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Imagen de un sobre de azúcar / EFE

Europa cambia desde hoy las reglas de los envases: así afectará a supermercados, bares y hoteles de Canarias

El nuevo Reglamento europeo comienza a aplicarse este 12 de agosto y abre un calendario que restringirá determinados plásticos de un solo uso, monodosis y pequeños envases de productos de higiene habituales en los alojamientos turísticos

Comprar fruta en un supermercado, pedir una salsa en un restaurante o encontrarse una pequeña botella de champú en la habitación de un hotel son gestos cotidianos que también cambiarán progresivamente en Canarias.

Este miércoles, 12 de agosto de 2026, comienza a aplicarse con carácter general el nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases. La normativa afecta a toda la Unión Europea y abre un calendario de cambios que tendrá consecuencias directas para supermercados, establecimientos de restauración y hoteles del Archipiélago.

El impacto resulta especialmente relevante en Canarias por el peso de sectores como el turismo y la hostelería, precisamente dos de las actividades en las que todavía son habituales algunos de los formatos que Bruselas quiere reducir.

Eso sí, existe una diferencia importante: los envases afectados no desaparecen este miércoles. El reglamento empieza a aplicarse ahora, mientras que buena parte de las restricciones concretas previstas para determinados formatos entrarán en vigor a partir del 1 de enero de 2030.

Los supermercados canarios tendrán que adaptarse

Uno de los cambios más visibles llegará a la cesta de la compra.

A partir de 2030 estarán restringidos determinados envases de plástico de un solo uso para frutas y hortalizas frescas no procesadas vendidas en cantidades inferiores a 1,5 kilos.

La normativa incluye formatos como redes, bolsas, bandejas y recipientes, aunque contempla excepciones cuando el envase resulte necesario para proteger el alimento, evitar pérdidas de agua o reducir riesgos microbiológicos, golpes u oxidación.

La medida afectará, por tanto, a la forma en la que cadenas y establecimientos que operan en Canarias presentan actualmente determinados productos frescos.

También se restringirán ciertos envoltorios de plástico utilizados únicamente para agrupar varias unidades y fomentar su compra conjunta, como algunas películas que reúnen botellas, latas o paquetes.

Cambios en bares y restaurantes de las islas

La restauración será otro de los sectores que deberá transformarse.

El reglamento contempla la restricción desde 2030 de envases individuales de plástico de un solo uso para condimentos, salsas, leche para el café, azúcar y aliños cuando se consuman dentro de bares, cafeterías y restaurantes.

Son las conocidas monodosis que todavía acompañan a muchas consumiciones.

No desaparecerán en todas las circunstancias. La legislación contempla excepciones, por ejemplo, cuando estos productos acompañen a comida preparada para llevar y destinada al consumo inmediato, además de determinados usos sanitarios.

También se restringirán recipientes de plástico de un solo uso para alimentos y bebidas que se llenen y consuman dentro del propio establecimiento, como determinados vasos, platos, bandejas, cajas o bolsas.

Para Canarias, donde la restauración está estrechamente vinculada tanto al consumo de residentes como a la actividad turística, la adaptación tendrá especial incidencia.

Los champús de los hoteles, en el punto de mira

Es probablemente la medida con mayor pata específicamente canaria.

La normativa europea restringirá los pequeños envases de un solo uso de productos cosméticos y de higiene utilizados en alojamientos turísticos cuando estén destinados exclusivamente a una reserva y se desechen antes de la llegada del siguiente huésped.

Entre los ejemplos aparecen las pequeñas botellas de champú, gel o crema corporal, además de determinados envoltorios individuales de pastillas de jabón.

La medida tendrá una incidencia directa en el sector alojativo de Canarias, uno de los principales destinos turísticos europeos y con una amplia planta de hoteles y apartamentos.

Muchos establecimientos ya han sustituido estos pequeños recipientes por dispensadores rellenables, una imagen cada vez más habitual en los baños de los hoteles. La nueva normativa europea acelerará progresivamente esta transición.

Adiós al sobreenvasado

Los cambios tampoco se limitan al plástico.

Europa pretende reducir aquellos envases cuyo tamaño sea innecesariamente grande respecto al producto que contienen.

La normativa obliga a avanzar hacia diseños que reduzcan al mínimo necesario el peso y volumen del envase y apunta expresamente contra recursos como falsos fondos, dobles paredes o capas innecesarias destinadas únicamente a aumentar la percepción del tamaño del producto.

También se establecen límites para el espacio vacío de determinados embalajes utilizados en el comercio electrónico, otra actividad con especial particularidad en Canarias por sus condicionantes logísticos.

No todo estará prohibido

La nueva normativa contempla excepciones.

Las bolsas de plástico muy ligeras, por ejemplo, podrán seguir utilizándose cuando sean necesarias por motivos de higiene o cuando sirvan para contener alimentos vendidos a granel y contribuyan a evitar el desperdicio alimentario.

También existirán excepciones en restauración, sanidad y otros sectores cuando razones de seguridad o higiene justifiquen mantener determinados formatos.

¿Qué cambia desde hoy en Canarias?

La fecha puede generar confusión.

Desde este 12 de agosto de 2026 comienza a aplicarse con carácter general el Reglamento europeo, pero los consumidores canarios no encontrarán este miércoles unas estanterías completamente diferentes ni desaparecerán inmediatamente las monodosis de los restaurantes o los pequeños champús de todos los hoteles.

Europa ha establecido un periodo progresivo de adaptación.

Una de las fechas fundamentales será el 1 de enero de 2030, cuando comenzarán a aplicarse las restricciones previstas para varios de estos envases de un solo uso.

Hasta entonces, fabricantes, distribuidores, cadenas de supermercados, establecimientos hosteleros y alojamientos turísticos tendrán que adaptar progresivamente sus sistemas.

En Canarias, esta transformación será especialmente visible en tres escenarios cotidianos: la compra en el supermercado, las mesas de bares y restaurantes y las habitaciones de los hoteles.

El objetivo europeo es reducir la cantidad de residuos de envases que genera cada ciudadano y avanzar hacia modelos reutilizables y reciclables. Para los consumidores de las islas, el resultado será mucho más fácil de reconocer: algunos envases que hoy forman parte de la vida cotidiana irán desapareciendo durante los próximos años.

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