La crisis del arbitraje en la lucha canaria de Tenerife ha sumado un nuevo episodio. La cuenta oficial de la Federación Insular de Lucha Canaria de Tenerife comentó una publicación del programa Terrero y Gloria, difundido el 4 de noviembre, en la que intervenía el árbitro Gilberto Gil para hablar del conflicto. La Federación escribió que habían puesto en televisión "al que mejor físico tenía" y añadió: "Todo un ejemplo y deportista en potencia. Felicidades, lo importante son las pruebas físicas", junto a emojis de muslos de pollo.
El comentario, que alude al físico de Gilberto Gil y a las pruebas mencionadas en el programa, provocó la respuesta pública de Yeray Díaz, expresidente del Comité Insular de Árbitros. En un comunicado en sus redes sociales, calificó la publicación de "lamentable, vergonzosa e indignante" y sostuvo que utilizar un canal oficial para burlarse del físico de un compañero demuestra "una absoluta falta de ética, de respeto y de valores deportivos".
Díaz defendió que las discrepancias profesionales deben resolverse "con argumentos, con trabajo y con educación" y afirmó que "el respeto no es negociable". También trasladó su apoyo a Gilberto Gil y al colectivo arbitral, al que dijo respaldar en su reivindicación de "derechos y deberes" y de respeto institucional. En su mensaje, definió el episodio como una "vejación institucional" y concluyó que la lucha canaria merece "mucho más que esto".
Gilberto denuncia árbitros sin licencia y sin seguro
En el programa, Gil explicó que las pruebas de clasificación arbitrales se habían celebrado ese fin de semana y que, hasta entonces, no podían tramitar las licencias con la Federación. Según su relato, la competición de Tenerife ya había comenzado con colegiados que, "en teoría", no podían tener licencia, no habían pasado los reconocimientos correspondientes y tampoco tenían seguro.
Se trata de afirmaciones de Gilberto sobre la situación de los árbitros que han dirigido encuentros en la Isla. El árbitro también aseguró que hay colegiados que llevaban más de 15 años sin arbitrar y que, según su versión, no habían realizado las pruebas necesarias. A su juicio, sus designaciones podían ser impugnadas. Gilberto dijo que algunos árbitros habían presentado reclamaciones sin recibir respuesta y que el colectivo también había trasladado sus quejas. Aseguró que, ante esa falta de contestación, acudieron al Comité Canario de Disciplina Deportiva. En la entrevista no detalló el contenido ni la fecha de las reclamaciones, ni el estado de ese procedimiento.
El árbitro describió así la situación de quienes, según explicó, no pueden ejercer: "No podemos arbitrar, nos tenemos que quedar en la grada". Añadió que lamentan las consecuencias para los aficionados y los equipos, pero afirmó que "tampoco el presidente —Tanausú Estévez— nos quiere en la Federación".
Una petición de asamblea
Gilberto señaló además que un 40% de los asamblearios de Tenerife se había reunido para firmar una solicitud de convocatoria de una asamblea. Según explicó, el orden del día incluiría decidir sobre la destitución o continuidad del presidente de la Federación Insular. Afirmó que el porcentaje superaba el mínimo del 30% necesario para solicitarla.
Gilberto también relató que hubo reuniones con el presidente de la Federación para tratar de resolver el conflicto. Según su versión, en una de ellas el dirigente dijo que quería ser también presidente de los árbitros y que había llegado a un acuerdo con un colegiado de La Palma. Gilberto añadió que, durante esa reunión, el presidente habría dicho que parte del comité anterior "le dábamos asco".
El conflicto arrastra meses de desacuerdos
La intervención de Gilberto se produce después de que la crisis se hiciera pública en una información anterior sobre el cese de Yeray Díaz al frente del Comité Insular de Árbitros y la decisión de los colegiados de no tramitar sus licencias para la temporada 2026-27.
En esa información, Díaz atribuía el conflicto a las intromisiones en el funcionamiento del comité, las críticas hacia los árbitros y los retrasos en los pagos. También cuestionaba la creación de un comité técnico y las designaciones realizadas para algunas luchadas. Defendía que nombrar a los árbitros correspondía al comité que presidía y que, si no había colegiados disponibles, los encuentros debían suspenderse o aplazarse.
Díaz sostuvo entonces que el 2 de septiembre se alcanzó un acuerdo para ratificarlo como presidente arbitral durante los dos años restantes del mandato federativo y atender las preocupaciones del colectivo. Según su relato, fue destituido 14 días después. Afirmó que la decisión llevó a los árbitros que lo respaldaban a no tramitar sus licencias mientras Tanausú Estévez siguiera al frente de la Federación.
La respuesta de la Federación
La entidad y Estévez ofrecieron una explicación distinta. El presidente sostuvo que el puesto de responsable arbitral era un cargo de confianza que dependía de él y que Díaz había perdido su confianza tras mantener enfrentamientos con varias áreas de la Federación. También rechazó que los motivos del plante estuvieran relacionados con las condiciones económicas y afirmó que los árbitros no reclamaban mejoras, sino su dimisión.
La discusión sobre los pagos fue otra de las acusaciones de Díaz: aseguró que hubo retrasos durante la temporada anterior y que una cuenta vinculada al comité llegó a sufrir embargos relacionados con la situación económica de la Federación.
La Federación planteó recuperar árbitros retirados
Antes del inicio de la temporada, Estévez aseguró que las competiciones comenzarían "en tiempo y forma" y explicó que la Federación trabajaba para reunir un nuevo grupo de colegiados. Dijo que entre dos y tres integrantes del colectivo anterior tenían intención de continuar y que cinco árbitros retirados podían volver, una vez tramitaran sus licencias y superaran las pruebas físicas y los requisitos correspondientes. También contemplaba pedir refuerzos a otras islas.
La disponibilidad arbitral era un reto para una temporada con nueve equipos en Segunda Categoría y otros nueve en Tercera, además de las competiciones masculinas, femeninas y de base. En el programa del 4 de noviembre, Gilberto cuestionó precisamente la habilitación de algunos árbitros que, según él, llevaban muchos años sin arbitrar y no habían realizado las pruebas. Por ahora, sus afirmaciones sobre las licencias, los reconocimientos médicos, el seguro y las designaciones conviven con la versión que la Federación había dado antes del comienzo de la competición.
El comentario publicado desde la cuenta oficial de la entidad se refiere al físico de Gilberto y a las pruebas físicas, pero no responde en sí mismo a esas acusaciones. La crisis suma así una nueva disputa pública entre el colectivo arbitral y la Federación, mientras siguen en cuestión las condiciones en las que se están cubriendo las luchadas en Tenerife.
Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
