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A Casa, el refugio de José Saramago en Lanzarote / MONTAJE AH

El refugio de José Saramago en Canarias: conserva sus relojes parados, un jardín de olivos y la biblioteca del Nobel

A Casa, en Tías, permite recorrer el hogar lanzaroteño del escritor portugués y los espacios donde trabajó en obras como Ensayo sobre la ceguera, Caín y El viaje del elefante

En Tías, los relojes de una casa permanecen detenidos a las cuatro de la tarde. Alrededor hay libros, obras de arte y un jardín en el que los olivos traídos de Portugal conviven con árboles plantados como pequeños homenajes. Es A Casa, el refugio de José Saramago en Lanzarote, convertido en museo para conservar el vínculo entre su vida cotidiana y su escritura.

La vivienda, el jardín y la biblioteca permiten acercarse al lugar que compartió con Pilar del Río. Aquí comenzó a escribir Ensayo sobre la ceguera y, en la biblioteca, trabajó en Caín y El viaje del elefante, según la información del museo.

De Portugal a Lanzarote

Saramago estableció su residencia en la isla en 1993. En la autobiografía publicada por la Fundación Nobel relacionó aquella mudanza con el veto del Gobierno portugués a la candidatura de El Evangelio según Jesucristo para un premio literario europeo.

La elección de Lanzarote abrió una etapa que quedó reflejada también en sus Cuadernos de Lanzarote, donde reunió experiencias cotidianas, lecturas, encuentros y reflexiones sobre el mundo.

En 1998 recibió el Premio Nobel de Literatura. La casa canaria ya formaba parte de su vida y de un periodo de trabajo en el que publicó algunas de sus obras más reconocidas.

Una casa compartida

El museo recuerda la expresión con la que el escritor definió su hogar: “una casa hecha de libros”. La construcción respondió a un proyecto compartido por dos familias, con viviendas y zonas comunes conectadas desde un patio de entrada.

El recorrido conserva dependencias domésticas, imágenes, pinturas y lugares de trabajo. La cocina aparece en la memoria de la casa como un espacio de conversación y encuentro con amistades llegadas de distintos países.

Los relojes detenidos añaden una referencia íntima. Guía Repsol vincula las cuatro de la tarde con la hora en la que Saramago conoció a Pilar del Río. La propia web del museo recuerda esos relojes entre los objetos que emocionan a quienes visitan la vivienda.

Una biblioteca con criterio

La biblioteca permite seguir el modo en que el escritor organizaba su trabajo. La información de A Casa describe cómo acudía por las mañanas, leía lo que había dejado escrito y retomaba la tarea frente al ordenador.

Los estantes responden a una clasificación personal. Parte de la literatura está ordenada por el país de procedencia de sus autores, mientras que la filosofía, el ensayo o las memorias siguen criterios temáticos.

Hay una excepción que el museo explica a partir de una decisión de Pilar del Río: los libros escritos por mujeres están reunidos y ordenados alfabéticamente. La elección buscaba darles un espacio propio frente a la desconsideración que muchas autoras habían sufrido en su tiempo.

Las obras de arte también forman parte de la estancia. Entre ellas figura un retrato realizado por el pintor checo Jiří Dokoupil, además de trabajos de otros artistas que acompañaban los libros y la mesa del escritor.

Los olivos de Portugal

El jardín ocupa un lugar propio en la historia de A Casa. El museo relata que el terreno era inicialmente un erial y que fue transformándose con la incorporación de tierra, agua y árboles.

Entre las especies plantadas aparecen palmeras, pinos canarios, un granado y membrilleros asociados a referencias artísticas y personales. Los olivos conectaban el paisaje lanzaroteño con Azinhaga, el lugar de nacimiento de Saramago.

La piedra volcánica que el escritor quiso conservar y los espacios desde los que contemplaba el mar completan un jardín ligado a sus recuerdos y a su rutina. Parte de esa relación con el entorno quedó recogida en sus diarios.

Cómo visitar A Casa

La página específica de reservas del museo anuncia recorridos de aproximadamente una hora. Publica entradas de 12 euros para personas adultas, 6 euros entre 15 y 17 años y acceso gratuito de 0 a 14 años. La tarifa para residentes en Lanzarote es de 5 euros.

El horario ordinario indicado en esa página es de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00; los martes y jueves también de 16:00 a 18:00, y los sábados de 11:00 a 14:00. Los domingos permanece cerrado.

La reserva y la disponibilidad, especialmente en jornadas festivas, pueden consultarse en la web de A Casa, que facilita sus canales de atención.

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