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Aviones en el Aeropuerto de Gran Canaria (Canarias). / EFE

Europa dispone de queroseno solo para seis semanas y Canarias teme por el turismo

Las reservas de combustible caen a niveles críticos, las aerolíneas cancelan vuelos y el ajuste aéreo amenaza la temporada turística en las Islas

Canarias, uno de los destinos turísticos más dependientes del avión en Europa, se asoma a un escenario de máxima incertidumbre provocado por la guerra de Israel y Estados Unidos con Irán.

La escalada en torno al estrecho de Ormuz ha puesto en jaque el suministro energético y ya amenaza con traducirse en menos vuelos, precios más altos y una posible caída de visitantes en el Archipiélago.

Alerta europea

La alerta de la Agencia Internacional de Energía (AIE), a través de su director Fatih Birol, es contundente: Europa dispone de reservas de combustible para aviación para apenas seis semanas si no se restablece el flujo de petróleo.

El dato golpea de lleno a Canarias por su propia estructura económica. El turismo, principal motor de las Islas, depende casi exclusivamente del tráfico aéreo, sin alternativas de conexión masiva.

Cualquier alteración en la operativa de las aerolíneas impacta directamente en la llegada de turistas, en la ocupación hotelera y en el empleo.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / EFE

Ajustes de aerolíneas

El problema no es solo de costes, sino de suministro. El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte clave del petróleo mundial, ha tensionado el mercado hasta el punto de abrir la puerta a un escenario de escasez. 

El queroseno se ha encarecido de forma acelerada y las compañías empiezan a tomar decisiones para proteger su rentabilidad.

En ese contexto, las aerolíneas ya han iniciado ajustes en Europa. Operadores como KLM o easyJet han comenzado a recortar rutas menos rentables, mientras el grupo Lufthansa activa medidas de contención ante el aumento del precio del combustible, que se ha disparado desde el inicio del conflicto.

Billetes más caros

El riesgo para Canarias es inmediato y concreto. La reducción de frecuencias o la cancelación de rutas desde mercados emisores clave como Alemania, Reino Unido o Países Bajos podría coincidir con el inicio de la temporada baja turística, pero comprometiendo ingresos y actividad en el conjunto del sector.

A esto se suma un segundo impacto: el encarecimiento de los billetes aéreos, que puede desincentivar la demanda incluso en escenarios donde la oferta se mantenga. En un destino donde el coste del transporte es un factor decisivo, esta variable adquiere un peso determinante.

Electricidad, costes logísticos...

La crisis energética, además, no se limita al transporte. El aumento del precio del petróleo y el gas amenaza con trasladarse al conjunto de la economía insular, encareciendo la electricidad, los costes logísticos y el precio final de bienes y servicios en un territorio especialmente expuesto a la inflación importada.

Imagen de unos turistas en una playa de Canarias / EFE

Canarias, por su condición ultraperiférica, vuelve a situarse en la primera línea de impacto de una crisis global. Lo que en otros puntos de Europa puede traducirse en ajustes de movilidad, en las Islas se convierte en un desafío estructural: mantener abierta la puerta de entrada que sostiene su economía.