Hay nombres que quedan grabados en la historia del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Y entre ellos, ocupa un lugar destacado el de Tito Rosales, durante casi cuatro décadas director y presidente de la mítica murga Los Chancletas, un referente indiscutible dentro del mundo murguero del Archipiélago.
Con 65 años recién cumplidos, Tito ha decidido poner punto y final a una etapa que él mismo define como "su vida". Desde sus inicios, cuando las canciones duraban cinco minutos y se interpretaban diez por repertorio, hasta la actualidad, marcada por los popurrís y las nuevas tecnologías, Tito ha sido testigo y protagonista de la evolución del Carnaval. Pero, fiel a su estilo, asegura que, aunque acepta los cambios, se queda con el sabor de las murgas de antes: "no eran mejores ni peores, eran diferentes".
Ahora, tras casi 40 años de entrega absoluta —con sacrificios personales incluidos—, Tito Rosales se despide de la presidencia para dejar paso a la gente joven, aunque no del Carnaval. Su nuevo proyecto es una suerte de "guiriganga" con los más veteranos, para seguir disfrutando de la fiesta sin la presión de la responsabilidad. En esta entrevista, emotiva y sincera, Tito repasa su legado, lanza un mensaje a los jóvenes murgueros y pide que cuiden y miman el nombre de Los Chancletas, un nombre que él ayudó a llevar "no solo por Gran Canaria, sino por todas las islas e incluso a la Península". Porque, como bien dice, "ha sido mi vida".
[Pregunta] Buenas tardes, Tito. Antes que nada, darte las gracias por aceptar la entrevista. Para mí es un verdadero placer, y yo creo que para todos los carnavaleros y murgueros, hablar un ratito contigo.
[Respuesta] Buenas tardes, muchas gracias. Un placer es mío, lógicamente, poder hablar con todos tus oyentes y que la gente sepa un poco más del carnaval y de mi vida, pues me es satisfactorio.
Tito, ¿qué significa para ti Los Chancletas después de toda una vida estando ligado con ellos, prácticamente?
Mira, Los Chancletas ha sido, yo creo, un tópico, pero ha sido mi vida. Lo más importante de mi vida es mi familia, mi mujer, mi hija, mis hermanos y demás. Pero la murga, Los Chancletas, son casi 40 años dedicados a ellos. Ha significado, significará, y por mucho que ya no esté, seguirá siendo el motor que ha movido mi vida durante tantos años.
¿Por qué decides dejar la presidencia justo ahora?
Bueno, ya tengo 65 años, me he decantado por otra cosita. Ya estoy intentando hacer un grupo con los más viejos de la murga, hacer un grupito como una especie de Chirimurga, para pasar un poco más el rato y dejar la responsabilidad ya a la gente joven, a la gente que viene con ganas y deseando que cuiden y mimen la murga como la he cuidado y la he mimado yo durante estos años.
¿Cuál ha sido el momento más difícil, como presidente y al fin y al cabo como alma mater de Los Chancletas? Y al contrario también, ¿cuál ha sido el momento más feliz dentro de Los Chancletas?
Bueno, el momento más difícil sin duda han sido dos momentos. El momento que decidí dejar de ser director, porque ya no me encontraba con la fuerza suficiente para salir delante de la murga, y ahora este momento de dejar de vincularme definitivamente.
Si los mejores, pues no sé. Han habido años impresionantes, no te podría enumerar porque durante 40 años imagínate la cantidad de años que han sido buenos. Ha habido otros malos, pero siempre, como yo digo, los buenos han superado a los años malos.
¿Cómo han cambiado Los Chancletas desde que comenzaste con ellos hasta ahora?
Bueno, yo creo que como todo en la vida, todo va evolucionando. Se van incorporando nuevas tecnologías, nuevas ideas de murga, nuevo tipo de canciones. Yo cuando empecé, pues hacían canciones de 5 minutos, hacían 10 canciones. Hoy en día se hacen 4 canciones de 10 minutos, son muchos popurrís.
Mi trabajo cuando yo empecé no necesitaba de conocimiento musical, sino un poco de carnavalero, de murguero. Hoy en día una murga que quiera triunfar tiene que tener un buen armonizador. Yo siempre le he dicho a los agentes jóvenes que yo acepto los cambios, no estoy de acuerdo porque a mí me gustan más las murgas con las que yo empecé, que no eran mejores ni peores, eran diferentes. Estos estilos de murga son los que a mí me gustaron más.
¿Qué mensaje le dejarías a los chicos que están comenzando hoy en día dentro de la murga? Tú llevas muchísimos años, pero a esos que están a punto de entrar en Los Chancletas, ¿qué mensaje les darías?
Yo el único mensaje y el más clave es que si se meten en una murga, que lo hagan porque quieren y porque les gusta el carnaval. No solo para divertirse, porque muchas veces el error que se comete es que cuando llega el carnaval todo el mundo es murguero, pero cuando se acaba el carnaval y hay que empezar los preparativos del año siguiente —ensayos, disfraces y demás—, a la gente le cuesta un poco. Es muy fácil ser murguero cuando ya está todo hecho.
Por eso yo lo que les pediría es que si entran en una murga, que entren con la ilusión y con las ganas, no solo de salir en carnavales sino de trabajar los seis o siete meses anteriores, que son los que te van a dar al final el resultado de ser mejor o peor.
¿Tito Rosales se va de Los Chancletas enojado consigo mismo, al fin y al cabo porque van pasando los años, o agradecido por todo el tiempo vivido?
No, yo de Los Chancletas no tengo nada que decir. Han habido cosas buenas y cosas malas, pero yo pongo siempre en valor todo lo bueno que he pasado y lo que he disfrutado. Ha sido mi vida. Como le dije a los compañeros, que se queden con ella, que la cuiden y que respeten el nombre y que la mimen como nosotros la hemos mimado los que hemos estado más años ahí. Y nada, desearles toda la suerte del mundo y que sigan para adelante con la misma ilusión que teníamos nosotros cuando empezamos hace 40 años.
El mensaje de la nueva directiva es ese, entonces: que cuiden y mimen Los Chancletas.
Sí, por supuesto. Sobre todo el nombre, porque al final hemos ganado un nombre en la calle que ha respetado no solo en Gran Canaria, sino en todas las islas Canarias. Hemos sido capaces de salir a la Península, a la Federación Internacional del Turismo, a representar al municipio de Gran Canaria. Entonces, es un nombre que está ahí en la calle y me gustaría que por lo menos lo cuidaran y lo mantuvieran.
¿Volverías a ser presidente si te lo pidieran, Tito?
No, ya no. No, porque ya tomé la decisión de desvincularme y de estar un poco ahora haciendo cosas más sencillas de carnaval sin tener tanta responsabilidad como ser presidente.
¿Qué vas a extrañar o qué es lo más que vas a extrañar en el próximo 2027 al no estar dentro de Los Chancletas?
Pues el día a día. El día a día de prepararse para ir a ensayar, estar con la gente, conectar con el carnaval para ir solucionando temas, mirando vestuarios, mirando la instrumentación de la murga, haciendo las letras. Todo eso se va a extrañar, pero bueno, yo creo que he dado ya lo suficiente en mi vida para tener el derecho de retirarme, como dice la gente, cuando yo quisiera. Y ahora ya lo he decidido. Dejarle toda la buena suerte a Los Chancletas y a todas las murgas. Que el carnaval no muera, que es lo que más prefiero.
¿Cómo te gustaría que te recordaran en la murga?
Pues mira, como un murguero y como buena persona. Creo que he sido un murguero entregado a mi trabajo, que he sacrificado muchas cosas de mi vida por la murga, por el carnaval en general. He luchado toda la vida para que se mejoren las condiciones de las murgas, la forma de trabajar y demás. Con que me recuerden como que fui un buen murguero, me siento satisfecho.
Si tuviera que resumir esta entrevista en una frase, ¿qué frase te gustaría que fuera?
Bueno, yo creo que una entrevista para el recuerdo. Hasta aquí. No sé si habrá alguien más que me entrevistará, pero como tú has sido el primero, voy a dejar tu entrevista como la última de mi periodo carnavalero. Con lo cual te agradezco y agradezco que estén pendientes de ello.
