Los alojamientos de turismo rural de Canarias registraron el pasado mes de enero el mayor grado de ocupación de toda España, con el 41,6% de las plazas cubiertas.
Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el primer mes del año, 8.922 viajeros eligieron establecimientos rurales en las islas, donde se contabilizaron un total de 42.370 pernoctaciones. Estas cifras sitúan a Canarias a la cabeza del país en ocupación, muy por encima de la media nacional, que se situó en el 10,7% de las plazas ofertadas.
Mayor ocupación
Aunque Castilla y León fue el destino con mayor volumen de pernoctaciones, con más de 69.000 y un crecimiento de un 22% interanual, fue Canarias la comunidad autónoma que alcanzó el mayor nivel de ocupación.
A nivel estatal, el turismo rural fue el segmento extrahotelero que más incrementó sus pernoctaciones en enero, con un crecimiento de un 24% respecto al mismo mes de 2025.
Nivel nacional
En el conjunto de España, un total de 188.740 viajeros realizaron turismo rural en enero, sumando 463.196 pernoctaciones, en su mayoría de clientes nacionales. Cuenta actualmente con 14.548 alojamientos rurales abiertos, que ofertan 139.312 plazas y generan 21.210 empleos.
Aportación a Canarias
El turismo rural genera en Canarias una aportación directa al PIB de unos 22 millones de euros anuales, lo que representa en torno a un 1% del Producto Interior Bruto turístico, según recoge el primer ‘Estudio sobre la situación actual del turismo rural en Canarias’ presentado por la Consejería de Turismo y Empleo el pasado enero. Aunque se trata de un segmento reducido (con 1.027 alojamientos inventariados, 984 en activo y alrededor de 5.000 plazas frente a las más de 684.000 del alojamiento convencional), el informe lo define como "estratégico por su capacidad para conservar el patrimonio, fijar población, mantener el paisaje y favorecer un uso sostenible del suelo rústico". En 2025, hasta noviembre, el sector registró 320.785 pernoctaciones y 73.757 viajeros, con una estancia media de 4,33 días.
El estudio estima que el turismo rural "genera entre 1.000 y 1.500 empleos directos equivalentes a tiempo completo, principalmente vinculados al autoempleo y a la gestión familiar de los establecimientos, a los que se sumarían unos 3.000 puestos indirectos relacionados con la rehabilitación, la restauración, la agricultura o el comercio local". No obstante, el documento advierte de desafíos "como la pérdida de identidad, la falta de relevo generacional, la necesidad de profesionalización y digitalización, así como un desajuste normativo que obliga a simplificar la burocracia y revisar la presión fiscal".