Plaga de cochinilla en árbol de aguacate|REDES
Plaga de cochinilla en árbol de aguacate|REDES

“El plátano, el aguacate y la piña en riesgo extremo de desaparecer”: agricultores canarios pendientes de que el Gobierno estatal permita el uso de fitosanitarios contra las plagas

El campo canario lleva dos años esperando un permiso excepcional de fitosanitarios mientras las plagas de mosca blanca y cochinillas ponen al límite la piña de El Hierro, el plátano y el aguacate

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“La piña de El Hierro está al borde de desaparecer y en grave riesgo se encuentra también el cultivo del plátano y aguacate”, comenta Theo Hernando, secretario general de ASAGA, en declaraciones a Atlántico Hoy, subrayando que el campo canario lleva dos años esperando una autorización estatal que no llega. 

Explica el representante de los agricultores y ganaderos de Canarias que lo que piden al Gobierno nacional es “un permiso excepcional para utilizar determinados productos fitosanitarios contra plagas muy concretas” en los cultivos mencionados, añadiendo que mientras el Estado y Europa deciden, las fincas siguen sumando daños y, en algunos casos, se habla ya abiertamente de riesgo extremo de desaparición de cultivos.

Mosca blanca y cochinilla

Hernando comenta que las plagas que preocupan ahora son, principalmente, la mosca blanca en la platanera y diferentes cochinillas en el aguacate y la piña tropical. Estas plagas no solo debilitan la planta, sino que actúan como insectos picadores y transmisores de virosis. En la piña, por ejemplo, esa transmisión vírica ha llevado a producciones muy bajas y frutos con calibres que “prácticamente no se pueden comercializar”.

No sabemos ya qué hacer”, se queja el representante de los agricultores y ganaderos canarios,  mencionando que, durante años, estos problemas se mantenían más o menos acotados con el uso de determinados fitosanitarios que “no erradicaban la plaga, pero la frenaban”. Sin embargo, estos productos fueron desautorizados en la Unión Europea y, actualmente, el único margen legal es recurrir a autorizaciones excepcionales, muy controladas en el tiempo y en la forma de aplicación. 

Dos años de negativa

Teniendo en cuenta el proceso de autorización, argumenta que cada comunidad autónoma, en este caso Canarias, eleva su petición al Ministerio de Agricultura, y el Estado, como país miembro, decide si la tramita o no ante Bruselas.

Según detalla Hernando, mientras otros países como Italia o Portugal sí han obtenido permisos para usar estas materias activas en algunos cultivos, Canarias lleva dos años recibiendo negativas, pese a los informes técnicos y a las solicitudes reiteradas del Ejecutivo autonómico y de organizaciones agrarias como ASAGA. “No se está haciendo la distinción en Canarias respecto a producciones continentales”, lamenta.

Difícil combatir la plaga

Y esa diferencia es clave, según sus palabras. En buena parte de Europa, el invierno y las heladas ayudan a cortar el ciclo de las plagas. En las islas, con clima subtropical, no hay descanso ya que los insectos se desarrollan todo el año, con una velocidad y persistencia que complica enormemente su control. “En Canarias la plaga no se detiene, y eso hace que sea mucho más difícil combatirla”, subraya.

Además, señala, las consecuencias se traducen en abandono y desánimo. En la piña tropical de El Hierro, los agricultores hablan ya de un “grado de abandono tremendo”. Los virus asociados a la cochinilla han dejado plantas sin raíces, debilitadas hasta el extremo y con rendimientos desplomados. Estudios recientes apuntan a pérdidas de más del 50% en algunas zonas de la isla. “Si seguimos así, en pocos años puede desaparecer un cultivo que es emblema de El Hierro”, advierte.

Soluciones alternativas

En la platanera, el escenario no es menos preocupante. Ante la falta de fitosanitarios eficaces y autorizados, se ha optado por soluciones alternativas que encarecen la producción. Según comenta el entrevistado, el remedio viene por la aplicación de agua a presión y aceites vegetales para evitar que las plagas se fijen en la planta. 

“Hay fincas grandes que tienen que dar esos tratamientos prácticamente cada dos o tres semanas o al menos una vez al mes”, explica. Eso significa tirar de mucha mano de obra y de mucha agua, encareciendo el coste de producción.

Sobrecostes inasumibles

El problema es que el precio del plátano no permite absorber esos sobrecostes, según comenta, apuntando que la competencia de la banana en la Península mantiene el mercado muy ajustado y cualquier incremento imprevisto en los gastos deja la rentabilidad en el aire. 

Si no fuera por las ayudas, al precio al que sale al mercado peninsular, un sobrecoste así te tambalea la producción”, resume el representante de ASAGA. El aguacate, con un valor de mercado más alto, tiene algo más de margen, pero tampoco está a salvo.

Realidad canaria

La queja del sector no va contra la normativa en sí, sino contra la falta de respuesta adaptada a la realidad canaria. Hernando insiste en que las autorizaciones excepcionales, cuando se conceden, están lejos de ser una carta blanca. Se limitan a periodos muy concretos del año y requieren que la aplicación la realice un ingeniero agrónomo o un técnico cualificado, registrando todo en el cuaderno de explotación. “No se trata de usar estos productos como antes, sin control, sino de poder defender los cultivos en momentos críticos y de forma responsable”, recalca.

Mientras el Parlamento de Canarias ha pedido por unanimidad al Ministerio y a la UE una autorización excepcional y temporal para garantizar la viabilidad de producciones estratégicas como el plátano o el aguacate, el sector siente que el tiempo corre en su contra. Desde Asaga concluyen que cada campaña sin ese permiso es aumentar el riesgo sobre unos cultivos que, en palabras de Hernando, ya están “en niveles máximos de gravedad”.