La UD Las Palmas tuvo el partido en sus manos durante una hora y acabó perdiéndolo cuando apenas quedaba tiempo para lamentarse. El Burgos CF asaltó este domingo el Estadio de Gran Canaria (1-2) con un gol de David González en el minuto 94, desenlace cruel para un equipo amarillo que había firmado una notable primera mitad, se adelantó por medio de Jesé Rodríguez y fue perdiendo el control a medida que avanzó una segunda parte en la que su rival cambió por completo el guion.
El equipo de Rubén de la Barrera salió dispuesto a mandar. Lo hizo desde la presión, con una UD agresiva a la hora de perseguir al Burgos en campo contrario y rápida para aprovechar las recuperaciones. Durante muchos minutos, los castellanos tuvieron enormes dificultades para superar esa primera línea amarilla y Caro fue prácticamente un espectador ante el equipo cuya portería había defendido.
Las Palmas encontraba además profundidad por la izquierda, donde Iván Jaime apareció con frecuencia, y tenía en Jesé su principal amenaza cerca del área. El delantero grancanario estuvo a centímetros de inaugurar el marcador en el minuto 24. Armó la derecha desde lejos y soltó un disparo que se estrelló violentamente contra el larguero de Cantero.
Jesé golpea
Fue el anuncio de lo que llegaría trece minutos después. Manu Fuster encontró a Jesé en la frontal y el atacante volvió a probar su disparo. Esta vez el balón rozó en Javi Llabrés, alteró su trayectoria y terminó en la portería burgalesa. El 1-0 hacía justicia a lo que se estaba viendo sobre el césped.
El Burgos tampoco encontró una respuesta inmediata al gol. Loiodice, utilizado como solución de emergencia en el lateral izquierdo, atravesó el primer periodo sin sufrir excesivamente y la UD mantuvo al rival lejos de Caro.
Incluso pudo ampliar su ventaja antes de marcharse al vestuario. Iván Jaime tuvo dos oportunidades prácticamente consecutivas. Cantero respondió bien en la primera y el segundo intento del malagueño acabó desviado a córner. El descanso llegó con Las Palmas por delante y con la sensación de que el partido estaba exactamente donde quería.
Otro partido
Sergio Francisco entendió que su equipo necesitaba algo distinto y actuó. Introdujo a Gragera y Álex Forés, modificó la estructura y colocó dos delanteros. El Burgos que regresó del vestuario tuvo poco que ver con el que había sufrido durante los primeros 45 minutos.
La recompensa visitante llegó pronto. En el minuto 58, Karrikaburu lanzó en profundidad a Forés y el recién incorporado se presentó delante de Caro. El delantero picó el balón ante la salida del guardameta y Herzog intentó evitar el gol sobre la línea, pero su intervención no fue suficiente. El 1-1 devolvía el encuentro al punto de partida y, sobre todo, alteraba un escenario que hasta entonces había controlado Las Palmas.
Rubén de la Barrera buscó aire con Rafa Cruz. El joven futbolista amarillo aportó descaro, pero el partido ya había cambiado de naturaleza. La UD dejó de ejercer el dominio de la primera parte y el Burgos comenzó a transmitir peligro cada vez que encontraba metros para correr.
El encuentro se abrió. Las Palmas ya no recuperaba con la misma facilidad ni conseguía encerrar al Burgos como antes del descanso. De la seguridad del primer periodo se pasó a un intercambio mucho más incómodo, con espacios y posibilidades para que cualquiera de los dos equipos encontrase el golpe definitivo.
De la Barrera recurrió después a Sandro y Jefté y, ya en el tramo final, a Elías Romero e Iván Medina. La UD buscaba recuperar una iniciativa que se le había escapado, mientras el Burgos esperaba su oportunidad.
Golpe final
Y la encontró cuando el empate parecía definitivo. Corría el cuarto y último minuto del tiempo añadido cuando Javi Llabrés puso un pase preciso para David González. El atacante burgalés ganó la carrera a Bonfanti, encaró a Caro y resolvió con un disparo colocado a media altura.
No quedaba tiempo para responder. El 1-2 convirtió una tarde que durante el primer tiempo había ofrecido buenas noticias para Las Palmas en la primera derrota amarilla como local de la temporada.
El castigo resultó especialmente doloroso por la forma. La UD había sido superior antes del descanso, había encontrado el gol y había tenido ocasiones para aumentar su ventaja. El Burgos sobrevivió a ese tramo, corrigió su planteamiento durante el descanso y aprovechó el progresivo desorden del encuentro hasta llevarse los tres puntos en la última acción.
Las Palmas pagó así una segunda parte muy distinta a la primera. Durante 45 minutos tuvo presión, dominio y ocasiones. Después del empate de Forés, perdió buena parte de esas certezas. David González se encargó, cuando el reloj ya marcaba el minuto 94, de convertir esa pérdida de control en una derrota.
Ficha técnica
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