Los Vinagres regresan a Canarias con ganas de verbena. La banda palmera se subirá este sábado al escenario del Festival Elepegecé, en Las Palmas de Gran Canaria, en plena presentación de Amores de Verbena, un disco con el que Abel Lorenzo y Rober Gómez recuperan la ilusión después de una etapa de parón, cambios y dudas dentro del grupo.
Abel Lorenzo, voz y guitarrista del grupo, atiende a Atlántico Hoy antes del concierto para hablar de esa mezcla de rock, música latina y raíz canaria que Los Vinagres han convertido en seña de identidad. Una conversación en la que también mira a la escena musical canaria y al valor de tocar en casa, donde, dice, “la gente te entiende todas las bromas”.
Volver tras un parón
¿En qué momento se encuentran ahora mismo Los Vinagres?
Estamos en un momento que nos hace un montón de ilusión porque, después de haber pasado una crisis como grupo, hemos cogido un poco el toro por los cuernos y nos hemos marcado un disco que consideramos que es el mejor de nuestra carrera. Estamos con ilusión y con ganas de empezar a tocarlo por donde se pueda y por donde nos dejen.
Después de este parón, ¿este álbum viene como una forma de recuperar la ilusión o como una manera de empezar de nuevo?
Sí, es una forma de recuperar el camino que teníamos hecho y hacer lo que siempre nos ha salido: el rock de cuando Robri y yo empezamos a tocar, con todas esas influencias que escuchábamos. También es rescatar la influencia que hemos tenido en Canarias, en La Palma, de ver grupos de merengue, de salsa y tal. Al final, todo eso es la esencia del rock volcánico de Los Vinagres. Intentamos hacer un disco sin ponernos ningún freno ni límite, simplemente haciendo lo que nos salía de dentro.
Siempre con La Palma en mente
En el disco mezclan mucho el rock con el merengue, la salsa e incluso con algo de folclore canario. ¿Cómo consiguen que esa fusión suene natural y no como una simple suma de referencias?
Eso lo vimos desde el principio. Intentábamos hacer rock, pero en los conciertos nos dirigíamos a la gente como si fuéramos una orquesta de música latina. Entonces dijimos: “en vez de evitar esto, ¿por qué no nos dejamos llevar y hacemos que esto sea nuestra seña de identidad?”. Como nos salía natural, decidimos no luchar contra ello, sino potenciarlo. Y de ahí salió esa mezcla de latineo y rock and roll.
Quédate tiene una carga emocional fuerte por su homenaje a La Palma y a barrios desaparecidos por la erupción, como Todoque. ¿Cómo se escribe una canción así sin caer en lo evidente ni en lo demasiado solemne?
Un poco de casualidad. La canción nació sin tener la pretensión de enfocarla al volcán ni nada de esto. Mi padre me regaló un timple y me hizo mucha ilusión porque siempre he querido aprender a tocarlo. Las primeras notas que me salieron fueron las de Quédate.
La letra salió sola y nos dimos cuenta de que, sin quererlo, estábamos hablando de la situación en la que se encontraba la isla: de querer renacer, de echar todo el mal que ha traído esa situación y de reforzar lo que somos en La Palma y en Canarias, “un pueblo resistente y que tira para adelante con lo que le echen”.
Teníamos miedo de caer en eso de querer tocar la fibra, pero como salió de forma natural, estamos muy contentos de poder haber hecho un tributo así.

Apuesta por la escena musical canaria
Este sábado llegan a Las Palmas de Gran Canaria dentro del Festival Elepegecé. ¿Qué significa para ustedes formar parte de esta primera edición?
Tocar en Canarias siempre nos hace ilusión porque es como tocar en casa y la gente te entiende todas las bromas. Vamos por la Península diciendo “chibichanga" y otros términos nuestros, pero no es lo mismo que cantarlos en Las Palmas de Gran Canaria, por ejemplo, donde la gente sabe perfectamente a qué te refieres.
Para nosotros cualquier concierto en Canarias es un evento grande, y que hayan contado con nosotros en esta primera edición, con los artistas que hay en el cartel, nos tiene contentísimos.
El festival también apuesta por bandas canarias y por proyectos emergentes. ¿Cómo ven ese apoyo a la escena de las Islas?
Que apuesten por las bandas de ahí siempre está bien, porque tenemos una calidad de gente tocando que no veas.
Canarias está viviendo un momento musical interesante, no solo en la música urbana, sino también con artistas que mezclan raíz, electrónica, rock o pop desde una mirada muy propia. Ustedes, que han salido de La Palma, ¿sienten que por fin se está mirando más a las Islas?
Sí, de un tiempito atrás hasta ahora hemos conseguido poner nuestra música también dentro del circuito más rock y pop rock, no solo en el urbano. Está saliendo un montón de gente y las redes han ayudado a descubrir cosas que, estando tan apartados, antes era más difícil conocer.
Hay mucha gente tirando para adelante con su sueño de ser músico y muchas iniciativas culturales apoyando eso. La verdad es que hemos conseguido crear lo que siempre se ha querido hacer en Canarias: una escena musical. Y eso me pone muy contento.
Más conciertos de Los Vinagres
Después de este regreso con Amores de Verbena, ¿qué viene ahora para Los Vinagres?
Los planes son este año tocar todo lo que podamos, y parte del año que viene también. Poco a poco poder hacer otro disco, seguir el camino natural de cualquier grupo: sacar un disco, tocarlo en directo todo lo que se pueda y, mientras, componer otro disco y que la rueda no pare. Encontramos por fin la motivación, los sonidos y las ganas de tirar con este proyecto hasta que seamos viejitos.
¿Tienen más conciertos confirmados para estos meses?
Sí, vamos a tocar en el Sonorama Ribera, en Aranda, y después de verano vamos a anunciar una pequeña gira, sobre todo por la Península. Vamos a ver si pasamos también por Canarias. La idea es que volvamos a las salas y la gente vuelva a reengancharse al proyecto de Los Vinagres, a cantar con nosotros y a querer venir a las verbenas.