Los autónomos de Canarias volverán a utilizar los datáfonos como forma de protesta. A partir del 1 de noviembre iniciarán un parón indefinido de los cobros con tarjeta, aunque esta vez no impedirán su uso, sino pedirán a los clientes que colaboren pagando en efectivo.
Es la segunda vez que recurren a esta medida para denunciar las dificultades que atraviesan los pequeños negocios, pero ahora advierten que podrían endurecer las movilizaciones si sus reclamaciones siguen sin respuesta por parte de las administraciones.
La inciativa parte de la Asociación de Autónomos de Fuerteventura y Canarias, que cuenta con unos 800 miembros. A la huelga se han sumado profesionales tanto de la isla majorera como de Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife, e incluso ha despertado interés también en la Península, según afirma su presidente, Ariel Alpizar.
Las reivindicaciones de los autónomos
Detrás de la convocatoria hay 11 reclamaciones que abarcan desde los impuestos y las cuotas hasta las bajas laborales, las ayudas y las dificultades para contratar trabajadores. Una de las principales preocupaciones es la situación de los negocios familiares, que, según denuncian, encuentran demasiadas trabas para contratar a parientes como trabajadores por cuenta ajena.
Desde la asociación también reclaman más apoyo para quienes llevan años manteniendo sus negocios, en lugar de concentrar las ayudas únicamente en quienes comienzan una actividad.
Reclamos en materia fiscal
En materia fiscal, el colectivo propone reducir o eliminar el IGIC para los autónomos que facturen hasta 85.000 euros al año, rebajar el IRPF y aumentar los gastos que pueden deducirse.
También exige mejores prestaciones durante las bajas por enfermedad, ayudas cuando cae la actividad y límites a los intereses y recargos de las deudas con Hacienda y la Seguridad Social.
La vivienda, otro obstáculo
La vivienda constituye otra de sus preocupaciones. En especial en Fuerteventura, la asociación advierte que la dificultad para encontrar alquileres asequibles complica la contratación de personal y reclama impulsar nuevas viviendas.
A ello suma la petición de proteger la residencia habitual de los autónomos frente a embargos derivados de deudas de sus negocios.
El malestar con VeriFactu
Otro de los asuntos que preocupan al colectivo es VeriFactu, el nuevo sistema de control de la facturación impulsado por Hacienda. Aunque el Ministerio anunció este octubre su intención de aplazar su implantación hasta octubre de 2028, una modificación todavía pendiente de aprobación normativa, Alpizar considera que supone una carga adicional para muchos pequeños negocios.
"Esta queja se piensa que es porque queremos defraudar, pero no es así. Todo ticket que hacemos se queda en el sistema. Ya estamos controlados por Hacienda, lo que quieren ahora es asfixiarnos y eso va a hacer que los autónomos terminemos dándonos de baja", denuncia Alpizar.
A ello se suma el obstáculo que supone un nuevo programa para algunos profesionales que tienen dificultades con las nuevas herramientas digitales, por lo que puede llevar a errores. "La asociación no rechaza la digitalización como tal, pero queremos que se tenga en cuenta la realidad de los pequeños establecimientos", apunta el presidente de la misma.
Nuevas medidas de presión
La asociación de autónomos ya ha hecho llegar sus reclamaciones al Cabildo de Fuerteventura y al Gobierno de Canarias. Esperan que esta movilización conduzca a una negociación con las administraciones, pero advierten que si no hay avances, estudiarán nuevas acciones.
Entre las posibilidades que analiza la junta directiva figura una baja colectiva de hasta un millar de autónomos, una propuesta que, por ahora, no está aprobada. "Se van a ir subiendo las medidas de presión. Ya estamos en un punto donde nos pinchan y no echamos sangre", resuem Alpizar.
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