Desde fuera, nada hace pensar que tras una entrada discreta se esconde uno de los espacios más sorprendentes de Canarias. La roca parece cerrada sobre sí misma, el blanco de los muros apenas asoma entre la piedra y el paisaje guarda silencio. Pero basta cruzar el acceso para entrar en un universo imposible: túneles de lava, terrazas suspendidas, escaleras talladas en la montaña y agua azul en mitad de un cráter domesticado.
Ese lugar existe en Lanzarote y volvió recientemente a la gran pantalla gracias a Pedro Almodóvar, que eligió de nuevo la isla como escenario para parte de su última película, Amarga Navidad.
No se trata de una localización cualquiera, sino de uno de los rincones más singulares del Archipiélago.
Escenario de cine
En su nuevo filme, Almodóvar regresa a Lanzarote, una isla que ya había utilizado en Los abrazos rotos. El director encuentra aquí una estética que encaja con su universo visual: blancos intensos, roca volcánica negra, rojos minerales y una luz afilada que transforma cualquier plano.
Entre todos los escenarios elegidos sobresale Lagomar, una villa-museo situada en Nazaret, dentro del municipio de Teguise.
Allí se rodó una de las secuencias de Amarga Navidad, junto al estanque central de aguas azules que se ha convertido en una de sus imágenes más reconocibles.
Obra de Manrique
Lo que hoy se conoce como Museo Lagomar nació a comienzos de los años setenta. El proyecto fue diseñado por César Manrique, figura esencial del arte y la identidad visual de Lanzarote, por encargo del promotor británico Sam Benady.
La ejecución material fue desarrollada por Jesús Soto, colaborador cercano del artista canario.
El resultado es una obra que rompe con la arquitectura convencional: estancias incrustadas en la roca, túneles, terrazas suspendidas, escaleras blancas y espacios excavados en una antigua cantera volcánica.
Interior volcánico
Lagomar no se contempla, se recorre. El visitante entra en una especie de laberinto orgánico donde la piedra natural convive con diseño vanguardista, líneas limpias y rincones inesperados.
Dormitorios con paredes de lava, patios ocultos, pasadizos entre cavidades y vistas abiertas al paisaje convierten la visita en una experiencia singular.
Todo responde a una idea muy ligada a Manrique: integrar la arquitectura con el territorio en lugar de imponerse sobre él.
La leyenda Sharif
La historia de Lagomar suma además uno de esos relatos que mezclan mito y realidad. Según la versión más popular, el actor Omar Sharif compró la propiedad mientras rodaba La isla misteriosa en Lanzarote en 1973.
Poco después, habría perdido la casa en una partida de bridge frente al mismo promotor que se la vendió.
Aunque nunca se ha aclarado del todo si ocurrió exactamente así, la leyenda sigue formando parte del magnetismo del lugar.
Cómo visitarlo
Actualmente, Lagomar funciona como museo abierto al público, además de restaurante y espacio cultural.
Su recorrido permite descubrir uno de los rincones más sorprendentes de Canarias, donde arte, cine y paisaje se funden en una sola pieza.
No es casualidad que Almodóvar haya vuelto. Porque algunos lugares no sirven solo como decorado: tienen carácter propio y roban la escena.