A 13 km de Madrid, en dirección suroeste, se encuentra Alcorcón, un municipio y ciudad de vocación alfarera. Es un lugar que juega un papel parecido al sistema de Julio Velázquez, entrenador de la AD Alcorcón, pues predomina la estrechez en sus calles, la agudeza de sus entresijos y, por supuesto, la firmeza de sus estructuras. Territorio laboral, de mucho oficio, como el equipo alfarero, que visitará el Heliodoro este sábado a las 19:00 horas.
Julio Velázquez empezó la temporada con la misma formación (5-3-2) que le dio tan buenos resultados al término del curso pasado. Si hablamos de sistemas, a pesar de usar la misma disposición táctica, el Alcorcón es antónimo del Girona de Pablo Machín y del Alavés de Pellegrino. Exigente y arriesgado a la par que solidario y eficaz, el sistema de juego de la AD Alcorcón es una ecuación nueva a resolver para los integrantes de la categoría de plata, puesto que aún es el único equipo de la Liga 1|2|3 que sigue invicto.
De predisposición intensa, de marca zonal y de ímpetu contraatacante, el Alcorcón de Julio Velázquez es un conjunto que, al contrario de muchos equipos, no tiene preferencia por el lugar donde sucedan las cosas. Me explico, si ocurren lejos de su portería, mejor, pero si no es así, es un conjunto que cree tanto y tiene tanta fe en su filosofía, que les da igual adueñarse del balón o no. Se muestra cómodo a la contra y saben cómo, cuándo y dónde. El Alcorcón es un tiburón blanco, aunque de color amarillo en este caso, que, cuando huele la sangre, ataca de forma efectiva.
Julio Velázquez, en un Tenerife-Alcorcón | @JacfotografoLa altura de los carrileros, Laure y el ex blanquizaul Bellvís, que ocupan las bandas de su característico esquema de tres centrales, los dibuja ensanchando el terreno de juego como extremos y, al mismo tiempo, cerrando el costado como laterales al uso. Para cumplir con su orden y ambición, la propuesta alfarera necesita satisfacer dos condiciones: ahogar el ataque del rival en campo propio y que, una vez éste cambie de manos, la respuesta sea un contraataque que genere desajustes defensivos y espacios. Por ello, es clave parar, como sea, cualquier intento de contra, pues tienen jugadores muy rápidos en el frente de ataque y centrocampista que se incorporan muy bien en la segunda línea, y cualquier acción a balón parado, ya que en el cuadro madrileño militan hombres de gran envergadura.
Hasta la fecha, no obstante, nadie ha pagado con la misma moneda a la AD Alcorcón. Quizás ahí esté la clave. Si el cuadro de Julio Velázquez busca continuamente el desorden rival, el Tenerife deberá desestabilizar el entramado defensivo del equipo alfarero. Buscar la movilidad de sus jugadores más adelantados entre líneas, es vital. Casadesús, Tayron o Malbašić, que son jugadores que generan desequilibrios, deben asociarse por dentro. Una vez abierta la lata, aparecerán los espacios y las carencias defensivas del equipo visitante.
Mañana sábado sabremos finalmente si la fortaleza de barro, que aguardan los militantes del cuadro alfarero aún sin ser quebrada, aguanta el ímpetu del salitre isleño.
