El CB Gran Canaria ya ha entrado en la fase decisiva de la reconstrucción de su plantilla. Después de cerrar nueve operaciones desde la llegada de Francesc Solana a la dirección deportiva, el club amarillo ha fijado su siguiente gran objetivo: Fran Guerra.
El pívot grancanario, renovado recientemente por el CB Canarias, está dispuesto a cambiar de equipo para incorporarse al proyecto claretiano pese a que esta temporada competirá en Primera FEB. Su predisposición a vestir la camiseta amarilla no ha variado con el descenso de categoría, convencido de la solidez del proyecto deportivo que se está construyendo con el único objetivo de recuperar la Liga ACB en el primer intento.
Seis fichajes
La operación supone un nuevo paso en la hoja de ruta marcada por Francesc Solana, que desde su llegada ha transformado prácticamente por completo el equipo. El nuevo director deportivo apostó por Bruno Savignani para dirigir el banquillo y ha reforzado la plantilla con los fichajes de Christian Díaz, Joaquín Rodríguez, Márquez Townes, Jon Axel Gudmundsson, Luke Fischer y Joe Cremo, pendiente todavía de su oficialización. A esa profunda renovación se suma la continuidad de Carlos Alocén, Pierre Pelos y Miquel Salvó, tres jugadores considerados estratégicos para el nuevo proyecto.
Con buena parte de la plantilla ya definida, el club centra ahora sus esfuerzos en reforzar el juego interior con un jugador contrastado, de la isla y con experiencia tanto en la ACB como en competiciones europeas.
Intercambio con Brussino
El interés del Gran Canaria por Fran Guerra no es nuevo. Su nombre ya apareció durante las conversaciones mantenidas con el CB Canarias para intentar cerrar el traspaso de Nico Brussino.
El alero argentino disponía de una cláusula de salida que finalmente terminó ejecutando el Baloncesto Zaragoza, abonando una compensación económica al club claretiano. Antes de que esa vía se concretara, el Granca planteó una alternativa diferente: facilitar la marcha de Brussino a La Laguna a cambio de que el Canarias liberara a Fran Guerra.
Aquella negociación no llegó a buen puerto, pero dejó claro el interés del Gran Canaria por incorporar al pívot. Semanas después, ese objetivo sigue plenamente vigente y tanto el jugador como el club mantienen abierta la posibilidad de encontrar una fórmula que haga posible el acuerdo.
Happ y Shermadini
La planificación del CB Canarias también influye en la situación. La incorporación de Ethan Happ para reforzar el juego interior y la continuidad de Giorgi Shermadini elevan la competencia en la pintura del conjunto aurinegro, un contexto que favorece la búsqueda de un nuevo reto deportivo por parte de Fran Guerra.
En el Granca, además de regresar a casa, tendría la oportunidad de convertirse en una de las referencias de un equipo construido para pelear desde el primer día por el ascenso.
Shurna sigue en la agenda
El juego interior no se cerrará necesariamente con la llegada de Guerra. La dirección deportiva también trabaja con otra posibilidad de enorme peso para la afición amarilla: John Shurna.
El regreso del ala-pívot estadounidense depende de la decisión que adopte Jakub Urbaniak. El jugador polaco tiene contrato en vigor, tras jugar cedido el curso pasado en el Slask Wroclaw, aunque estudia la posibilidad de continuar su carrera en la NCAA. Si finalmente opta por esa vía y queda liberada su ficha, Francesc Solana activará la operación para recuperar a uno de los jugadores más determinantes de la historia reciente del club.
Con la base del proyecto prácticamente definida y nueve movimientos ya cerrados entre fichajes, renovaciones y el relevo en el banquillo, el Granca afronta ahora las operaciones llamadas a elevar el nivel competitivo de la plantilla. En esa lista, Fran Guerra ocupa el primer lugar. Su incorporación supondría un golpe de autoridad en el mercado de Primera FEB y reforzaría la candidatura amarilla al regreso inmediato a la Liga ACB.
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