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Osmany Juantorena celebra un punto con el CV Guaguas. / CVGUAGUAS

Osmany Juantorena, la leyenda que eligió Gran Canaria

El internacional cubano-italiano, que confirma a Atlántico Hoy que dejará el CV Guaguas al final de temporada, convierte un año histórico en un capítulo único para el voleibol español

Julio Cruz

Hay trayectorias que se explican con números y títulos, y otras que necesitan contexto, matices y tiempo. La de Osmany Juantorena pertenece claramente al segundo grupo. Porque hablar de él no es solo repasar una carrera plagada de éxitos en la élite del voleibol mundial, sino entender el recorrido de un jugador que ha transitado varias vidas dentro del mismo deporte y que, en el tramofinal del camino, ha decidido detenerse en un lugar inesperado: Gran Canaria.

“Firmé por la curiosidad de este campeonato, de este equipo, la isla, el idioma…”, explica con naturalidad. Su llegada al CV Guaguas no responde a una lógica convencional. No es un destino habitual para una figura de su dimensión. Y, sin embargo, hay algo en esa decisión que define bien al personaje: la necesidad de seguir encontrando estímulos cuando ya lo ha ganado prácticamente todo.

Su carrera comenzó en Cuba, donde pronto se convirtió en uno de los grandes talentos de su generación. Internacional con la selección, formó parte de un equipo potente que competía al máximo nivel mundial. Sin embargo, su etapa con la selección cubana terminó de forma abrupta en 2006, en un contexto de tensiones con la federación y decisiones personales que le llevaron a continuar su carrera fuera del sistema deportivo del país. Aquella salida marcó un punto de inflexión. No fue solo un cambio de equipo o de liga, fue un cambio de vida.

Del Caribe a Europa

Años después, con perspectiva, evita entrar en profundidad en aquel episodio. “A mí la política no es una cosa que me interese. Lo que yo quiero es que la gente de Cuba esté mejor”, señala, dejando entrever una relación emocional compleja con su país de origen. Cuba sigue siendo parte de su identidad —“soy cubano”, expresa con rotundidad y orgullo—, pero su vida, su familia y su carrera se han construido en otro lugar.

Osmany Juantorena posa sobre el parqué del Gran Canaria Arena. / CVGUAGUAS

Ese lugar es Italia. Allí encontró estabilidad, continuidad y un contexto competitivo que le permitió convertirse en uno de los mejores jugadores de la historia de su deporte. Su nacionalización italiana no fue solo un trámite administrativo, sino la consolidación de una nueva etapa. Con los azzurri alcanzó grandes éxitos y, a nivel de clubes, su nombre quedó asociado a algunos de los proyectos más potentes del voleibol europeo.

Por eso, su llegada al Guaguas tiene un valor que va más allá de lo deportivo. Es la presencia de una leyenda en una liga que todavía busca consolidarse en el panorama internacional. Y él es consciente de ello. “Creo que este club ha hecho historia”, asegura para valorar que el conjunto amarillo se haya metido por vez primera entre los 8 mejores equipos del continente. “Si el Guaguas antes se conocía un poco, ahora es más conocido a nivel internacional por el trabajo de nosotros y del club”, concluye.

La Champions, un camino para el recuerdo

El impacto ha sido evidente. El equipo grancanario ha firmado una temporada europea notable, compitiendo en la Champions League y alcanzando cotas que parecían lejanas. Incluso ante gigantes como el Perugia, campeón del mundo y próximo rival, Juantorena mantiene una mirada competitiva, aunque realista. “Si soy objetivo te digo que va a ser muy difícil, con un 85% frente a un 15% de posibilidades de pasar. Pero en el voleibol siempre se juega. Si nos dan un poquito de oportunidad, trataremos de colarnos”, expresa con la serenidad de alguien que ha levantado trofeo tras trofeo

Remate de Osmany Juantorena ante el Berlín Recycling. / CVGUAGUAS

Esa mezcla de ambición y experiencia es una de sus grandes aportaciones. No solo en la pista, sino en la cultura del equipo. Porque Juantorena ha vivido todo lo que un jugador puede vivir en este deporte. Ha competido en los escenarios más exigentes, ha compartido vestuario con estrellas y ha gestionado la presión de ganar cuando ganar es una obligación.

Sin embargo, su mirada sobre el voleibol no se limita al alto rendimiento. También analiza el contexto. Su paso por España le ha servido para detectar carencias estructurales. “Hay pabellones que no están adaptados para poder jugar. En Italia no se juega en esas condiciones. Si quieren crecer a nivel europeo, esto tiene que mejorar”, advierte.

Futuro lejos de la Isla

La satisfacción que le produce su paso por el Guaguas convive con una realidad evidente: su etapa en Gran Canaria tiene fecha de caducidad. Él mismo lo reconoce con claridad. “El próximo año seguramente tendré ofertas económicas mucho mejores y no puedo dejarlas pasar. No tengo tres o cuatro años más, sino que voy paso a paso”. Es una decisión pragmática, coherente con el momento de su carrera y con sus responsabilidades personales.

Ese anuncio convierte la temporada actual en algo especial. En una oportunidad única para el Guaguas y para el voleibol español de disfrutar de un jugador irrepetible. Porque más allá de lo que venga después, este curso ya forma parte de la historia del club.

Sobrino de un referente mundial del atletismo

Su historia personal también está marcada por una herencia deportiva excepcional. Es sobrino de Alberto Juantorena, una de las grandes leyendas del atletismo mundial, único deportista en ganar el oro olímpico en los 400 y 800 metros. Aún más especial es que lo hiciera en los mismos Juegos, los de Montreal 1976. “Lo que ha hecho él es una leyenda. Eso no lo ha hecho nadie”, reconoce. 

Osmany Juantorena, durante una rueda de prensa. / CVGUAGUAS

La comparación es inevitable, aunque él la asume con naturalidad. Dos disciplinas distintas, dos trayectorias únicas, un mismo apellido ligado a la excelencia. “No tengo ni la más remota idea de si hay alguna razón o si es casualidad”, dice cuando se le pregunta por esa coincidencia familiar. Pero lo cierto es que ambos representan algo más que el éxito deportivo. Son símbolos de una manera de entender la competición.

A sus 40 años, Juantorena sigue compitiendo al máximo nivel, en un deporte que, según él mismo explica, ha evolucionado hacia un modelo más físico y exigente. “Mucho más sano, mucho más técnico, ha dado muchas vueltas y va a seguir aumentando”, apunta con un análisis que vislumbra “un voleibol cada vez más espectacular, con cambios reglamentarios que buscan favorecer el juego ofensivo”.

Vivir el presente

Pero más allá de la evolución del deporte, hay una cuestión que empieza a aparecer en el horizonte: el final. No es inmediato, pero ya está presente. Y no es una decisión sencilla. “Estoy centrado en este curso y, como mucho, en el siguiente. Pero no pienso en lo que haré después. Necesito tener mi cabeza en el presente para ayudar al equipo rindiendo de la mejor manera posible. Afortunadamente me encuentro bien, recuperado del hombro, así que el futuro ya lo veremos”.

Mientras tanto, el presente sigue siendo la pista. Cada partido, cada entrenamiento, cada oportunidad de competir. Y en ese presente, Gran Canaria ocupa un lugar especial. No estaba en el guion inicial de su carrera, pero ha terminado siendo uno de esos capítulos que dan sentido a todo lo anterior.

Porque a veces las grandes historias no se escriben solo en los grandes escenarios, sino también en los lugares donde nadie esperaba verlas. Y esta temporada, el voleibol español ha tenido el privilegio de contar con una de sus grandes figuras. Una leyenda que, lejos de acomodarse en su legado, sigue buscando motivos para competir. Y eso, en el deporte, lo cambia todo.