El futbolista argentino Sergio El Chino Araujo, exjugador de la UD Las Palmas e ídolo de la afición canaria por su papel en el ascenso a Primera División en 2015, vuelve a la actualidad de los juzgados de Las Palmas de Gran Canaria, donde ya tuvo serias dificultades por sus problemas con el alcohol, entre ellas condenas en firme por delitos contra la seguridad vial.
El actual delantero del Club Cerro Porteño de Paraguay fue denunciado el pasado mes de enero por su expareja, que reside desde 2022 en la casa familiar de Mesa y López con la hija de ambos.
Malos tratos
A pesar de los insultos, los tirones de pelo y las amenazas no se adoptaron medidas cautelares porque Araujo está en Paraguay. Debido a esa distancia, el Juzgado de Violencia consideró que no existía riesgo para la víctima, pero el futbolista ha seguido presionando para que deje la casa.
Al no conseguirlo por las buenas, lo ha logrado por las malas. Dos hermanas han cambiado la cerradura de la puerta, expulsando por la fuerza a la expareja y a la hija de su hermano, según consta en una ampliación de la denuncia presentada recientemente.
La menor tiene ocho años y sus tías actuaron por indicación de Araujo, por lo que hay indicios de violencia instrumental. La perjudicada, que se ha visto en la calle con su cosas y los juguetes de la niña en bolsas de basura, ha solicitado de urgencia al Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 2 la restitución inmediata del domicilio familiar.
Violencia psicológica
De acuerdo con el atestado policial tramitado en enero de 2026, la denunciante ha padecido un calvario de vejaciones continuadas entre 2022 y 2025, fechas en las que ambos convivieron en el piso.
El futbolista ha jugado en Grecia y Paraguay desde que dejó la UD, pero venía con frecuencia a Las Palmas y los periodos de inactividad los pasaba en la vivienda familiar.
En su declaración, la víctima detalla insultos diarios y menosprecios de extrema gravedad hacia ella y hacia la hija de ambos. Según la denuncia, estas conductas vejatorias se intensificaban sistemáticamente cuando el deportista consumía bebidas alcohólicas.
Uno de los incidentes más desagradables y violentos ocurrió en el verano de 2024. El futbolista llegó ebrio de madrugada y exigió a gritos que la madre y la menor abandonaran el piso, con frases como "que te vayas de mi casa, tú y mi hija (...), yo compro todo, te doy 1.900 euros".
Malos tratos en la calle
También destaca un altercado público en un restaurante provocado por el estado de embriaguez del jugador: Araujo supuestamente agarró del cuello con fuerza a su mujer en la vía pública para impedir que se marchase. Posteriormente, levantó a la menor del suelo a la fuerza mientras la niña lloraba y gritaba que llamaran a la policía.
Al día siguiente, la denunciante tuvo que acudir a urgencias por una úlcera de estómago vinculada a la situación de estrés, recoge el atestado.
Control económico
La denunciante acusa al futbolista de ejercer un férreo control económico. Afirma que Araujo dejó de abonar de forma regular la pensión alimenticia de la menor, pues fue sustituida por una tarjeta virtual en divisas que terminó bloqueando y las dejó sin recursos.
Actualmente, el futbolista percibe un salario estimado de 40.000 dólares mensuales en Paraguay, mientras que la madre se encuentra de baja laboral con una prestación de 800 euros al mes.
Desahuciadas por las hermanas del jugador
A pesar de que el pasado 30 de enero de 2026 la justicia denegó inicialmente las medidas cautelares solicitadas, el abogado considera que existe violencia instrumental ejecutada a distancia por el futbolista.
Según la última ampliación de la denuncia, el pasado miércoles 17 de junio, las hermanas de Sergio Araujo aprovecharon la ausencia de la denunciante y accedieron al domicilio familiar de la avenida José Mesa y López.
Con la ayuda de un cerrajero, cambiaron la cerradura, instalaron un sistema de alarma y arrojaron a la vía pública todas las pertenencias y ropa de la madre y de la niña, impidiéndoles volver a entrar a su hogar.
Las propias implicadas reconocieron en el juzgado haber actuado bajo las órdenes expresas directas del deportista. "Mi hermano nos dijo que entráramos y también que le diéramos las pertenencias", dijeron en su declaración.
Medidas de protección
La acusación destaca que el futbolista mantiene el control sobre la víctima desde Paraguay, ejerciendo "violencia instrumental mediante terceras personas con la finalidad de privarla de su espacio de seguridad".
Por eso reclaman que se atribuya el uso y disfrute de la vivienda a la menor y a su madre custodia, ordenando el desalojo de quienes la ocupen, además de imponer una orden de alejamiento y prohibición de comunicación que afecte tanto a Sergio Araujo como a sus dos hermanas.
