Imagen de archivo de turistas paseando por las Grandes Playas de Corralejo (Fuerteventura)  / EFE - CARLOS DE SAÁ
Imagen de archivo de turistas paseando por las Grandes Playas de Corralejo (Fuerteventura) / EFE - CARLOS DE SAÁ

Copenhague premia a los turistas por recoger basura y usar transporte público: la fórmula que podría adaptar Canarias

CopenPay convierte acciones beneficiosas para la ciudad en cafés, visitas y descuentos. El programa funciona todo el año, incluye a los residentes y ofrece una comparación útil para el turismo canario

luna moya

Llegar en bicicleta puede dar acceso a un café. Recoger residuos puede convertirse en una actividad en el agua sin coste. En Copenhague, algunas experiencias turísticas se consiguen mediante un intercambio: el visitante realiza una acción beneficiosa para el destino y una entidad local le ofrece una recompensa.

El programa se llama CopenPay. Nació como prueba en 2024 y desde el 22 de junio de 2026 funciona como una iniciativa permanente, durante todo el año. Detrás está Wonderful Copenhagen, la organización oficial de turismo de la capital danesa, junto a museos, alojamientos, negocios y otras entidades.

La propuesta tiene interés para Canarias por una razón concreta: permite discutir cómo orientar el comportamiento de quienes ya visitan un destino. Conecta movilidad, conservación y consumo local mediante decisiones pequeñas y recompensas identificables.

Qué se intercambia

La plataforma reúne acciones y beneficios distintos. Entre las propuestas anunciadas para 2026 figuran recoger una bolsa de residuos a cambio de una comida en BaneGaarden, participar en actividades de reutilización de ropa y obtener ventajas culturales por desplazarse en bicicleta.

El catálogo también muestra descuentos en visitas por permanecer cuatro días o más, recorridos de audio gratuitos vinculados al uso del metro y actividades de cuidado de la naturaleza.

Cada intercambio tiene sus condiciones. La participación de una institución no convierte toda su oferta en gratuita: la recompensa corresponde a una acción y a una experiencia determinadas, con su disponibilidad.

La lógica se entiende mejor con un caso del agua. GreenKayak permite utilizar sus kayaks gratuitamente a cambio de recoger residuos y compartir la experiencia. Su objetivo combina una actividad de ocio con una contribución visible al entorno. La propuesta exige participar en la recogida, no simplemente reservar una embarcación.

Cómo se participa

La herramienta digital permite elegir una actividad, iniciarla y mostrar después la pantalla al establecimiento participante para acceder a la recompensa.

Ese recorrido reduce la distancia entre una declaración de intenciones y una decisión durante las vacaciones. El visitante puede conocer antes de desplazarse qué acción se propone y qué obtendrá a cambio.

La sencillez también importa para los negocios. Un programa que obligara a cada cafetería o museo a crear una estructura compleja de control dificultaría su participación. En el diseño danés, el destino coordina la iniciativa y da visibilidad al conjunto; los socios aportan experiencias vinculadas a su actividad.

También para vecinos

Una de las claves menos evidentes es que el modelo incluye tanto a visitantes como a residentes. El documento de aprendizajes de CopenPay insiste en que las actividades deben ser accesibles para ambos.

La distinción resulta relevante para cualquier adaptación canaria. Una recompensa financiada u organizada desde el destino tendría que explicar qué beneficio recibe la población que vive allí y cómo puede participar.

También afecta a la convivencia. Una acción compartida de conservación puede facilitar el contacto entre residentes y visitantes; un incentivo reservado al turista puede generar una percepción muy diferente. El diseño del acceso forma parte del programa, junto al premio.

Quién ofrece los premios

Museos, restaurantes, hoteles y otros colaboradores aportan beneficios relacionados con lo que ya hacen. Wonderful Copenhagen explica que el sistema se construyó con reuniones y talleres para definir acciones y recompensas viables.

Eso permite utilizar recursos existentes: una visita, un café, una actividad con plazas disponibles o una ventaja vinculada a una estancia. A cambio, los socios obtienen presencia en la plataforma y oportunidades de relación con el público.

El intercambio tiene costes de coordinación, atención y prestación de la experiencia. Su viabilidad depende de que cada entidad pueda asumirlos y de que la recompensa atraiga una actividad compatible con su capacidad.

Qué dicen los resultados

Los promotores sitúan en más de 30.000 personas la participación acumulada y en más de un centenar los colaboradores. También informan de que siete de cada diez participantes declararon haber cambiado hábitos al regresar a casa.

Otra evaluación divulgada por Wonderful Copenhagen atribuye más importancia a la experiencia que al premio: el 48% señaló como motivación principal vivir algo singular, significativo o educativo, frente al 23% que destacó la recompensa.

Son resultados comunicados por la organización y basados en las respuestas de participantes. Sirven para conocer su valoración, pero no miden por sí solos la reducción del impacto ambiental de todo el turismo de la ciudad.

Para evaluar una adaptación harían falta indicadores concretos: desplazamientos que sustituyen al coche, residuos recogidos, participación local, coste por actividad y satisfacción de los colaboradores.

La conexión canaria

Canarias recibió 18,4 millones de turistas en 2025, según los datos del ISTAC recogidos por el Observatorio Turístico de Canarias. Ese volumen hace relevante cualquier discusión sobre cómo se desplazan y qué actividades realizan.

El perfil turístico de 2025 ofrece pistas para pensar los intercambios. El 28,2% declara haber degustado gastronomía canaria; el 19,9%, haber hecho senderismo; y el 10,9%, haber visitado museos, exposiciones o centros culturales.

Son actividades que ya forman parte del viaje y que podrían conectarse con incentivos a decisiones concretas. Una eventual adaptación podría vincular una visita cultural a un desplazamiento en guagua o una experiencia gastronómica a una actividad organizada de conservación.

Esas combinaciones son posibilidades de diseño, no medidas anunciadas en las islas. Su interés dependería de que fueran útiles para el lugar y para sus habitantes.

La actualización de 2026 del Plan Estratégico Canarias Destino 2025-2027 sitúa precisamente el bienestar de la ciudadanía, la neutralidad climática y la competitividad entre sus objetivos. CopenPay aporta un caso práctico con el que examinar cómo convertir esas metas en acciones comprensibles.

Adaptar las condiciones

La geografía marca diferencias. Copenhague recompensa también la llegada en tren, una alternativa que Canarias no tiene para sus conexiones con el continente. La adaptación tendría que centrarse en decisiones que el visitante pueda tomar realmente dentro del archipiélago.

Un incentivo al transporte colectivo, por ejemplo, exige considerar frecuencia, capacidad y necesidades de los residentes. Una actividad en un espacio natural necesita condiciones de acceso y organización compatibles con su protección. Y una recompensa comercial debe aportar valor al negocio que la ofrece.

La organización danesa ha puesto el modelo a disposición de otros destinos mediante DestinationPay. Su manual propone comenzar con un grupo reducido de socios, probar los intercambios y medirlos antes de ampliarlos.

Para Canarias, la cuestión concreta sería qué acción merece incentivarse en cada lugar y qué resultado puede comprobarse después. La recompensa tendría sentido si deja una mejora identificable para el destino y para quienes viven en él.

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