En la conocida como curva de Gracia, en La Laguna, se sitúa uno de los inmuebles fundamentales en la historia de Canarias. Dentro de las paredes de la Casona Estévanez Borges se ha fraguado la esencia periodística y política del Archipiélago, aunque destaca especialmente por su legado literario gracias a Nicolás, Diego y Patricio Estévanez, exponentes de la literatura canaria de los siglos XIX y XX.
El primero de ellos, Nicolás Estévanez, es el gran nombre asociado al inmueble. Su poema Canarias, con su alusión al almendro presente en la casona, inspiró el primer verso del Himno de Canarias. Actualmente, buena parte del sector literario de la isla lucha para que este edificio se convierta exclusivamente en un espacio creativo y museístico de literatura, y no en un anexo del Centro de Fotografía de Tenerife donde convivan las dos disciplinas, como propone el Cabildo.
La defensa del legado literario
La iniciativa parte de la Revista Trasdemar de Literaturas Insulares y ya ha reunido más de 200 firmas de nombres clave de la literatura canaria. Reclaman que este espacio se convierta en un epicentro literario insular, apoyándose en su legado histórico y en la falta de lugares dedicados a la creación, presentación y fomento de la literatura en Canarias. Sin embargo, desde el área de Cultura insular se plantea un uso compartido en el que convivan la fotografía y la literatura.
Los impulsores de la iniciativa temen que “la Casona no cuente con garantías para su propia autonomía y personalidad como espacio literario”. Consideran que su conversión en un satélite de otro museo “desvirtúa su potencial y desarraiga su contexto histórico de tertulias literarias y lugar de inspiración poética”, explica Samir Delgado, escritor y miembro fundador de la revista.
Casa museo para escritores
“El problema es que sea una oportunidad perdida para que Tenerife tenga, por fin, su primera casa museo de escritores, como ocurre en Gran Canaria con referentes como Tomás Morales o Galdós. Igual que existe el Auditorio para la música o el TEA para el arte, la Casona puede resolver la gran asignatura pendiente de la creación literaria en Tenerife”, afirma el autor.
Delgado también denuncia la precariedad del sector literario, señalando que de los casi 40 millones de euros destinados a Cultura, solo 6.000 euros se asignan a revistas y libros.
Un uso compartido en debate
Detrás de esta demanda, que según el escritor ha logrado unir al sector literario insular, existe además una moción institucional aprobada en pleno, que acordaba destinar el espacio “íntegramente a usos culturales”, con especial atención a las actividades literarias y artísticas multidisciplinares.
Pese al énfasis en el uso literario, desde Cultura se mantiene la intención de que la casa tenga un uso tanto fotográfico como literario. Se proyecta como un espacio expositivo con talleres y conferencias vinculados al Centro de Fotografía Isla de Tenerife, cuya sede principal está en el Tenerife Espacio de las Artes (TEA).
Desde el Cabildo explican que esta programación se complementará con actividades como presentaciones de libros, conferencias, mesas redondas y talleres literarios, orientados a fomentar el pensamiento crítico y artístico. Sin embargo, el uso compartido no convence a los impulsores, al considerar que no responde al legado histórico del inmueble.
Un símbolo histórico de la literatura
“El valor literario de la Casona Estévanez Borges es histórico”, insiste Delgado, quien recuerda que su declaración como Bien de Interés Cultural se justifica por la relevancia de los hermanos Estévanez Murphy, figuras clave para entender la modernidad en Tenerife.
Además, este año se cumple el centenario de la muerte de Patricio Estévanez, impulsor del periodismo en la isla. El escritor subraya que el Centro de Documentación de Canarias y América conserva manuscritos que evidencian su relevancia intelectual.
Reivindicación cultural y educativa
“No puede suceder que el Cabildo ignore esta efeméride y no tenga la visión necesaria para que el inmueble recupere sus raíces literarias”, denuncia Delgado, quien advierte de un proceso de desarraigo estructural que afecta tanto al sector como a la educación y el turismo cultural.
“En cualquier otra ciudad con un espacio de esta envergadura, no se plantearía un uso distinto a su naturaleza. La Casona es un auténtico corazón literario para la isla”, defiende.
Un espacio clave para el futuro
Los promotores reclaman que el Cabildo cumpla con las expectativas del sector y convierta la Casona en un espacio de encuentro literario, con un presupuesto digno y autonomía respecto a otras disciplinas culturales.
Consideran que esta iniciativa es clave para recuperar políticas de publicación y edición, actualmente debilitadas. “No hay becas ni premios literarios del Cabildo de Tenerife, como sí ocurre en Gran Canaria. Es necesario equilibrar esta situación”, señala Delgado.
Obras en la Casona Esténavez Borges. / NICOLÁS REYES GONZÁLEZ-CEDIDA
La literatura en segundo plano
El escritor critica que la literatura haya quedado relegada frente a otras áreas culturales como el Auditorio de Tenerife o el TEA. “El arte y la música tienen gran protagonismo, pero la literatura ha sido la gran marginada”, afirma. Como ejemplo, menciona la caída de relevancia de las ferias del libro y la falta de políticas de protección de casas de escritores como Agustín Espinosa o Isaac de Vega.
Algunos impulsores prevén reunirse con el consejero de Cultura, José Carlos Acha, para trasladarle sus propuestas tras un llamamiento al sector cultural regional e internacional. “El objetivo es lograr consenso político para que la apertura sea un éxito. La literatura en Tenerife merece contar con una voz propia y un espacio de referencia”, concluye Delgado.
