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El vuelo canario de una incómoda pluma británica: Christopher Isherwood. / AH

El vuelo canario de una incómoda pluma británica

Christopher Isherwood, el escritor cuya obra inspiró la película 'Cabaret', encontró refugio en Gran Canaria y Tenerife junto a su pareja mientras huían del nazismo. Su paso por las Islas cobra nueva actualidad cuando se cumplen 40 años de su muerte

Miguel Ayala

En la primavera de 1934, dos jóvenes llegaron a un hotel de Las Palmas de Gran Canaria en busca de alojamiento. El establecimiento estaba completo. No quedaban habitaciones disponibles y la dirección les ofreció una solución poco convencional: una pequeña cabaña de madera instalada en la azotea, un espacio destinado originalmente al personal de servicio. Se disculparon por las incomodidades. Los recién llegados, sin embargo, encontraron en aquella propuesta algo que ninguna habitación convencional podía garantizarles: intimidad.

Uno de aquellos huéspedes era Christopher Isherwood, un escritor británico de 29 años que todavía no había publicado el libro que lo convertiría en una de las voces literarias más reconocibles del siglo XX. Su acompañante se llamaba Heinz Neddermeyer, era alemán, once años más joven y mantenía con él una relación sentimental que en buena parte de Europa resultaba escandalosa y podía tener consecuencias penales.

Refugio 

La pequeña construcción de la azotea del hotel The Towers Strand se convirtió en uno de los refugios de una pareja que llevaba meses intentando encontrar un lugar donde vivir sin miedo. Huían de una Alemania que había comenzado a perseguir todo aquello que ellos representaban.

Isherwood había abandonado Berlín después de la llegada de Adolf Hitler al poder. En aquella ciudad había descubierto una libertad personal que su Inglaterra natal le negaba y había reunido buena parte de los personajes y experiencias que terminarían alimentando su obra más célebre, Adiós a Berlín, publicada en 1939. Décadas después, aquellas historias inspirarían Cabaret, la película de Bob Fosse protagonizada por Liza Minnelli.

En 2026 se cumplen cuarenta años de la muerte de Christopher Isherwood, fallecido el 4 de enero de 1986 en California. Su biografía suele reconstruirse a partir de tres escenarios: la Inglaterra de su juventud, el Berlín de entreguerras y Los Ángeles. Entre esos mundos aparece otro territorio, menos conocido pero importante en su itinerario: Canarias.

Isherwood, en la imagen, junto a W. H. Auden. / AH

La libertad de Berlín

Nacido en Inglaterra en 1904, Isherwood creció en una familia acomodada. Pronto manifestó incomodidad ante las convenciones de la sociedad británica y se relacionó con escritores como W. H. Auden, Stephen Spender y Edward Upward.

En 1929 se trasladó a Berlín. La capital alemana vivía los últimos años de la República de Weimar, un periodo de efervescencia artística y agitación política. Para un joven homosexual procedente de una Inglaterra dominada por la rigidez moral, aquella ciudad ofrecía posibilidades difíciles de imaginar en su país.

Instituto pionero

Berlín albergaba desde 1919 el Instituto para el Estudio de la Sexualidad, fundado por el médico Magnus Hirschfeld, pionero en la defensa de los derechos de las personas homosexuales. Isherwood frecuentaba bares y locales donde podía relacionarse con otros hombres. Allí conoció también a Jean Ross, una joven británica que inspiraría el personaje de Sally Bowles, la cantante ficticia que terminaría representando una época que se extinguía.

En 1932 conoció a Heinz Neddermeyer. En enero de 1933 Hitler fue nombrado canciller y el nuevo régimen comenzó a destruir los espacios de libertad berlineses. Heinz temía verse obligado a prestar servicio militar. Ambos abandonaron Alemania y emprendieron un recorrido por distintos países europeos. Pero escapar del nazismo no significaba necesariamente encontrar protección: los permisos de residencia eran temporales y la situación del joven alemán resultaba especialmente complicada.

En medio de aquel peregrinaje, Canarias apareció como una posibilidad de descanso, lejos del centro de las tensiones europeas.

Heinz Neddermeyer y Christopher Isherwood. / AH

Una azotea sobre el Atlántico

La cabaña del hotel The Towers Strand ofrecía una privacidad especialmente valiosa para dos hombres que mantenían una relación sentimental en una época en la que la homosexualidad seguía perseguida o estigmatizada. En Las Palmas encontraron otro ritmo de vida, marcado por el clima, el océano y una distancia geográfica que, aunque no podía borrar sus problemas, sí les concedía un respiro.

La estancia canaria no se limitó a la capital grancanaria. Isherwood recorrió distintos puntos del Archipiélago y dejó recuerdos en la Cumbre de Gran Canaria, especialmente del entorno de Tejeda. En junio de 1934 pasó también por Tenerife, donde residió en La Orotava y continuó con su actividad literaria.

Maquinaria nazi

Todavía faltaban cinco años para la publicación de Adiós a Berlín, el libro que fijaría para generaciones de lectores la imagen de una ciudad entregada al placer mientras se aproximaba la catástrofe. La estancia en las Islas formó parte de un viaje más amplio por Europa y el norte de África. La Guerra Civil española llegaría dos años después y convertiría también a España en un territorio inseguro.

La experiencia de los desplazamientos terminó de manera dolorosa. Heinz Neddermeyer fue detenido en 1937 por las autoridades alemanas y separado de Isherwood. La relación que había llevado al escritor desde Berlín hasta distintos refugios europeos no pudo sobrevivir a la maquinaria represiva nazi.

De Canarias a 'Cabaret'

En 1939 Isherwood publicó Adiós a Berlín, una colección de relatos inspirados en su experiencia alemana. Entre sus personajes destacaba Sally Bowles, inspirada en Jean Ross. La obra dio pie a la pieza teatral I Am a Camera, estrenada en 1951, y posteriormente al musical Cabaret, presentado en Broadway en 1966. La adaptación cinematográfica de Bob Fosse llegó en 1972, con Liza Minnelli como protagonista, y obtuvo ocho premios Oscar.

En 1939 Isherwood se trasladó a Estados Unidos. Se estableció en California, donde desarrolló buena parte de su carrera y se acercó al hinduismo a través de Swami Prabhavananda. En 1953 conoció al artista Don Bachardy, con quien mantuvo una relación sentimental hasta su muerte. Su homosexualidad ocupó un lugar central en su literatura, incluida Un hombre soltero, publicada en 1964.

Christopher Isherwood.

Isherwood murió el 4 de enero de 1986, a los 81 años, en Santa Mónica. Cuarenta años después, su paso por Las Palmas, Tejeda y La Orotava permite recuperar una historia en la que confluyen literatura, ascenso del fascismo, persecución de la homosexualidad y el papel de Canarias como refugio temporal.

El escritor que acabaría dando vida a Sally Bowles pasó parte de aquella etapa en un alojamiento que otros huéspedes probablemente habrían rechazado. Era una cabaña improvisada sobre el tejado de un hotel. Entonces no necesitaba reconocimiento literario. Buscaba algo más difícil de encontrar en la Europa de los años treinta: un lugar donde vivir con Heinz sin tener que dar explicaciones. Y durante un tiempo lo encontró en Canarias.

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