Gran Canaria se despide de WOMEX 2026 después de cinco días convertida en punto de encuentro de la industria musical internacional. La 32ª edición del principal encuentro profesional de las músicas del mundo ha concluido este domingo 25 de octubre en el Auditorio Alfredo Kraus, en Las Palmas de Gran Canaria, con una ceremonia que ha reconocido la trayectoria de la cantante boliviana Luzmila Carpio y el trabajo de Jail Time Records, un sello discográfico nacido en una prisión de Camerún.
La gala de clausura ha servido también para entregar el testigo a Tenerife, que será la sede de WOMEX en 2027, y poner el broche final a una edición que ha congregado, según la organización, a más de 2.500 profesionales procedentes de 90 países.
El encuentro, celebrado desde el pasado miércoles en el Auditorio Alfredo Kraus y el entorno de la Plaza de la Música, ha vuelto a situar a Las Palmas de Gran Canaria en el mapa internacional de la industria musical, ocho años después de que la ciudad acogiera por primera vez este evento en 2018.
La música como resistencia
La ceremonia, celebrada en la sala sinfónica del Auditorio Alfredo Kraus, ha tenido como protagonistas a dos proyectos que representan diferentes formas de entender la música como herramienta de transformación social, defensa de la identidad cultural y creación de oportunidades.
Uno de los momentos más emotivos ha llegado con la entrega del premio WOMEX a la artista a Luzmila Carpio, cantante boliviana de origen indígena quechua que acumula seis décadas de trayectoria musical y activismo.
Carpio ha dedicado buena parte de su vida a preservar y difundir las tradiciones musicales de los pueblos indígenas de Bolivia, además de defender los derechos de las mujeres y la protección del medio ambiente.
Su música parte de las canciones tradicionales quechuas, pero ha evolucionado constantemente mediante la incorporación de sonidos contemporáneos. Su característica voz, de amplio registro, y las melodías inspiradas en las aves de los Andes han convertido su trabajo en una expresión artística reconocible.
La encargada de entregarle el galardón ha sido Luisa Piñeros, periodista cultural especializada en música colombiana, quien ha destacado su relación con la naturaleza y su compromiso como activista.
Piñeros la ha descrito como una mujer que habla "con la naturaleza, con las plantas, con los pájaros", destacando su extensa trayectoria.
Una ovación emotiva
Visiblemente emocionada, Luzmila Carpio ha recibido el premio ante una sonora ovación del público reunido en el Auditorio Alfredo Kraus.
"Mi madre me enseñó que la naturaleza habla, que debemos aprender a escucharla y así nació mi canto", ha expresado la artista en quechua, reivindicando la importancia de la transmisión cultural entre generaciones.
"Siento una profunda emoción, gracias WOMEX por escuchar nuestras voces", ha afirmado antes de compartir simbólicamente el reconocimiento con las mujeres que la precedieron: "Nuestras madres y abuelas".
La cantante ha cerrado su intervención con una reflexión sobre el papel de la música en la identidad de los pueblos.
"Un pueblo que no canta, un pueblo que no baila, es un pueblo muerto", ha proclamado antes de interpretar varias de sus composiciones ante los asistentes.
Música entre rejas
El segundo gran reconocimiento de la jornada ha sido para Jail Time Records, distinguido con el premio WOMEX a la Excelencia Profesional por su trabajo dentro de las prisiones de Camerún.
El sello discográfico y colectivo artístico nació en 2018 en la prisión central de New Bell, situada en Douala, una institución marcada por el hacinamiento, la violencia y las precarias condiciones de vida de sus internos.
El proyecto fue fundado por la artista visual italiana Dione Roach y el DJ y productor Steve Happi, con el propósito de ofrecer a las personas encarceladas una vía de expresión artística y una oportunidad de desarrollar sus capacidades musicales.
Desde entonces, raperos, cantantes, músicos y productores han podido crear sus propias composiciones de hip-hop, trap, drill y afro-house en un estudio instalado dentro de la prisión.
Los artistas también han grabado videoclips en los pasillos y patios del centro penitenciario, convirtiendo espacios vinculados al encierro en escenarios para la creación musical.
Una segunda oportunidad
El alcance de Jail Time Records ha ido creciendo desde su creación. La iniciativa se ha extendido a otras instituciones penitenciarias, como la prisión de Ngoma, también en Douala, y la prisión de MACO, en Uagadugú, Burkina Faso.
Pero su trabajo no termina cuando los participantes recuperan la libertad. El proyecto dispone también de un estudio en Douala que facilita la continuidad artística de los antiguos reclusos y contribuye a su reintegración social.
La DJ, productora y comunicadora británica Emily Dust ha presentado el reconocimiento destacando la capacidad de esta iniciativa para utilizar la música como un "instrumento de resistencia" y mejorar las condiciones de vida de quienes participan en ella.
Por su parte, Steve Happi ha agradecido el galardón mediante un vídeo remitido a la ceremonia, poniendo en valor la dimensión social del proyecto y las oportunidades que genera para personas que encuentran importantes dificultades para reincorporarse a la sociedad.
Una edición internacional
La gala de clausura ha estado conducida por Mercedes Caxaj, gestora cultural y promotora artística afincada en Canadá, y Wozzy Brewster, fundadora de The Midi Music Company y reconocida por su labor en el desarrollo de nuevos talentos musicales en Reino Unido.
Durante el acto, Brewster ha mostrado la satisfacción de la organización por los resultados alcanzados en esta edición, que ha reunido en Gran Canaria a más de 2.500 profesionales de 90 países.
La feria, considerada uno de los principales espacios internacionales de encuentro para músicos, productores, representantes, sellos discográficos y promotores culturales, ha desarrollado durante cinco días una programación de actividades profesionales, conciertos y encuentros vinculados a la industria musical.
La ceremonia ha contado con la presencia del concejal de Cultura de Las Palmas de Gran Canaria, Josué Íñiguez, y el director insular de Cultura del Cabildo de Tenerife, Conrado Álvarez.
También han asistido el representante de WOMEX para España, Antón Martínez; su productora ejecutiva, Cecilia Carballido; y los responsables de la producción local, Juan Salán y Santi Gutiérrez.
Tenerife toma el relevo
Uno de los anuncios destacados de la clausura ha sido la presentación de Tenerife como sede de WOMEX 2027, una noticia recibida con entusiasmo por los profesionales y artistas presentes.
La próxima edición permitirá que Canarias vuelva a convertirse en punto de encuentro de la industria musical internacional, esta vez desde la provincia occidental del Archipiélago.
El relevo llega después de que Las Palmas de Gran Canaria haya acogido por segunda vez el encuentro, consolidando su vinculación con una cita que reúne expresiones musicales procedentes de numerosos territorios y culturas.
La organización ha aprovechado la ceremonia para reivindicar el papel de la música como lenguaje compartido y como herramienta capaz de conectar comunidades con realidades sociales, económicas y culturales muy diferentes.
Así, WOMEX 2026 baja el telón en Gran Canaria con dos reconocimientos que trascienden los escenarios: el de una mujer que ha dedicado seis décadas a mantener viva la voz de su pueblo y el de un proyecto que ha encontrado en la música una forma de abrir nuevas oportunidades dentro y fuera de las prisiones.
Canarias volverá a recibir a la comunidad internacional de las músicas del mundo en 2027, cuando Tenerife tome el relevo de Gran Canaria.
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