Manuel Encinoso, diseñador y responsable de Masbe Creaciones, lleva buena parte de su vida vinculado al mundo del Carnaval. CEDIDA
Manuel Encinoso, diseñador y responsable de Masbe Creaciones, lleva buena parte de su vida vinculado al mundo del Carnaval. CEDIDA

Manuel Encinoso: "Necesitamos gente con nuevas ideas y nuevas formas de trabajar para que el Carnaval siga evolucionando"

Manuel Encinoso repasa su trayectoria en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, la evolución de sus diseños y su apuesta por dar oportunidades a las nuevas generaciones

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Grupo EnMascarada Carnaval

Manuel Encinoso, diseñador y responsable de Masbe Creaciones, lleva buena parte de su vida vinculado al mundo del Carnaval. Desde los 15 años comenzó a colaborar con diferentes grupos y, durante los últimos años, ha profesionalizado una trayectoria ligada al diseño de fantasías, vestuarios y espectáculos. Su trabajo abarca desde candidatas a Reina hasta murgas, comparsas y drag queens, siempre con una premisa clara: investigar, descubrir nuevos materiales y evolucionar.

Junto a su mujer, también vinculada profesionalmente al diseño, ha creado una línea de trabajo propia en la que la creatividad y la transmisión de emociones tienen un papel fundamental. En esta entrevista, Manuel Encinoso repasa sus comienzos, su manera de entender el diseño, algunas de las fantasías que han marcado su trayectoria y su visión sobre el futuro del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.

[PREGUNTA] Manuel, siempre nos gusta comenzar nuestras entrevistas conociendo un poco la vida carnavalera de nuestros invitados. ¿Cómo llegaste al mundo del Carnaval? ¿Comenzaste directamente diseñando? Y, profesionalmente, ¿a qué te dedicas?

[RESPUESTA] Actualmente soy peluquero, pero también tengo una empresa que se llama Masbe Creaciones, en la que realizamos diferentes tipos de eventos y trabajos relacionados con vestuarios para espectáculos y teatro.

Dentro de todo ese abanico de trabajo tenemos también la parte del Carnaval.

Siempre hemos trabajado en el Carnaval. Desde que tenía 15 años empecé colaborando con Reinas, murgas, comparsas y otros grupos. Y ya de una forma más profesional, durante los últimos 10 o 15 años, estamos trabajando de manera totalmente integrada en el Carnaval.

Manuel, ¿qué significa para ti diseñar para el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria?

Cuando era niño, para mí era un sueño trabajar en el Carnaval y poder ver toda esa espectacularidad sobre un escenario como el del Carnaval de Las Palmas.

Actualmente, formar parte de esa historia del Carnaval de Las Palmas es todo un orgullo.

Poder crear, poder diseñar y poder darle rienda suelta a la imaginación en un entorno como este, evidentemente, es algo que deja huella.

Tanto tú como tu mujer os dedicáis al diseño. ¿Cómo habéis creado vuestra propia línea de trabajo?

En nuestro caso, tanto mi mujer como yo nos dedicamos a lo mismo y hemos creado un poco una línea de trabajo que mantenemos tanto en trajes infantiles como en trajes adultos, drag queens, murgas...

Siempre buscamos investigar.

Si tuviera que definir qué significa el Carnaval para mí, diría precisamente eso: investigar, descubrir nuevos materiales, descubrir nuevas formas y estar en constante evolución.

¿Qué buscas transmitir en cada una de tus creaciones? ¿Cada diseño tiene un mensaje diferente o intentas mantener siempre una misma línea de trabajo?

Intento unir las dos partes.

Para mí es muy importante que haya una historia.

Cada vez que subimos a un escenario o que hacemos un evento en la calle, lo que intentamos es transmitir una historia. Con nuestro trabajo tratamos de imponer un poco nuestro estilo y nuestra línea, pero siempre partiendo de una historia que transmita emociones.

Sobre todo, poder transmitir emociones desde un escenario al público que está viendo el espectáculo en ese momento o que pueda verlo en el futuro es para nosotros una parte vital, una pieza fundamental de nuestro trabajo.

¿Dónde surge la inspiración para los diseños de Manuel Encinoso? ¿Tienes una línea de trabajo definida o la inspiración surge de manera espontánea?

Nosotros, para inspirarnos, siempre buscamos una temática.

Como decía antes, muchas veces queremos contar historias y, a partir de esas historias, buscamos cómo enlazarlas y cómo sacar diferentes recursos creativos para poder desarrollar el proyecto.

Si queremos hacer una historia basada en la mujer, buscamos recursos relacionados con la fuerza, la belleza de la mujer o toda su integración.

Y si buscamos reivindicar con nuestro trabajo determinadas cosas que creemos que son necesarias y que deben hacerse visibles, también lo hacemos.

Siempre buscamos la creatividad en aquello que queremos expresar.

Para los lectores que no estén muy relacionados con el Carnaval, ¿cuánto trabajo hay detrás de cada diseño de una candidata a Reina?

Muchísimo trabajo.

Lo que se ve sobre el escenario es el resultado de meses de trabajo. No se trata solamente de elaborar la fantasía, sino de diseñarla, crearla y buscar los materiales.

La mayoría de los diseñadores viajan a Turquía o a otros lugares para buscar materiales y poder ofrecer cada año algo diferente, con mayor calidad y más color.

Intentamos que nuestro Carnaval no se quede estancado en unos tópicos.

Tanto los diseñadores que salen fuera como los que trabajan fuera de la isla intentamos siempre innovar y utilizar materiales diferentes.

También realizas formaciones y talleres. ¿Qué importancia tiene para ti investigar y compartir esos conocimientos con otros diseñadores?

En mi caso, nos hemos dedicado a realizar formaciones y talleres por diferentes partes de la isla de Gran Canaria, pero también fuera de Gran Canaria.

Actualmente me encuentro en Murcia haciendo una formación de espejos acrílicos con diferentes diseñadores de la zona.

Poder investigar y evolucionar con un material y después transmitir esos conocimientos forma parte de nuestro trabajo.

Además, nos enriquece muchísimo, porque al final conocemos a mucha gente, compartimos con otros diseñadores y descubrimos distintas formas de ver las cosas y diferentes maneras de trabajar.

Creo que en un trabajo creativo que está evolucionando constantemente nos viene muy bien conocer a diseñadores de diferentes partes del mundo.

Al final es mucho trabajo, pero ¿qué parte del proceso creativo disfrutas más? ¿El boceto, la estructura, forrarla, decorarla o verla finalmente sobre el escenario?

Evidentemente, el colofón es verla sobre el escenario.

Pero es verdad que durante todo el proceso de construcción disfrutas muchísimo: cuando haces el hierro, cuando empiezas a forrar con tela o cuando comienzas incluso a decorar, que es quizá la parte más bonita.

Todo ese proceso se disfruta de igual manera.

Si me dieran a elegir entre quedarme con el proceso o con el momento de la elección, me quedaría con el proceso.

Porque durante el proceso se crea una familia, se crea un vínculo con el equipo y eso luego, el día de la gala, se transmite sobre el escenario.

El día de la gala también se disfruta, pero es de otra manera. Hay más tensión y más nervios.

Sin embargo, durante el proceso estás compartiendo y al final te das cuenta de que esa pequeña familia que se ha creado alrededor del trabajo construye también una historia más personal.

Y eso me gusta mucho.

De la primera fantasía que creaste a la última, ¿se parecen mucho o son totalmente diferentes? ¿Cuánto has evolucionado como diseñador?

Son totalmente diferentes.

Primero, porque cuando empiezas no tienes un presupuesto elevado. Segundo, porque tampoco tienes la experiencia necesaria para crear volumen y tampoco tienes todavía el concepto de qué es lo que quiere ver la gente.

Es verdad que nosotros intentamos mantener nuestra línea, pero con el tiempo te vas adaptando y vas viendo qué parte es más comercial o qué es lo que la gente quiere ver.

Buscamos no huir de nuestra línea, pero sí acercarnos también a algo quizá más comercial.

Evidentemente, los primeros trabajos, comparados con los últimos, presentan una diferencia muy grande. No solamente en los materiales, sino también en la forma y en el diseño.

¿En qué aspectos notas más esa evolución?

A medida que ha pasado el tiempo hemos ido dando a nuestro trabajo una línea con mayor calidad, tanto en los materiales como a la hora de crear el diseño.

Ahora vemos que el diseño está mucho más trabajado y acabado.

Al principio, los trajes que hacíamos parecían más vacíos, tenían muchos huecos. Ahora estamos haciendo una línea más cargada, donde el traje muestra más tecnología y está mucho más elaborado.

Además, al tener muchos más materiales, podemos jugar con más recursos.

Manuel, ¿hay algún diseño que se te haya quedado especialmente en la memoria?

El Lazo que nos Une fue un traje que nos marcó.

Fue nuestra primera Reina en Las Palmas y, junto a ese, también destacaría Amor Eterno.

Son dos trajes que creo que llevo siempre conmigo porque simbolizan mucho nuestra forma de ser y, a nivel personal, significaron muchísimo.

¿Qué significó para ti El Lazo que nos Une?

Fue un traje relacionado con el cáncer.

En aquella época nuestro hijo estaba pasando por un cáncer y, precisamente, el padre de nuestra candidata también estaba pasando por una situación similar.

Entonces, el traje nos unía a nosotros dos, pero también unía a todas las personas que habían pasado por esa situación.

Para nuestra sorpresa, porque no era un traje que tuviese una gran calidad a nivel de materiales, fue un traje que transmitió muchísimo y llegó a todo el mundo.

De hecho, fue una decisión unánime del jurado.

Y unos años más tarde llegó Amor Eterno. ¿Qué significó ese diseño para ti?

Amor Eterno también fue un traje muy importante para mí porque lo llevaba mi hija y en el diseño expresábamos todo ese amor.

Creo que la gente también sintió lo mismo que sentíamos nosotros porque todo el mundo sabía que era nuestra hija.

Había un vínculo entre diseñador y candidata que iba un poco más allá del espectáculo: era el vínculo entre un padre y su hija.

Y creo que ese traje nos ha marcado muchísimo.

¿Qué consejo le darías a quienes sueñan con dedicarse al diseño del Carnaval?

Que no se cansen nunca de tocar distintas puertas.

Yo estuve muchísimos años tocando muchísimas puertas y recibí muchísimos “no”, “ahora no”, “ya te llamaré”...

Y eso llega un momento en el que también te decepciona un poco, porque piensas que nunca va a llegar ese momento de poder crear y transmitir lo que tú quieres hacer.

Yo diría a la gente que está empezando y que todavía no tiene la posibilidad de contar con una empresa patrocinadora que no decaiga.

Que sigan insistiendo, que sigan tocando puertas una y otra vez, porque cuando llegue esa oportunidad seguramente van a poder hacer lo que quieren y disfrutar muchísimo.

Es verdad que las empresas necesitan o quieren confiar en alguien que tiene experiencia, pero si no se da una oportunidad a la gente nueva, difícilmente la gente joven que está saliendo ahora va a poder tener esa oportunidad.

¿Qué mensaje lanzarías a los nuevos diseñadores y también a las empresas que pueden apoyarles?

A los diseñadores les diría que no decaigan, que sean constantes en su decisión.

Y también a las empresas les pediría que apoyen a la nueva generación.

Necesitamos savia nueva en el Carnaval. Necesitamos gente con nuevas ideas y nuevas formas de trabajar, porque si no el Carnaval no evoluciona.

Y el Carnaval evoluciona precisamente cuando las empresas confían en esa gente joven.

Manuel, para terminar, ¿qué reto te gustaría afrontar en el futuro dentro del Carnaval? ¿Hay algún objetivo que tengas a corto, medio o largo plazo?

Siempre he hablado de la necesidad de crear un museo del Carnaval.

Creo que sería importante porque se hacen fantasías muy grandes y muy costosas y, cuando termina el Carnaval, muchas de ellas acaban en un almacén o se desmontan para poder reciclarlas.

Creo que un museo del Carnaval sería importante porque muchas de esas fantasías, o parte de ellas, podrían permanecer allí y todos los visitantes podrían disfrutar de esas obras de arte.

Es una pena que sea un arte efímero, que dure lo que dura una campaña de Carnaval.

En un museo, bien sea en Las Palmas o bien sea en Maspalomas, que son dos de los grandes puntos del Carnaval de Gran Canaria, se podría dar valor a todas esas obras premiadas cada año, ya sean de murgas, comparsas, trajes de Reina, drags u otras disciplinas.

Y, además, debería ser un museo totalmente vivo, porque allí se podrían crear talleres, realizar formaciones para gente nueva que quiera empezar en este mundo y, sobre todo, disponer de un archivo donde parte de la historia del Carnaval pueda quedar reflejada.

Ese sería un reto, no solo para mí, sino para todo el Carnaval.

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