La Copa del Rey regaló anoche una de esas historias que engrandecen el fútbol modesto y que, en esta ocasión, tiene un marcado acento canario. El Albacete Balompié logró una gesta histórica al eliminar al Real Madrid en los octavos de final con un marcador de 3-2, en un encuentro donde el conjunto blanco salió humillado del Carlos Belmonte.
El gran protagonista de la velada fue del grancanario Jefté Betancor, cuya actuación estelar con dos goles certificó la caída del gigante madrileño y puso el foco mediático sobre su curiosa trayectoria vital y deportiva.
Tras el pitido final, el delantero se convirtió en el centro de todas las miradas y compareció en el programa nocturno El Chiringuito de Jugones. Ante las preguntas del presentador, Josep Pedrerol, sobre sus preferencias futbolísticas y una posible simpatía hacia el club merengue, el atacante se mostró tajante y sincero.
Jefté declaró que él "solo ha sido de Las Palmas", definiéndose como un fiel aficionado de la Unión Deportiva. Sus palabras resonaron con fuerza, dejando claro que, pese a ser el verdugo del Madrid, su corazón siempre ha pertenecido al equipo de su tierra.
De electricista a héroe
La noche de gloria de Jefté no se explica sin conocer el camino tortuoso que ha recorrido hasta llegar a la élite. Durante la entrevista, el jugador reveló detalles de una carrera atípica en la que llegó a plantearse abandonar el fútbol profesional. Según relató, en un momento de su vida decidió dejar el deporte para dedicarse a ser electricista durante unos meses.
El propio futbolista reconoció con humildad que en aquella época "no tenía la cabeza amueblada". Sin embargo, logró reconducir su trayectoria y salir adelante gracias al apoyo incondicional de su familia y a la ayuda profesional de su psicóloga.
Esta red de apoyo fue clave para que el delantero recuperara su mejor versión, un rendimiento que ya demostró el año pasado en la liga griega, donde se alzó como el máximo goleador (Pichichi) vistiendo la camiseta del Panserraikos.
El factor Lizoain
El éxito del Albacete ante el Real Madrid tuvo doble sello canario. Además de la exhibición goleadora de Jefté, la portería del conjunto manchego estuvo defendida por Raúl Lizoain. El guardameta, exjugador de la UD Las Palmas, fue otra pieza fundamental en el esquema del Albacete para contener las embestidas del equipo blanco y certificar una noche que quedará grabada en la historia del club y en la memoria del fútbol canario.
