempre he mantenido la misma postura desde que llegué al Ayuntamiento para asumir el área de Carnaval en 2015.

Yo admito las críticas, pero hay una cosa que no acepto: las faltas de respeto. Y puedo decir que no he tenido ninguna falta de respeto por parte de los grupos del Carnaval.

Hubo un año en el que surgió un problema y fue necesario sancionar a algunas comparsas, pero eso no impidió que mantuviera una buena relación con los colectivos.

He dejado de ser concejala, pero sigo siendo ciudadana de Las Palmas de Gran Canaria y una persona apasionada por esta fiesta. Mientras los grupos quieran recibirme y sigamos teniendo el cariño que nos hemos demostrado, continuaré visitándolos y disfrutando de sus actuaciones. De hecho, ya tengo apuntadas algunas presentaciones que se celebrarán a partir de diciembre.

La Gala Drag Queen se ha convertido en uno de los grandes escaparates del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. ¿Qué importancia tiene para la proyección de la fiesta?

La Gala Drag Queen ha contribuido a que el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria tenga una proyección mucho mayor. Es un espectáculo que ha conseguido una dimensión enorme y que tiene una identidad propia. La transgresión, la libertad y el formato escénico que ofrece generan una repercusión muy especial.

Pero eso no significa que las demás galas sean menos importantes. A mí me apasiona el concurso de comparsas y disfruto muchísimo viendo sus plumas sobre el escenario. La Gala de la Reina también me parece espectacular, especialmente cuando aparecen las candidatas y se puede apreciar todo el trabajo que hay detrás de cada fantasía.

El maquillaje corporal ofrece imágenes impresionantes y hay otros actos que quizá no tienen tanta repercusión mediática, como los encuentros en los que participan niños y escolares sobre el escenario de Santa Catalina.

Cada gala tiene su personalidad y su importancia. No se puede entender el Carnaval sin alguno de sus actos, porque todos forman parte de una celebración que se ha construido durante muchos años y que, en conjunto, ha alcanzado una gran proyección internacional.

La convivencia con los vecinos del entorno del parque Santa Catalina es uno de los asuntos más delicados de la organización. ¿Cómo crees que debe abordarse para que el Carnaval pueda seguir celebrándose con normalidad?

Lo primero es respetar las decisiones judiciales y los acuerdos que se han firmado. Hay que tener presente el acuerdo de febrero de 2015 y actuar conforme a lo establecido.

A partir de ahí, la organización debe mantener contactos y reuniones periódicas con los colectivos vecinales. No solo con los del entorno de Simón Bolívar, sino también con los de Santa Catalina, La Isleta, la Junta de Obras y cualquier otra zona en la que se celebren actividades.

Cuando se plantea un acto en la Plaza de España o en otro recinto, hay que informar a los vecinos antes de tomar decisiones y buscar acuerdos con ellos. Si está previsto que las galas y los concursos se celebren en el parque Santa Catalina, hay que respetar ese marco, pero las noches de Carnaval requieren diálogo y entendimiento con quienes viven en la zona.

Puede haber vecinos que no quieran compartir ese espacio con la fiesta, pero creo que, si se cumplen los acuerdos y se mantiene una comunicación constante, es posible encontrar soluciones.

Hay que tener capacidad para informar, debatir, discutir y, finalmente, consensuar. La convivencia no siempre es fácil, pero tampoco es imposible.

¿Consideras que Las Palmas de Gran Canaria debería disponer de un recinto específico para celebrar las noches del Carnaval?

Creo que la ciudad puede plantearse contar con un recinto donde celebrar las noches de Carnaval. Eso no significa que haya que trasladar todos los actos.

El Carnaval de día, las galas y los concursos pueden seguir celebrándose perfectamente en Santa Catalina y en su entorno. La cuestión es estudiar cómo organizar las noches de fiesta, teniendo en cuenta tanto las necesidades de la celebración como las de los vecinos.

Lo importante es encontrar una fórmula que permita que el Carnaval continúe creciendo y que, al mismo tiempo, se respeten los derechos de quienes conviven con él.

Si pudieras trasladarle un consejo a tu sucesor, Héctor Alemán, para afrontar la organización del Carnaval, ¿cuál sería?

Le diría que tenga paciencia, talante y talento, y que esté preparado para dedicar muchas horas a conversar.

Es necesario mantener numerosas reuniones con las personas y los colectivos que se sienten afectados por la celebración del Carnaval. Hay que escuchar, informar, explicar las decisiones y buscar puntos de encuentro.

No es una tarea fácil, pero tampoco imposible. Con diálogo, capacidad de negociación y voluntad de llegar a acuerdos se pueden conseguir muchas cosas.

Desde que dejaste el cargo el 28 de noviembre de 2025, ¿qué es lo que más echas de menos de tu etapa como concejala de Carnaval?

La verdad es que no echo de menos nada, aunque pueda sonar extraño decirlo. Cuando dejé la responsabilidad pensé que quizá me aburriría, porque estaba acostumbrada a un ritmo de trabajo muy intenso. Sin embargo, ahora tengo la oportunidad de disfrutar de mi tiempo libre, de mi familia, de mis nietos y de mis amigos.

Durante 18 años fui apartando muchas parcelas de mi vida personal y familiar para dedicarme al Ayuntamiento. Tenía una dedicación prácticamente permanente, las 24 horas del día y los siete días de la semana, aunque lo hacía encantada porque me apasionan la política, la gestión pública y el Carnaval.

Fue una decisión personal y nunca reniego de ella. Pero ahora soy consciente de todo el tiempo que había dejado de dedicar a otras cosas.

Creo que la clave está en organizarse. El día tiene 24 horas y, si administras bien el tiempo, puedes compaginar la vida pública y profesional con la familiar. Es importante tener una agenda, cumplir los horarios y reservar espacios para uno mismo y para las personas que quieres.

Para terminar, ¿qué le pides al futuro del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria? ¿Cómo te gustaría verlo evolucionar en los próximos años?

Le pido que siga creciendo, innovando y siendo una de las fiestas más importantes de la ciudad. El Carnaval es también un gran motor económico, porque genera empleo y riqueza para muchísimos sectores: la hostelería, la restauración, los alojamientos, las tiendas, los comercios y otras actividades empresariales.

Tenemos que seguir cuidándolo y apostando por él. Hay que hacer todo lo necesario para que avance, para que la ciudadanía pueda disfrutarlo y para que continúe siendo una celebración de referencia.

Y hay algo que considero fundamental: debemos trabajar para compatibilizar el derecho al descanso con el derecho a la fiesta. A quienes les gusta el Carnaval y a quienes no lo disfrutan de la misma manera hay que ofrecerles una convivencia posible, basada en el respeto y en los acuerdos.

Ese es el camino para que el Carnaval siga creciendo y continúe siendo una parte esencial de la identidad de Las Palmas de Gran Canaria.

 

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