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Imagen de un empleado trabajando con la inteligencia artificial / EFE

La expansión de la IA, el desarrollo de la nube y la necesidad de extraer mayor valor de los datos modifican las prioridades de las organizaciones

Según el Instituto Nacional de Estadística, el 21,1% de las empresas españolas de diez o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025

Especialistas en datos e inteligencia artificial, integradores y plataformas tecnológicas conforman un mercado cada vez más diverso, en el que la adopción y la capacidad de trasladar la tecnología a los procesos reales ganan importancia. El ecosistema tecnológico español atraviesa una etapa de transformación. La expansión de la inteligencia artificial, el desarrollo de la nube y la necesidad de extraer mayor valor de los datos están modificando las prioridades de las organizaciones españolas.

Esta evolución ya se refleja en los datos. Según el Instituto Nacional de Estadística, el 21,1% de las empresas españolas de diez o más empleados utilizaba tecnologías de inteligencia artificial en el primer trimestre de 2025, mientras que el 44,3% contrataba servicios de cloud computing de pago. La demanda, sin embargo, ya no se limita a implantar herramientas. Las organizaciones buscan incorporar tecnologías que respondan a necesidades concretas de negocio, se integren en sus operaciones y puedan evolucionar una vez puestas en marcha.

Este cambio está configurando un mercado en el que cada fase de la transformación depende de la anterior. El desarrollo de soluciones de inteligencia artificial requiere datos fiables, su incorporación al negocio exige conectarlas con los sistemas existentes y su despliegue a escala necesita infraestructura, capacidad de computación y seguridad.

El dato se ha convertido así en el punto de partida de buena parte de esta evolución. El crecimiento de la inteligencia artificial está reforzando la importancia de la integración, la calidad y el gobierno del dato. Sin una información organizada y accesible, resulta difícil desarrollar soluciones fiables o incorporarlas a los procesos de negocio.

En este contexto, compañías como Bismart trabajan en analítica, integración y gobierno de la información, mientras que Docenteo implanta soluciones de datos, tecnología e inteligencia artificial. En el caso de Docenteo, el desarrollo de estas soluciones se acompaña de acciones orientadas a facilitar su adopción por parte de los equipos y su incorporación a los procesos internos. Este enfoque refleja una cuestión cada vez más presente en el mercado: el valor de la tecnología no depende únicamente de su implantación, sino de que las organizaciones sean capaces de utilizarla y hacerla evolucionar en su actividad cotidiana.

Una vez desarrolladas, las soluciones deben superar el siguiente reto: integrarse en el funcionamiento real de la organización. Las nuevas herramientas necesitan conectarse con aplicaciones, infraestructuras y procesos existentes, especialmente cuando afectan a distintas áreas de una misma compañía.

En esta fase participan empresas como Indra Group o NTT DATA, que desarrollan proyectos relacionados con la modernización de sistemas, cloud, ciberseguridad, datos e inteligencia artificial. Su papel consiste, entre otras funciones, en conectar las nuevas capacidades tecnológicas con arquitecturas que en muchos casos han sido construidas a lo largo de años. Esto permite que las soluciones no funcionen como iniciativas aisladas, sino como parte de los procesos y sistemas corporativos.

La especialización y la integración aparecen, por tanto, como capacidades complementarias. En muchos proyectos, las grandes compañías tecnológicas trabajan junto a firmas especializadas que intervienen en ámbitos concretos, como el gobierno del dato, el desarrollo de una solución o su adopción por parte de los equipos.

La integración de las soluciones abre una tercera fase: su despliegue a escala. A medida que aumenta su utilización, también crece la demanda de conectividad, almacenamiento, seguridad y capacidad de computación.

En este sentido, Telefónica Tech trabaja en áreas como cloud, ciberseguridad, datos e inteligencia artificial, mientras que plataformas como Microsoft o Amazon Web Services proporcionan parte de la infraestructura y de las herramientas utilizadas para desarrollar y desplegar las soluciones.

Esta base tecnológica resulta especialmente relevante en los proyectos de inteligencia artificial, que necesitan procesar grandes volúmenes de información, acceder a distintas fuentes de datos y mantener niveles adecuados de disponibilidad y seguridad.

El recorrido desde el dato hasta el despliegue muestra hasta qué punto las distintas capas del ecosistema están relacionadas. Una misma transformación puede comenzar con la organización de la información, continuar con el desarrollo de una solución, avanzar mediante su integración con los sistemas corporativos y culminar con su extensión al conjunto de la organización.

El ecosistema tecnológico español evoluciona así hacia un modelo cada vez más interconectado, en el que especialistas, integradores y proveedores de infraestructura participan en distintas fases de un mismo proceso. La capacidad para coordinar esas fases será determinante para que la tecnología deje de ser una iniciativa puntual y se convierta en una capacidad estable dentro de las organizaciones.

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