Loading...
El autor canario, Óscar Liam / CEDIDA

Óscar Liam: “Quería rescatar la memoria de quienes llegaron a Las Galletas buscando una vida mejor”

El escritor canario debuta con la novela 'Las Galletas', una historia sobre memoria, identidad y tradición oral, que ya van por su segunda edición en solo un mes

Óscar Liam, después de irse a estudiar a Madrid, “volvió porque no entendía el mundo tan lejos de casa”. Volvió a su pueblo, donde vive su abuela Elva, Las Galletas, al que ahora dedica su primer libro. La importancia a la memoria, a la tradición oral, así como los cambios que han sufrido las islas quedan recogidas en estas páginas que bien podrían ser una tarde de visita en ca’abuela en la que nos cuenta sus historias. 

Hace un mes que se publicó la novela y ya va a salir la segunda edición. El escritor canario detalla a Atlántico Hoy cómo está viviendo esta experiencia y todo lo que habitan sus páginas en un momento en el que escribir desde aquí, desde el Archipiélago, es tan necesario. 

No perder la identidad

[Preguntas] En tu biografía aparece una frase muy significativa: “Volvió porque no entendía el mundo tan lejos de casa”. ¿Nace Las Galletas de ese sentimiento de querer volver?

[Respuesta] Sí, la idea surge cuando yo vivía en Madrid. Empiezas a relacionarte con gente, a conocer sus historias, de dónde vienen, y yo era muy joven cuando me fui. Veía que ellos hablaban de cosas que tenían en común y yo me sentía un poco fuera de ese círculo. Entonces empiezas a pensar de dónde vienes tú. A raíz de eso me surgió la idea de escribir el libro. Siempre volvía en vacaciones y me sentaba con mi abuela a hablar, y pensaba: “Esto sí me resuena, de aquí es de donde vengo”.

En la novela se reconstruye un pueblo que, de alguna forma, ya no existe, como está ocurriendo en muchos puntos de las islas. ¿Escribir el libro fue una forma de rescatar una memoria que estaba desapareciendo?

Sí, tiene un doble sentido. Sitúo la novela en un tiempo que ya pasó y que ya no existe, pero que siempre ha estado en mi imaginario porque esas historias han estado siempre en mi cabeza y en las conversaciones de mi casa. Pero también pasa otra cosa: los pueblos de Canarias están cambiando muchísimo. El pueblo donde me crié ya no tiene nada que ver con el de hace veinte años. Ha llegado mucha gente y ahora es otra cosa. No digo que sea ni mejor ni peor, pero sí existe el riesgo de que se pierda la identidad de quienes llegaron aquí buscando una vida mejor y fundaron esos pueblos.

Ese pueblo en concreto es donde creciste y a la vez puede narrar la historia de muchos canarios y canarias, ¿se dan la mano la realidad y la ficción en el libro? 

Es una mezcla. Quería contar una historia y tenía en la mano las historias que me había contado mi abuela, pero no podía ser exactamente su vida. A veces parto de algo que me contó ella y lo ficciono para poder hablar de determinados temas, como la muerte o el amor. Imagino situaciones, desarrollo personajes… Es una mezcla entre recuerdos reales y ficción para poder contar la historia que yo quería.

El papel de las abuelas

La narradora del libro es tu propia abuela. ¿Sientes que, en cierto modo, compartes con ella la autoría de la novela?

Casi como si lo hubiese escrito ella. De hecho, por el pueblo la gente le dice: “Pero muchacha, ¿cuántas cosas tenías tú en la cabeza?”. El día de la presentación del libro en Las Galletas incluso se puso a firmar ejemplares. Y yo encantado, porque sin ella mi vida no habría sido igual y tampoco habría podido escribir este libro.

En Canarias la tradición oral es muy fuerte y en el libro se percibe muy bien esa escena de una abuela contando historias a su nieto en la cocina. ¿Querías recrear esa transmisión oral también en el lenguaje?

Sí. Cuando empecé a escribir la historia me salió de forma natural hacerlo así. El lenguaje es tan importante como el fondo o la estructura. Con otra voz o con otro dialecto no se podría haber contado esta historia. Por ejemplo, si mi abuela abre una gaveta, no tendría sentido que dijera “cajón”. El lenguaje tenía que ser ese para que la historia fuera auténtica.

¿Qué papel crees que tienen las abuelas y las personas mayores como transmisoras de memoria en Canarias?

Es fundamental. En mi casa no había tradición literaria, y si uno mira la literatura desde una perspectiva elitista puede pensar que alguien que no sabe leer o escribir no tiene relación con ella. Pero cuando escuchas a mi abuela contar historias te das cuenta de que ahí hay muchísima literatura. Cada persona mayor que muere se lleva consigo una parte de nuestra identidad, de nuestro pueblo y de nuestra historia. Este libro es una forma de saldar una deuda personal con mi abuela por todo lo que me ha dado en la vida, y una forma de saldar con todas las abuelas canarias que no las escucharon o no pudieron contar sus historias o nadie las recogió. 

Defender quienes somos

En los últimos años parece haber surgido una nueva generación de autoras y autores canarios que escriben desde aquí y sobre aquí, a la que te sumas. ¿A qué crees que se debe?

Creo que es un conjunto de factores culturales y sociales. Muchos hemos sentido durante años cierto abandono o la sensación de que nuestra tierra no se escucha o se menosprecia. Escribir también es una forma de defender lo que somos, de decir que nuestro lenguaje no es inferior y que con él también se pueden contar grandes historias. Son nuestras historias y tienen que contarse con nuestro propio lenguaje.

Tu primera novela ha tenido una acogida muy buena entre los lectores. ¿Cómo estás viviendo todo esto?

Con mucha sorpresa. Tenía confianza en el libro, pero no esperaba recibir tantas palabras bonitas ni tanta gente escribiéndome para decirme que lo ha leído o que lo está buscando en librerías. Todo está siendo muy rápido y muy intenso. En un mes se han agotado los ejemplares y se viene la segunda edición. 

Compaginar la escritura

Aun así, tu vida sigue siendo bastante normal: trabajas en un bar y compaginas eso con la literatura.

Sí, y no es fácil. Trabajo entre diez y doce horas al día, de lunes a sábado. Cuando tengo una presentación o una entrevista tengo que cerrar el bar. Compaginarlo todo es complicado, pero es la realidad de muchos escritores. Vivir de los libros es muy difícil, incluso cuando venden mucho. Así que seguimos trabajando y escribiendo cuando se puede.

¿Habrá más novelas de Óscar Liam?

Escritas habrá, seguro. Publicadas ya veremos si alguien quiere publicarlas. Pero quien tiene la escritura como pasión no puede dejar de hacerlo. Escribo porque no entiendo otra forma de ver la vida. Después ya veremos si en el futuro alguien vuelve a apostar por esas historias.