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Render del nuevo Estadio de Gran Canaria./ AH

El PP avisa al Cabildo de que negociar la obra del Estadio de Gran Canaria puede acabar en "un callejón sin salida"

Sabroso responde al plan de las tres vías con una hoja de ruta de cinco puntos que incluye un gran acuerdo institucional con el Estado, el Gobierno de Canarias y la UD Las Palmas, y exige aclarar "el coste final" del proyecto

El PP de Gran Canaria ha respondido este martes al plan del Cabildo para desbloquear la reforma del Estadio de Gran Canaria con una enmienda a su vía preferente. Para el portavoz popular, Ángel Sabroso, acudir a un procedimiento negociado tras quedar desierta la licitación "es una peligrosa huida hacia adelante que puede convertirse en un auténtico callejón sin salida", y el comunicado emitido el lunes por la corporación insular, "lejos de transmitir certezas, refleja que quienes han dirigido este proyecto durante los últimos años están absolutamente perdidos y no tienen claro cómo salir del laberinto en el que ellos mismos se han metido".

Los populares plantean como alternativa una hoja de ruta de cinco puntos cuya pieza más ambiciosa es un gran acuerdo institucional que implique al Cabildo, al Ayuntamiento, al Gobierno de Canarias, al Estado, a la UD Las Palmas y al sector privado. "Las grandes infraestructuras no salen adelante por el protagonismo de una sola administración. Salen adelante cuando existe liderazgo para unir esfuerzos, compartir responsabilidades y construir consensos", defendió Sabroso.

La pregunta que el PP lanza al Cabildo

El dirigente popular sintetizó su objeción al procedimiento negociado —la primera de las tres vías anunciadas por Antonio Morales tras la reunión técnica del lunes— en una pregunta: "Si ninguna empresa quiso concurrir a la licitación con las condiciones fijadas en el concurso, la pregunta es inevitable: ¿qué condiciones van a cambiar ahora para que sí quieran hacerlo?".

Sabroso advirtió de que "si se modifican de forma sustancial el precio, los plazos, el alcance de la obra o las condiciones económicas, estaremos ante un escenario muy distinto al que salió inicialmente a licitación". El aviso apunta al límite que fija la Ley de Contratos del Sector Público: el negociado tras un concurso desierto solo cabe si no se alteran sustancialmente las condiciones del contrato, y en ningún caso puede incrementarse el presupuesto base. "Lo prudente es detenerse, revisar técnicamente el proyecto, contrastarlo con el sector, conocer cuál es su coste real y redefinir un modelo viable antes de seguir avanzando", planteó, apelando a la "absoluta lealtad institucional" de su formación.

"Nunca se explicó el verdadero proyecto"

Más allá del procedimiento, el PP desplaza el foco del coste al modelo. A juicio de los populares, el mayor error político del gobierno insular de Nueva Canarias, el PSOE y "los que se han ido a PRICA" ha sido centrar el debate "en la imagen arquitectónica del estadio" sin explicar el proyecto económico que había detrás.

"Durante demasiado tiempo se nos enseñó una espectacular maqueta, una gran cubierta y unas magníficas infografías, pero nunca se explicó el verdadero plan de explotación del estadio", afirmó Sabroso, quien reclamó respuestas sobre la actividad económica que generará el recinto, su gestión, el retorno para la isla, el empleo que creará y su financiación "durante las próximas décadas".

El portavoz popular resumió su tesis con un argumento que matiza sus propias críticas al precio: "El Mundial dura un mes pero el estadio permanecerá durante los próximos cincuenta años. Las cosas no son caras o baratas por el precio que tienen, sino por el valor que generan. Un estadio puede costar 250 millones de euros y ser una extraordinaria inversión si transforma la economía de la isla. Lo que no puede hacerse es pedir un esfuerzo económico de esa magnitud sin explicar previamente qué beneficios obtendrá la sociedad grancanaria".

En esa línea, el PP reprochó al Cabildo que la estimación económica trasladada a la opinión pública durante años "terminó creciendo de forma muy significativa". "La confianza de los ciudadanos y del sector privado no se pierde porque las infraestructuras sean costosas. Se pierde cuando da la impresión de que el precio real va apareciendo por capítulos", señaló el portavoz.

Cinco puntos para desbloquear el proyecto

La propuesta popular se articula sobre cinco principios: transparencia absoluta sobre el coste real de la actuación; revisión técnica del proyecto para adaptarlo a las condiciones reales del mercado; ejecución por fases si fuera necesario, priorizando lo imprescindible para garantizar el Mundial; un verdadero plan de explotación y viabilidad económica del estadio; y el mencionado acuerdo institucional entre administraciones, club y sector privado.

"El Partido Popular quiere un estadio mejor pensado, viable, transparente y capaz de generar riqueza, empleo y oportunidades para Gran Canaria durante las próximas décadas. El reloj corre en nuestra contra, pero todavía estamos a tiempo de reconducir esta situación, aunque para ello hace falta valentía, determinación, reconocer que el problema existe y dejar de improvisar sobre la improvisación", concluyó Sabroso.

Una semana de crisis abierta

El duro comunicado de los populares es el último episodio de la crisis abierta el pasado 7 de julio, cuando el concurso de 174,71 millones de euros quedó desierto sin una sola oferta. Desde entonces, la patronal de la construcción ha cifrado en hasta un 40% la infravaloración de algunos materiales y en unos 80 millones la penalización por retrasos; Morales ha tachado esas quejas de "opiniones de parte interesada" y ha avisado de que no aceptará "presiones de ningún lobby"; y el Cabildo ha activado tres vías simultáneas: el negociado con empresas "de reconocida solvencia", el estudio con L35 de cambios que rebajen la dificultad de 'La Nube' y una posible nueva licitación. La obra debe estar terminada en julio de 2029 para que Gran Canaria sea sede del Mundial 2030.