Hay carreras futbolísticas que se construyen lejos de los grandes focos. La de Jesús de Miguel Alameda fue una de ellas. Antes de vestir la camiseta del CD Tenerife y escuchar su nombre en el Heliodoro Rodríguez López, el delantero madrileño recorrió numerosos vestuarios, pasó por diferentes categorías y tuvo que ganarse cada oportunidad sobre el terreno de juego.
Este martes, 3 de noviembre de 2026, su fallecimiento ha dejado de luto al fútbol español y, especialmente, al entorno blanquiazul. Tenía 30 años y todavía mucho camino por recorrer en una carrera que había encontrado en Tenerife uno de sus capítulos más importantes.
Nacido en Madrid el 21 de septiembre de 1996, Jesús de Miguel, conocido futbolísticamente como Demi, era un delantero centro zurdo que había conseguido hacerse un nombre a base de goles. Su historia no fue la de un futbolista que llegó rápidamente a la élite, sino la de alguien que fue creciendo poco a poco, sin dejar de buscar su sitio en el fútbol.
Un camino desde la cantera
Sus primeros pasos estuvieron ligados al CD Leganés, donde se formó en las categorías inferiores. En la temporada 2014/2015 militó en el Juvenil A y, posteriormente, dio el salto al filial pepinero, con el que comenzó a competir en categoría sénior.
Después llegaron nuevas experiencias en el fútbol madrileño. Pasó por el Lugo Fuenlabrada y el Internacional de Madrid, equipo con el que empezó a mostrar sus condiciones como goleador. En la campaña 2017/2018 firmó nueve tantos y participó en el ascenso del conjunto madrileño a Segunda División B.
Aquel equipo le permitió vivir también una primera experiencia en el Heliodoro Rodríguez López. En mayo de 2018, Jesús de Miguel pisó el estadio tinerfeño como rival, defendiendo los colores del Internacional de Madrid en una eliminatoria de ascenso frente al filial blanquiazul. Ocho años después, aquel escenario se había convertido en su casa.
Una carrera de esfuerzo y goles
Su trayectoria continuó por distintos equipos. Pasó por el CF Fuenlabrada, con el que participó en el ascenso a Segunda División, y posteriormente defendió las camisetas de la AD Unión Adarve y el CDA Navalcarnero.
En cada destino fue acumulando experiencia y minutos, hasta que en 2021 llegó a Unionistas de Salamanca. Allí dio otro paso adelante. En su primera temporada anotó 12 goles y repartió cuatro asistencias en 36 partidos, unos números que confirmaron su crecimiento como delantero.
Su rendimiento llamó la atención del CD Castellón, que lo incorporó en enero de 2023. En el conjunto albinegro encontró un escenario para dar el salto definitivo. Marcó seis goles durante aquella primera media temporada y contribuyó al camino del equipo hacia el ascenso.
Pero su gran año estaba todavía por llegar.
Su explosión en Castellón
La temporada 2023/2024 fue la más destacada de su carrera. Jesús de Miguel se convirtió en el máximo goleador del grupo II de Primera Federación, con 16 tantos y seis asistencias en 38 encuentros.
Fue una campaña que le permitió demostrar que estaba preparado para competir en el fútbol profesional. El Castellón consiguió el ascenso a Segunda División y el delantero madrileño fue uno de sus grandes protagonistas.
En total, disputó 88 partidos con el equipo castellonense y marcó 25 goles. Después de tantos años recorriendo categorías y clubes, había conseguido alcanzar una meta por la que llevaba mucho tiempo trabajando: jugar en el fútbol profesional.
Tenerife, el último gran capítulo
En julio de 2025 llegó su fichaje por el CD Tenerife. El conjunto blanquiazul apostó por un delantero que conocía perfectamente la Primera Federación y que venía de demostrar su capacidad goleadora en Castellón.
Su adaptación fue positiva. De Miguel aportó goles, trabajo y presencia en el área. En la temporada 2025/2026 anotó 11 tantos en 29 partidos, contribuyendo al objetivo del equipo de recuperar su lugar en el fútbol profesional.
El 1 de mayo de 2026, el Tenerife certificó su ascenso a Segunda División. Para Jesús de Miguel era otro éxito en una carrera que había estado marcada por los saltos de categoría y por la capacidad de aprovechar las oportunidades que se le presentaban.
El delantero había encontrado en la isla un nuevo destino para seguir creciendo. Tenía contrato hasta 2028 y afrontaba una etapa en la que todavía podía escribir muchas páginas de su trayectoria.
Su fallecimiento este martes interrumpe ese camino de manera inesperada. Queda el recuerdo de un futbolista que se abrió paso desde el fútbol formativo madrileño, que nunca dejó de buscar su oportunidad y que terminó siendo parte de un ascenso que permanecerá en la memoria del tinerfeñismo.
De Leganés a Castalia, de Unionistas al Heliodoro. Jesús de Miguel construyó su carrera paso a paso y encontró en Tenerife un lugar al que llamar casa futbolística. Tenía 30 años.
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