Carmen Soto, pescadora profesional y divulgadora pesquera|CEDIDA
Carmen Soto, pescadora profesional y divulgadora pesquera|CEDIDA

La flota artesanal canaria se agota: “Hay barcos que se lo piensan antes de salir a gastar gasoil”

Carmen Soto, pescadora profesional y divulgadora, lamenta que el sector pesquero artesanal no reciba algún tipo de compensación que permita afrontar la subida del gasoil por la guerra de Irán y la poca faena que han tenido por las últimas borrascas

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Los muelles de Canarias acumulan el silencio contenido ante los efectos de la guerra de Irán que está dejando en la flota artesanal canaria. En los pantalanes, algunos barcos han optado por amarrar o reducir salidas porque, sencillamente, el precio del combustible se come cualquier intento de ganancia. 

Ha llegado un punto en el que hay barcos que están decidiendo amarrar o salir menos para no gastar el gasoil”, explica a Atlántico Hoy la pescadora profesional tinerfeña y divulgadora pesquera, Carmen Soto

Combustible por las nubes

Explica Soto que las cuentas no salen por un compendio de problemas que se han unido: por un lado el precio del combustible disparado debido a la guerra de Irán, por otro un número de capturas insuficientes y, para finalizar, el precio del pescado prácticamente congelado desde hace más de una década. 

“El gasoil está a más de 1,90 el litro… El pescado sigue al mismo precio y no se ha hecho una reducción de Seguridad Social”, detalla .

Ayudas

Al preguntarle sobre compensaciones por parte del Gobierno regional, la pescadora menciona la posibilidad de contar con una bonificación de 20 céntimos por litro, algo que se percibe desde el sector como un parche insuficiente. “Ahora mismo hay muchos barcos que dicen: uuf, me lo pienso antes de salir a gastar y no ganar un céntimo’”, resume.

Veinte céntimos el litro no hace nada”, afirma, subrayando que ni siquiera los barcos más grandes, con consumos mayores, logran ver en esa medida un alivio real. Mientras, comenta, algunos atunes rojos empiezan a aparecer y ciertos barcos salen a por ellos, pero no en la cantidad necesaria para garantizar tranquilidad en la cuenta final.

“¿Quién se arriesga a salir y no cobrar?”

A los problemas de costes y capturas se suma otro que amenaza el futuro inmediato del sector y que está relacionado con a falta de personal. “Hay barcos que siguen amarrados o con un personal mínimo porque no hay personal que trabaje”, advierte Soto. La inseguridad en torno al sector frena a quienes podrían incorporarse a las tareas del mar.

“Los que se quieren dedicar a la mar, aunque inviertan un poquito -a cómo están los combustibles y lo que se está ganando-, al final hacen cuentas y no te sale rentable”, explica. En muchos casos, una parte de los gastos, como el combustible, se descuenta del total que se reparte entre los tripulantes. “¿Quién se arriesga a salir para fuera y no cobrar? Porque te lo dejas todo en gastos”, lamenta.

Mientras todo sube, el pescado no

Carmen Soto conoce bien la evolución de los precios desde dentro. “Yo empecé a pescar allá por el 2010. Yo solo he subido entre 1 y 1,5 euros el precio del pescado desde que empecé en el mundo de la pesca”, relata y subraya que en un contexto donde el coste de la vida se ha encarecido, el pescado, sin embargo, no puede seguir esa misma senda.

No se puede subir más el precio del pescado”, afirma. Cuando hay buena captura, incluso se ven obligados a bajar algo el precio para poder dar salida al producto. “Ha subido todo, pero no pueden subirlo porque si no la gente no te lo compra”, resume con crudeza.

Ayudas que se anuncian pero no llegan

En medio del ahogo, el sector mira a las administraciones con una mezcla de expectativa y cansancio. Soto recuerda que se ha hablado de inyecciones económicas y paquetes de ayudas vinculados tanto a las bajas capturas como al encarecimiento del combustible. 

Menciona la entrevistada que se han articulado ayudas por bajas capturas para barcos grandes por parte del Gobierno autonómicoy para embarcaciones pequeñas a través del Cabildo de Tenerife, además de que se habla de una  ayuda específica para combustibles ligada al contexto de guerra. “pero esa ayuda no está ingresada en las cuentas de los pescadores”, subraya. “Se puede hablar, se puede escuchar… pero a día de hoy esa ayuda no ha llegado”.

Meteorología

Ni siquiera el calendario les da una tregua a los pescadores profesionales. En teoría, es época de captura de atún rojo, con la veda abierta desde enero y barcos faenando desde islas como Fuerteventura y Tenerife. Sin embargo, la falta de cantidad suficiente en las capturas, unida a la inestabilidad meteorológica de los últimos meses, dificulta aún más el día a día.

“El atún es pescado migratorio”, recuerda Soto. A ello se suma que los pescadores de bajura, dedicados al pescado pequeño y al camarón, han tenido que convivir con “toda esta serie de borrascas, de viento y de DANA ”, que rompen cualquier previsión. “Es como una de cal y una de arena, puesto que todo el dinero que vas ahorrando lo tienes que gastar porque después tienes que parar otra vez”, describe.

El mal tiempo vacía los restaurantes

El mal tiempo no se queda en el mar; se cuela en los bares y restaurantes, cortando el hilo que une al pescador con el consumidor. “Los pescadores de camarón no venden camarón porque la gente no va a los bares”, explica. “La lluvia, el viento, las alertas y las borrascas hacen que la ciudadanía se quede en casa, y con ella se quedan también el pescado en las cámaras y las cuentas en números  rojo”, destaca.

“No venden pescado porque la gente no va a los restaurantes”, insiste. Los pescadores de bajura, los del “pescadito de playa y las sardinitas”, sufren especialmente este efecto dominó. “Si hay una borrasca en la que no se sale, o en la que hay decretada una alerta, la gente no sale a comer, entonces los restaurantes no invierten en pescado, con lo cual los pescadores terminan amarrando sus barcos. Todo es una cadena”, resume.