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Imagen de un artesano / HOLA ISLAS CANARIAS

De la albardería a la camisería graciosera: Canarias intenta salvar del “relevo cero” sus oficios tradicionales

La nueva estrategia de artesanía identifica 341 profesionales vinculados a prácticas en riesgo y plantea un programa maestro-aprendiz para transmitir los oficios antes de que se pierdan

La albardería, la tonelería, la preparación de la seda o la camisería graciosera forman parte de los oficios que Canarias teme perder. Técnicas transmitidas durante generaciones que hoy tienen cada vez más dificultades para encontrar relevo y, sobre todo, para convertirse en una forma estable de ganarse la vida.

El diagnóstico aparece en la nueva Estrategia de Desarrollo de la Artesanía de Canarias 2026-2030, el plan con el que el Gobierno autonómico pretende abordar esta situación y garantizar la continuidad de los oficios tradicionales. 

Según los datos del Registro de Artesanía de 2024, 341 personas acreditadas ejercían prácticas consideradas en riesgo de desaparición, el 16,91% del colectivo analizado.

Oficios en riesgo

Canarias considera en riesgo aquellas actividades que cuentan con cinco o menos personas acreditadas o que carecen de relevo generacional. La lista incluye desde el calado, el bordado o la alfarería hasta oficios mucho menos visibles como la cestería de colmo, la confección de polainas, la curtiduría, la zurronería, el hilado de lino, la hojalatería, la taracea o la elaboración de pipas y cachimbas.

Por islas, La Gomera y El Hierro concentran la mayor proporción de artesanía vinculada a oficios en riesgo, con alrededor del 35% y el 28%, respectivamente.

Cada vez menos relevo

La propia edad de los artesanos muestra esa dificultad de garantizar el relevo. De las 356 personas que participaron en la encuesta elaborada para la estrategia, el 36,5% tenía entre 55 y 64 años y otro 30,3% entre 45 y 54. En cambio, apenas el 5,9% tenía entre 25 y 34 años y solo el 0,8% era menor de 25.

Los datos corresponden únicamente a quienes respondieron al cuestionario y no pueden extrapolarse a todo el sector, pero coinciden con uno de los principales problemas detectados por el Gobierno: hay oficios tradicionales que se acercan al denominado “relevo cero”.

Problemas mayores 

Sin embargo, cuando se pregunta a los propios artesanos, el relevo generacional no aparece como su principal preocupación. El 62,4% señala la comercialización y las ventas, seguido de la falta de promoción y visibilidad, con un 49,3%, y las dificultades para acceder a ferias, talleres u otros espacios de venta, con un 42%.

Y es que solo el 52,2% de los artesanos encuestados tiene esta actividad como su principal fuente de ingresos. Casi la mitad depende fundamentalmente de otros trabajos, una realidad que ayuda a explicar por qué resulta complicado atraer a nuevas generaciones hacia determinados oficios.

Artesanía frente al souvenir

El diagnóstico también señala la competencia de los souvenirs importados y los productos fabricados en serie, que muchas veces se mezclan con la artesanía local y dificultan que el consumidor distinga una pieza elaborada en Canarias.

Desde el Gobierno han incluido medidas para tratar de abordar esta situación, como diferenciar de manera clara ambos productos en mercadillos y zonas comerciales, abrir nuevos puntos de venta en espacios turísticos y mejorar la presencial digital del sector. La estrategia también plantea convertir algunos talleres en experiencias visitables para acercar la artesanía al turismo.

Maestros y aprendices

Para contribuir a la transmisión de oficios, el Gobierno propone estudiar la creación de un programa Maestro-Aprendiz, mediante el que artesanos con experiencia puedan enseñar directamente sus técnicas a nuevas personas.

La estrategia contempla incluso una bolsa económica para remunerar la dedicación de los maestros y ayudar a los aprendices durante su formación. Para aquellos oficios con pocas posibilidades de sobrevivir como actividad económica, se plantea al menos conservar sus conocimientos mediante archivos vivos y programas de memoria artesanal.

Poder vivir del oficio

La estrategia reúne 52 actuaciones hasta 2030, pero el propio diagnóstico deja claro que conservar estos oficios no depende solo de encontrar a alguien dispuesto a aprenderlos. También pasa por conseguir que fabricar una albarda, trabajar la seda, hacer un tonel o elaborar una pieza de cestería pueda seguir teniendo salida comercial.

Porque detrás del problema del relevo hay otro más básico y es que si quienes mantienen hoy estos oficios tienen dificultades para vender y vivir de ellos, será todavía más complicado encontrar a una nueva generación dispuesta a recoger el testigo.

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