Hacía 22 años que Don Omar no cantaba para los tinerfeños. Aquel concierto, en un momento en el que el reguetón no tenía, ni de lejos, la presencia global que tiene ahora, sirvió a William Omar Landrón Rivera (Puerto Rico, 1978) para abrirse paso en el mercado español. Por eso, en la noche de este jueves, cuando interpretó su himno Pobre diabla, hizo alusión a aquel recuerdo: «Tenerife, esta la canté contigo hace 22 años».
El cantante llevaba 15 años sin pisar los escenarios de España y ha regresado de la mano del Cook Music Festival como antesala de una gira que ya ha anunciado para 2027. De momento, en esas fechas no figura una nueva visita a la isla, así que el concierto de este jueves cobra un matiz aún más único.
Una noche de grandes himnos
William Omar se encontró con un público absolutamente entregado a la causa y dispuesto a exprimir hasta el último instante de su presencia sobre el escenario. Si el artista ofreció como regalo sus mejores canciones, convertidas ya en historia del reguetón, el público las recibió con el ansia de quien llevaba demasiado tiempo esperando una noche así: con ganas de perrear y, por qué no, de hacer historia.
Comenzó con Dale, dejando claro que esta no era una noche en la que fueran a faltar sus grandes éxitos. No dejó pasar ninguno: Pobre diabla, Diva Virtual, Conteo, Danza Kuduro o Tabú. También rindió un pequeño homenaje a Héctor y Tito. Interpretó Ella y yo junto a un público que se convirtió en el Romeo engañado y puso el broche final de la mano de Farruko con Bandolero.
Amor isleño
Fue un regreso de fuego, pirotecnia, un espectacular grupo de baile y un público completamente entregado al disfrute, dándolo todo en cada estribillo, inmortalizando con el móvil el inicio de cada canción para terminar saltando y perreando hasta abajo.
Fue una velada de isla a isla. Todos los artistas que formaban parte del cartel eran puertorriqueños, del lugar donde nació el reguetón y cuya historia está estrechamente ligada a la emigración canaria. La Caballota, Ivy Queen, desplegó toda su profesionalidad y su fuerza sobre el escenario, demostrando por qué es la mujer pionera del género, además de exhibir un tremendo sentido del humor.
Canarias, hogar del reguetón
Farruko consiguió meterse en el bolsillo al público con solo una canción y Myke Towers demostró toda su pasión, aunque con un recinto que ya había perdido a muchos asistentes, en gran parte por tratarse de un concierto celebrado entre semana. Mención especial merece también el espacio cedido a los nuevos artistas que empiezan a abrirse camino en el género y que amenizaron la espera entre las actuaciones principales, manteniendo siempre vivas las ganas de bailar y disfrutar.
Los asistentes de esta primera jornada del Cook Music Festival, dedicada precisamente al género urbano, ejemplificaron lo que implica para un artista del reguetón actuar en la isla. No en vano, Canarias es la puerta de entrada a Europa para muchos reguetoneros. Un género que, aunque para muchos sigue generando controversia, ha encontrado en el Archipiélago un refugio, un lugar al que llamar hogar y una familia dispuesta a darlo todo.
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