La salida de Jakub Urbaniak rumbo a la Universidad Brigham Young (BYU) modifica de forma significativa la hoja de ruta del CB Gran Canaria para completar su plantilla de cara al regreso a la Primera FEB. El interior polaco continuará su carrera en la NCAA después de que la universidad estadounidense haya obtenido el visto bueno para su incorporación, una operación que, además de liberar una plaza en la rotación interior, reactiva con fuerza la opción del regreso de John Shurna.
La incorporación de Urbaniak no ha sido un trámite para BYU. La universidad llevaba semanas trabajando junto a su departamento jurídico y de cumplimiento normativo para acreditar que el jugador cumplía con la estricta normativa de elegibilidad de la NCAA. El principal obstáculo residía en que el polaco acumula cuatro temporadas como profesional en Europa, defendiendo los colores del Trefl Sopot, el Wroclaw y el Gran Canaria.
Para salvar ese escollo, BYU revisó de forma pormenorizada los contratos firmados por el jugador, los movimientos económicos vinculados a su carrera y la naturaleza de los ingresos percibidos durante sus años en el baloncesto profesional. La documentación presentada permitió justificar que esas cantidades respondían a gastos derivados de la actividad deportiva —como alojamiento, desplazamientos, manutención o asistencia médica— y no a una retribución profesional incompatible con la normativa universitaria. Superado ese proceso, la universidad dio luz verde definitiva a la incorporación del jugador.
Regreso de Shurna
La salida de Urbaniak no simplifica la planificación del Gran Canaria; cambia sus prioridades. El club seguirá obligado a acudir al mercado para incorporar dos jugadores de formación, una exigencia que condiciona toda la construcción de la plantilla. Sin embargo, al liberarse una plaza en el juego interior, la dirección deportiva gana margen para volver a explorar el regreso de John Shurna, un perfil que nunca desapareció de los planes de Francesc Solana.
El estadounidense nunca dejó de estar sobre la mesa. Su conocimiento del club, su capacidad para abrir el campo desde la posición de cuatro y su liderazgo dentro del vestuario encajan a la perfección en el proyecto diseñado por Bruno Savignani, pero la configuración de la plantilla dificultaba hasta ahora su regreso.
Fran Guerra
No obstante, el gran sueño del Granca para cerrar definitivamente su juego interior sigue teniendo nombre y apellidos: Fran Guerra. El pívot internacional español puede ser la guinda del pastel por su experiencia, conocimiento de la competición y capacidad para marcar diferencias en la categoría.
La operación, sin embargo, está lejos de resultar sencilla. Guerra mantiene contrato en vigor y su cláusula de salida ronda los 200.000 euros, una cantidad que el Granca considera elevada para un proyecto de Primera FEB. Mientras el club estudia fórmulas para intentar rebajar ese coste o encontrar una solución negociada, la posible vuelta de John Shurna aparece como una operación mucho más accesible y compatible con la planificación económica de la entidad.
De este modo, la salida de Urbaniak no solo cierra la etapa del joven polaco en la isla; también redefine la estrategia del Granca en el mercado, acercando el regreso de un jugador muy querido por la afición mientras el club sigue soñando con culminar el fichaje de Fran Guerra, la pieza que Solana considera ideal para completar un juego interior con aspiraciones de ascenso.
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