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Imagen de un joven en su casa / PEXELS

Hasta 500 euros aunque vivas con tus padres: la ayuda que pueden pedir los canarios mayores de 23

Es una ayuda gestionada por la Seguridad Social, cuyo objetivo es prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social. Está dirigida tanto a personas que viven solas como a quienes forman parte de una unidad de convivencia

En un contexto marcado por el encarecimiento de la vivienda y la dificultad para emanciparse, muchas personas adultas continúan residiendo en el hogar familiar sin que ello implique estabilidad económica. Para estos casos, el sistema de protección social contempla una prestación clave que puede suponer un alivio mensual importante para quienes no cuentan con ingresos suficientes.

Se trata del Ingreso Mínimo Vital, una ayuda estatal que también pueden solicitar personas que viven con sus padres, siempre que cumplan una serie de requisitos específicos.

Qué es el Ingreso Mínimo Vital

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) es una prestación económica gestionada por la Seguridad Social, cuyo objetivo es prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social. Está dirigida tanto a personas que viven solas como a quienes forman parte de una unidad de convivencia, pero carecen de recursos económicos suficientes.

Según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el IMV llegó en diciembre a 2.441.647 personas que viven en 799.553 hogares, de los cuales cerca de un millón son menores de edad.

Hasta 500 euros al mes

Las cuantías del IMV varían en función de la situación personal y económica de cada solicitante, pero en muchos casos pueden rondar los 500 euros mensuales, e incluso superarlos en función de complementos y cargas familiares.

Además, la ministra Elma Saiz ha anunciado que en 2026 el IMV se revalorizará un 11,4%, un incremento muy por encima del IPC, lo que refuerza su papel como red de protección social.

Quiénes pueden solicitarlo viviendo con sus padres

Uno de los aspectos menos conocidos del IMV es que puede solicitarlo una persona que viva con sus padres, siempre que no se considere integrada en la unidad de convivencia familiar a efectos legales.

Los beneficiarios deben cumplir estos requisitos generales:

  • Tener al menos 23 años
  • No estar casados (salvo que hayan iniciado trámites de separación o divorcio)
  • No estar inscritos como pareja de hecho
  • No formar parte de otra unidad de convivencia a efectos del IMV

En estos casos, la persona solicitante se considera beneficiaria individual, aunque resida en el mismo domicilio que sus progenitores.

Requisitos según la edad

Entre 23 y 29 años

Las personas de esta franja de edad deberán acreditar:

  • Residencia legal y efectiva en España
  • Haber vivido de forma independiente durante al menos dos años antes de la solicitud

Este requisito no se exigirá en casos excepcionales, como:

  • Víctimas de violencia de género
  • Personas que hayan iniciado trámites de separación o divorcio
  • Otras circunstancias especiales recogidas en la normativa

A partir de los 30 años

En el caso de personas de 30 años o más, será necesario acreditar que durante el año inmediatamente anterior a la solicitud, su domicilio en España fue distinto al de sus progenitores, tutores o acogedores.

Este requisito no será obligatorio si la convivencia finalizó por el fallecimiento de los progenitores.

Requisitos económicos

Además de la edad y la situación familiar, el IMV exige cumplir unos límites de ingresos y patrimonio, que se analizan de forma individual o por unidad de convivencia, según el caso. La prestación está pensada para quienes no alcanzan un nivel mínimo de renta suficiente para cubrir sus necesidades básicas.

En Canarias, donde la emancipación juvenil es especialmente compleja y los salarios suelen situarse por debajo de la media estatal, el Ingreso Mínimo Vital se ha convertido en una herramienta fundamental para garantizar ingresos mínimos a personas adultas que, pese a vivir con sus padres, no cuentan con autonomía económica real.

Con la revalorización anunciada y la ampliación progresiva de beneficiarios, el IMV se consolida como una de las ayudas más importantes para combatir la vulnerabilidad económica en el Archipiélago.