La caída de la confianza empresarial en Canarias, la más intensa del país en el segundo trimestre de 2026, tiene detrás un cóctel de incertidumbre internacional, tensión política, aumento de costes y dificultades en el mercado laboral.
Así lo expone José Cristóbal García, vicepresidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), ante los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), que sitúan el descenso trimestral de las Islas en el -4,6%, frente al -2,3% del conjunto nacional.
García sostiene que el deterioro del indicador responde, en buena parte, a un contexto exterior que “retrasa las decisiones empresariales” y complica la planificación a medio y largo plazo, ante la falta de certezas sobre la evolcuión de la economía en los próximos meses por todo este combo molotov.
Dudas para invertir
Y es que al escenario marcado por la volatilidad internacional condicionada por los conflictos geopolíticos, se le suma la situación política, según García. Las decisiones de inversión se ven frenadas por la falta de confianza a un Parlamento sin mayorías sólidas ni presupuestos aprobados, que retrasan a su vez actuaciones públicas relevantes y añade más ruido a las previsiones empresariales.
A este contexto se añaden factores relacionados con la conflictividad laboral, que desde la patronal llevan años alertando, como es el aumento del absentismo y las dificultades para contratar en el Archipiélago.
Una reacción tardía
Con este panorama, uno de los puntos que más preocupan a la patronal es el efecto que un nuevo repunte de la energía y los combustibles pueda tener sobre la cadena de distribución. García advierte de que, si ese encarecimiento acaba trasladándose a familias y empresas, el sobrecoste final para la economía canaria será mayor.
Por eso defiende que las administraciones actúen en la primera fase del problema, con medidas capaces de contener el impacto antes de que se extienda al resto de precio, algo que no siente que se haya hecho en Canarias del todo.
El dirgiente empresarial considera que en las Islas se ha reaccionado tarde y con un margen de actuación limitado. Para García las medidas adoptadas en las islas han sido insuficientes y las restricciones para endeudarse o usar remanentes son una de las razones que han impedido desplegar respuestas más contundentes.
Transporte, hostelería y verano
García pone el foco sobre dos ramas especialmente expuestas: el transporte y la hostelería. Y es que, según alerta, cualquier perturbación adicional sobre combustibles, movilidad o turismo podría tener un “efecto brutal” en Canarias.
No obstante, evita anticipar un deterioro inmediato en la campaña de verano, ya que por ahora no ve indicadores concluyentes de un frenazo a corto plazo, aunque sí un horizonte muy corto y una gran cautela sobre lo que pueda suceder después.
A su juicio, los mercados se han calmado parcialmente en las últimas semanas, pero esa tregua no ha despejado las dudas de fondo ni ha devuelto la confianza al tejido empresarial.
“No hay confianza”
La patronal canaria reclama así una doble vía de actuación. Por un lado, estabilizar el contexto general, algo que escapa al ámbito autonómico; por otro, aplicar en el plano local medidas que reduzcan el golpe sobre los costes y eviten que la subida de la energía y los combustibles termine repercutiendo en toda la economía.
“No hay confianza porque el entorno es muy inestable”, vino a resumir García, que insiste en que el actual indicador refleja sobre todo la incertidumbre con la que las empresas canarias afrontan sus decisiones de inversión, contratación y crecimiento en los próximos meses.