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Canarias afronta el reto del relevo laboral con más mayores que jóvenes. / PEXELS

Canarias acelera su envejecimiento: 150 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16

El aumento de la población sénior agrava la falta de relevo generacional y tensiona el mercado de trabajo en las Islas

Canarias ha entrado de lleno en una fase de envejecimiento demográfico acelerado que ya la sitúa por encima de la media nacional. En 2025, el Archipiélago registra un índice de envejecimiento del 149,5%, lo que significa que hay prácticamente 150 personas mayores de 64 años por cada 100 menores de 16, un dato que confirma un cambio estructural en la pirámide poblacional canaria y rompe definitivamente con la imagen histórica de una comunidad joven.

El salto es especialmente relevante si se compara con el año anterior. En 2024, Canarias presentaba un índice del 142,6%, por lo que en solo un ejercicio el envejecimiento ha aumentado casi siete puntos, en línea con el mayor incremento interanual registrado en toda la serie histórica. Esta evolución sitúa a las Islas en una zona intermedia-alta del ranking autonómico, cada vez más cerca de las comunidades tradicionalmente más envejecidas.

Los datos forman parte del análisis Envejecimiento y edadismo laboral, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco a partir de las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), y advierten de que el envejecimiento demográfico se ha convertido ya en un factor determinante para el futuro del mercado de trabajo, tanto en Canarias como en el conjunto del país.

Fenómeno estatal

El fenómeno no es exclusivo del Archipiélago. España alcanza en 2025 el mayor nivel de envejecimiento de su historia, con un índice nacional del 148%, frente al 142,3% del año anterior. En apenas cinco años, el envejecimiento se ha incrementado un 18%, impulsado por una natalidad persistentemente baja y una esperanza de vida en aumento, factores que están desdibujando la base joven de la población y ampliando de forma sostenida los tramos de mayor edad.

A nivel territorial, el envejecimiento presenta fuertes desequilibrios entre comunidades autónomas. Asturias lidera el ranking nacional con un índice del 265,3%, seguida de Galicia (231,6%) y Castilla y León (230,7%). En estas regiones, la población mayor de 64 años duplica con creces a la menor de 16, reflejando un escenario demográfico extremo. Cantabria, País Vasco, Extremadura y Aragón también superan ampliamente la media nacional, consolidando un bloque de comunidades muy envejecidas.

¿Relevo generacional?

Canarias, con su 149,5%, se sitúa ligeramente por encima del promedio estatal, por delante de territorios como la Comunidad Valenciana, Navarra, Cataluña, Madrid o Andalucía, y muy alejada ya de los niveles de regiones que aún conservan una estructura más joven, como Baleares o Murcia. Solo Ceuta y Melilla mantienen índices claramente inferiores al 100%, lo que indica que siguen contando con más población joven que mayor, una excepción cada vez más residual en el conjunto del país.

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Este giro demográfico tiene implicaciones directas y profundas sobre el mercado laboral, tanto en Canarias como en el resto del Estado. El envejecimiento de la población activa anticipa una reducción del número de personas disponibles para trabajar, lo que se traduce en problemas de relevo generacional, escasez de talento y mayores dificultades para cubrir determinados puestos, especialmente en sectores estratégicos y de alta demanda.

Edadismo

El análisis pone el foco en una paradoja estructural: mientras la población envejece y la fuerza laboral es cada vez más sénior, el mercado de trabajo sigue expulsando o infrautilizando a los trabajadores de mayor edad. El desempleo de larga duración afecta al 34% del total de personas desempleadas, pero se eleva hasta el 48,5% entre los mayores de 45 años, un porcentaje que continúa creciendo a medida que aumenta la edad. Esta situación convierte el paro en un fenómeno crónico para muchos profesionales y, en numerosos casos, en un puente precario hacia la jubilación.

Tres mujeres mayores disfrutan de un banco en un parque. / EFE

A medio plazo, el desequilibrio se agrava. En la próxima década, más de 5,3 millones de personas de 55 años o más abandonarán el mercado laboral, mientras que solo 1,8 millones de jóvenes se incorporarán a la población activa, lo que deja una brecha de relevo generacional cercana a los 3,5 millones de personas. En términos prácticos, por cada tres trabajadores que se jubilan, solo uno entra al mercado de trabajo, una proporción que compromete la sostenibilidad del sistema productivo.

Potencial desaprovechado

En este contexto, la activación del talento sénior emerge como una de las palancas más inmediatas para amortiguar el impacto del envejecimiento. El análisis estima que, si las personas mayores de 45 años actualmente desempleadas lograran reincorporarse al mercado laboral, la brecha de relevo podría reducirse en más de un 30%, una cifra que pone de manifiesto el potencial económico desaprovechado.

Para Canarias, donde el envejecimiento avanza ya al mismo ritmo que la media nacional, el desafío es doble: garantizar suficiente mano de obra para sostener su modelo económico y, al mismo tiempo, combatir el edadismo laboral que expulsa a trabajadores experimentados en un momento en el que su aportación resulta clave. La demografía ha dejado de ser una variable secundaria y se consolida como uno de los grandes condicionantes del futuro económico y laboral del Archipiélago.