Miguel Ángel Ramírez cerró el mercado de fichajes satisfecho con lo que tiene la UD Las Palmas y, sobre todo, con lo que viene por detrás. El presidente amarillo no esconde su confianza en una plantilla que considera preparada para mirar hacia arriba, pero buena parte de su discurso ya no gira alrededor de lo que se puede comprar fuera, sino de los futbolistas que empiezan a abrirse paso desde abajo.
Esa defensa de la cantera dejó también un recado al CD Tenerife. Ramírez rechazó la idea de que el conjunto blanquiazul pueda llevarse jugadores que Las Palmas considere prioritarios. “A mí el Tenerife no me quita un jugador que me interese”, sostuvo durante una entrevista concedida a Zona Deportiva, de Radio Islas.
La frase surgió al hablar de la salida de jóvenes de la estructura amarilla. El presidente distingue entre aquellos casos en los que aparecen grandes clubes, capaces de ofrecer condiciones económicas difíciles de igualar, y las marchas hacia equipos con los que considera que la UD sí puede competir. Real Madrid, FC Barcelona, Atlético de Madrid, Villarreal, Athletic, Real Sociedad o Valencia entran, para Ramírez, en la primera categoría.
El Tenerife
El dirigente amarillo fue un poco más allá. Ante las referencias a jóvenes que han terminado en otros equipos, planteó que no todas esas salidas pueden interpretarse como futbolistas que han sido arrebatados a Las Palmas. En algunos casos, explicó, sencillamente la entidad grancanaria había decidido no continuar apostando por ellos.
Ramírez matizó después sus palabras para evitar que la reflexión derivara en un enfrentamiento con el Tenerife. Aseguró que existe respeto entre ambos clubes y defendió como legítima la política de cantera blanquiazul. También señaló que no es habitual que una entidad trate de quitarle directamente un jugador a la otra.
Presume de estructura
Eso no le impidió sacar pecho del poder de atracción que mantiene Las Palmas en Tenerife. El presidente recordó la presencia de futbolistas tinerfeños en el primer equipo amarillo y reivindicó una estructura de formación que ha captado durante años talento en todas las Islas. Pedri representa, naturalmente, el ejemplo más extraordinario de esa política.
Ramírez también puso números sobre la mesa: recordó que, en sus 21 años al frente del club, la UD ha ganado en 19 ocasiones el campeonato nacional juvenil de su grupo.
Menos fichajes
La apuesta por la cantera sirve además para entender un mercado de verano en el que Las Palmas decidió no apurar hasta el último minuto buscando incorporaciones. Ramírez explicó que la dirección deportiva consideraba que el equipo estaba completo y que traer más futbolistas podía terminar cerrando una puerta que el club quiere mantener abierta.
El caso más llamativo se produjo prácticamente sobre la bocina. Según desveló, unos representantes insistieron para colocar en la UD a un extremo de Primera División. Las Palmas rechazó la operación.

Rafa Cruz
La razón tenía nombre propio: Rafa Cruz.
“Si lo traemos, ¿qué hacemos con Rafita, con el juvenil? Tenemos que confiar en los nuestros”, explicó Ramírez. Su planteamiento es que los minutos que puedan aparecer durante la temporada para los jóvenes deben ser precisamente para ellos y no para futbolistas incorporados desde fuera únicamente para completar la plantilla.
Algo parecido ocurrió con la portería. Pese a los nombres que circularon durante el verano, Ramírez aseguró que Las Palmas no salió al mercado buscando un guardameta. Sí recibió ofrecimientos, incluso de canteranos pertenecientes a importantes clubes europeos que disputan la Champions, pero la decisión fue mirar hacia dentro.
“No son yogures”
El presidente recurrió a una comparación muy suya para explicar por qué unas temporadas aparecen numerosos canteranos y otras no. “Los jugadores no son yogures, que abres la nevera y te tomas el de fresa, el de coco o el de vainilla”.
Las generaciones, vino a decir, "no se fabrican bajo demanda". Hay etapas en las que aparecen varios futbolistas preparados para acercarse al primer equipo y otras en las que ese salto necesita más tiempo. Ramírez considera que Las Palmas atraviesa ahora uno de esos momentos fértiles.
Rafa Cruz ya ha aparecido. Pezzolesi ha recibido ficha profesional y el club prepara la incorporación de otro futbolista de la base a la dinámica del primer equipo. No habrá límites de edad si el rendimiento acompaña. Si un jugador está preparado con 16 años, aseguró, jugará con los mayores.
La intención es recuperar poco a poco una UD con un peso considerable de futbolistas formados en casa. Una identidad que Ramírez considera compatible con competir por objetivos importantes.
Arana y las salidas
La otra operación que sobrevoló el final del mercado fue la de Juan Carlos Arana. Ramírez confirmó que existía la posibilidad de que el delantero regresara a Gran Canaria si abandonaba el Racing y no encontraba una opción en Primera División.
Arana ha preferido continuar buscando su oportunidad en la máxima categoría. Una decisión que el presidente amarillo entiende. “Siempre hay tiempo para venir al club de su vida”, afirmó.
Más difícil resulta competir cuando un jugador recibe una propuesta que supone un salto económico o deportivo evidente. Ramírez puso sobre la mesa varios casos de la pasada temporada y recordó dónde están ahora futbolistas que pasaron por la UD.
Su conclusión fue sencilla: si un jugador mejora sustancialmente tanto en lo económico como en lo deportivo, Las Palmas tiene poco margen. Pero tampoco quiere vivir pendiente de quienes se marcharon.
“Con ellos no ascendimos. Vamos a ver si lo hacemos con los otros”, resumió.
Un “equipazo”
Ramírez no quiso entrar en el juego de decidir si la plantilla actual es mejor o peor que la de la pasada temporada. Ni los rivales son los mismos ni tampoco lo es el contexto. Sí dejó clara una cosa: está convencido de que existe equipo para competir arriba.
“Tenemos un equipazo, en serio”, afirmó.
El discurso sobre los objetivos, sin embargo, continúa siendo prudente. Primero, los 50 puntos. Cuanto antes. Después, llegar al tramo decisivo con posibilidades de disputar el playoff y comprobar hasta dónde puede alcanzar el equipo.
Ramírez sabe que Segunda División castiga cualquier exceso de confianza. Recordó que la pasada temporada los cuatro puestos de promoción no quedaron definidos hasta la última jornada y puso otros ejemplos de equipos que comenzaron el curso arriba y terminaron sufriendo mucho más de lo esperado.
Las Palmas quiere estar en esa pelea, pero sin convertir septiembre en mayo.
Sandro
Una parte importante de esa confianza pasa por recuperar jugadores. Sandro Ramírez fue uno de los nombres propios de la entrevista después de una temporada prácticamente en blanco y de una renovación que generó dudas alrededor del club.
El presidente defendió aquella decisión. La UD, explicó, disponía de toda la información médica sobre su evolución y confiaba en que pudiera volver a competir. Después de asumir durante un año un salario importante mientras se recuperaba, dejarlo marchar justo cuando se acercaba su regreso habría tenido poco sentido para la entidad.

“¿Cómo vamos a renovar a alguien que no está cualificado para volver a jugar?”, se preguntó.
Ramírez espera además que entre finales de septiembre y comienzos de octubre la enfermería se vacíe considerablemente. Recoba, Viti y Ale García figuran entre los futbolistas cuya recuperación puede convertirse prácticamente en una segunda tanda de fichajes.
Cuando estén todos, pronostica, el entrenador tendrá problemas para elegir.
Once millones menos
El cambio más profundo respecto al curso anterior está en las cuentas. Las Palmas ya no dispone de los mismos ingresos extraordinarios asociados a su anterior etapa en Primera y eso ha obligado a adelgazar considerablemente el coste del vestuario.
La cifra ofrecida por Ramírez es contundente: 11 millones de euros menos.
La plantilla actual cuesta esa cantidad menos que la de la pasada temporada. El presidente recordó que un año atrás se realizó un esfuerzo importante por jugadores que cobraban salarios elevados y que actualmente compiten en Primera División o en Europa.
Ahora hay menos dinero, pero Ramírez no interpreta necesariamente esa reducción como una pérdida proporcional de competitividad. La apuesta es distinta: más cantera, una estructura salarial más contenida y futbolistas de fuera que complementen el núcleo canario.
60 millones al estadio
La entrevista salió finalmente del césped para entrar en una de las grandes operaciones que marcarán el futuro del club y de Gran Canaria: la transformación del Estadio de Gran Canaria con vistas al Mundial de 2030.
Ramírez confirmó el compromiso económico de la UD y corrigió incluso al entrevistador cuando habló de una aportación de “cerca de 60 millones”.
“Cerca no. Nosotros somos precisos: 60”.
Serán 60 millones de euros los que, según el presidente, aportará Las Palmas a la operación. A cambio, considera que el club tendrá argumentos para asumir posteriormente la gestión del recinto, aunque todavía no están cerrados ni el plazo ni las condiciones.
Eso llegará después. Para Ramírez, lo urgente es que se adjudique la obra y pueda comenzar cuanto antes.
Jugar fuera del EGC
El presidente tampoco convierte en un drama la posibilidad de que las obras obliguen a la UD a abandonar temporalmente el Estadio de Gran Canaria. La información que maneja actualmente apunta a que podría no ser necesario, pero si la constructora determina otra cosa, el club colaborará. Incluso a costa de perjudicarse deportivamente.
Ramírez planteó la posibilidad de disputar los últimos encuentros de una temporada como visitante o comenzar la siguiente jugando dos, tres o hasta cuatro partidos consecutivos fuera de casa. También contempló un traslado temporal a otro campo de Gran Canaria que tendría que ser acondicionado para recibir a la afición.

Admite que una sucesión de encuentros lejos de la Isla perjudicaría “muchísimo” al equipo. Aun así, coloca la obra por delante. “Las Palmas se sacrifica y, si eso le perjudica, da igual”, aseguró.
Paciencia
Ramírez quiere que el nuevo estadio trascienda a la propia UD. Defiende una instalación capaz de recibir grandes acontecimientos deportivos, culturales y sociales y de convertirse en un recinto de referencia para Canarias.
El presidente terminó regresando al fútbol. Sabe que llegarán derrotas, críticas y momentos difíciles. Por eso pidió paciencia y unidad alrededor de un equipo al que ve preparado para competir, aunque se niegue a prometer el ascenso en septiembre.
“Si no es este, será el otro; y si no, el siguiente. Pero algún día volveremos”.
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