Jorge Alonso, director de Consultoría de Velorcios, compañía especializada en infraestructuras tecnológicas y ciberseguridad, participa este viernes en la Mesa Atlántico del II Foro del Valor Compartido, en Las Palmas de Gran Canaria.
Alonso analiza el momento que atraviesa el sector tecnológico en Canarias, advierte de que todavía existe un amplio margen de mejora en materia de sostenibilidad y defiende el papel clave que puede desempeñar la tecnología para afrontar algunos de los grandes desafíos de las islas.
El directivo apuesta por una mayor coordinación entre sectores y por utilizar la innovación como herramienta para avanzar hacia un modelo más sostenible, eficiente y conectado con la realidad del territorio.
[Pregunta] Velorcios trabaja en infraestructuras tecnológicas y ciberseguridad. ¿En qué momento dirías que se encuentra ahora mismo el sector en Canarias y si tiene margen para preocuparse por la sostenibilidad?
[Respuesta] El sector tecnológico en Canarias, y en términos generales, está en un momento muy importante, porque estamos en una sociedad superdigitalizada, que demanda más tecnología, y la máxima expresión de esa tecnología hoy es la inteligencia artificial.
¿Se han hecho los esfuerzos suficientes?
Partiendo de ese foco en el que estamos, siendo conscientes de ello, y sabiendo que ha habido un esfuerzo importante por cuidar la sostenibilidad de todo lo que rodea a la tecnología, sí creo que existe un amplio margen de mejora en cuanto a la sostenibilidad y hay que ejecutarlo.
¿Cuál es el principal punto de mejora del sector en Canarias?
En Canarias es un mundo diferente del resto, pero hay un margen de mejora claro, por ejemplo, en la parte energética, que sigue siendo un deber. Hay dos ejemplos muy claros.
¿Cuáles?
El más reciente puede ser el de la IA (por todos los recursos que consume), pero otro muy ilustrativo es el síndrome de diógenes digital. Todos tenemos cosas que hace tiempo eliminamos del ordenador, pero no las borramos ni de la nube ni del sistema, y seguimos comprando almacenamiento.
Si fuera físico, sería como una casa donde ya no cabe nada más. El mantenimiento digital también es sostenibilidad, pero no la estamos aplicando.
Se ha hablado mucho del impacto ambiental de la inteligencia artificial. Incluso se ha pedido un uso responsable de herramientas como ChatGPT o Gemini por su consumo de recursos. ¿Está la población usando estas herramientas como si hubiera un “planeta B”?
Sí, pero no podemos echar la culpa al usuario final. Si realmente quisiéramos limitarlo, pondríamos un número limitado de consultas o pondríamos freno. Tenemos que asumir responsabilidad como industria. Igual que antes la informática ocupaba grandes espacios y consumía muchos recursos, ahora debemos evolucionar hacia soluciones más sostenibles.
Cuando se habla de sostenibilidad, el foco suele ponerse en energía o turismo. ¿Cree que el sector tecnológico está infravalorado en este debate?
No creo que sea un tema de olvido, pero quizás no lo vemos tan evidente y debemos crear más conciencia.
La sostenibilidad del territorio en las islas es crítica y la mirada suele ir al medioambiente, pero también hay sostenibilidad económica y social. La tecnología es transversal. Por eso, el sector debe hacer autocrítica y reducir su huella de carbono al mínimo posible, contribuir a la sostenibilidad del planeta y a la economía circular.
Usted suele hacer referencia al concepto de “pintar la nube de verde”. ¿En qué consiste?
Cuando pensamos en la nube [digital], deberíamos imaginarla como verde y sostenible. Y, en cierto modo, ya lo es. Antes, cada empresa tenía sus propios servidores en sus sedes. Compraban servidores pensando en los siguientes cinco o diez años. Eso genera infraestructuras sobredimensionadas.
¿La situación ha cambiado?
La nube cambia eso. Comparte infraestructura, la virtualiza y cada empresa usa solo lo que necesita. Velorcio tiene tres centros de proximidad: Gran Canaria, Tenerife y Madrid. Está pensado para empresas Canarias que quieren estar en una nube próxima y que puedan controlar.
¿La nube nos acerca más a la sostenibilidad?
Además, al pasar a la nube se eliminan infraestructuras propias como aire acondicionado, grupos electrógenos o sistemas de refrigeración. Si esto se multiplica por todos los clientes que tenemos, se demuestra que estamos contribuyendo a bajar la huella de carbono de un montón de empresas.
También existe la sostenibilidad económica: el pago por uso permite ajustar recursos según la necesidad del negocio, lo que hace el sistema más eficiente y sostenible.
¿Las empresas ya empiezan a pedir soluciones tecnológicas más sostenibles o sigue primando el criterio económico?
La realidad es que sigue primando el precio. No solo en tecnología, también en otros sectores. Es igual que cuando compras una lavadora y eliges la más barata aunque consuma más. Ocurre lo mismo con servidores o infraestructuras tecnológicas. El parámetro medioambiental todavía no se está teniendo suficientemente en cuenta y es una pena.
¿Qué papel puede desempeñar la tecnología en la construcción de un modelo económico más sostenible en Canarias?
La tecnología está llamada a jugar un papel crítico. Es la llave del cambio. En las islas tenemos problemas de transporte, atascos y concentración de población en determinadas zonas, mientras otras están despobladas.
Pensemos qué cantidad de trabajo podemos hacer de manera deslocalizada solo teniendo una buena conectividad. Además, estaremos distribuyendo a la población de manera más equilibrada en todo el territorio. La única manera de que eso sea posible es a través de la tecnología.
¿El teletrabajo es una de las llaves para acabar con los atascos?
Totalmente. El teletrabajo será cada vez más importante, incluso por aclamación popular, porque las nuevas generaciones hay cosas que no están dispuestas a aguantar, como estar una hora en cola todos los días porque eso es tiempo, dinero y calidad de vida.
Eso es sostenibilidad en el consumo y en nuestro territorio. Nos estamos dejando un pastizal en la carretera por una pura ineficiencia que tecnológicamente se puede resolver. Hay puestos de trabajo que requieren de la persona in situ, pero muchos no.
¿Existe suficiente coordinación entre todos los sectores económicos en Canarias para afrontar el reto de la sostenibilidad?
A día de hoy no es que no exista suficiente coordinación, es que directamente no la hay. Foros como el que se celebrará mañana es de los primeros. Debemos trabajar más coordinados, compartiendo visión y arrimando el hombro.
¿Por qué es clave esa unión?
Cuando todos tomamos conciencia de los problemas reales del territorio, nos debe doler los ojos al ver lo que pasa en las Dunas de Maspalomas o al ver un atasco que se puede resolver con tecnología. Antes veíamos oficinas en las que se quedaban hasta tarde trabajando y ya no.
¿A qué se refiere?
¿Por qué no evolucionamos ese valor para ser más sostenible con nuestra forma de vivir y empezar a lidiar donde más nos duele? Nos duele el transporte, la ineficiencia, la cantidad de tiempo que perdemos, la conciliación familiar o el deterioro del planeta por el uso excesivo de determinadas zonas de territorio.
Entre todos, junto a la tecnología, podemos ayudar a que eso sea diferente.
¿Qué importancia tienen encuentros como el II Foro del Valor Compartido?
Tienen una importancia capital. Son espacios de diálogo y encuentro para unificar visión. Cuando dos personas o dos empresas tienen la misma información, actúan de forma similar. Estoy seguro de que va a ser una jornada superprovechosa que nos va a abrir los ojos y ojalá sea el principio de algo mucho mayor porque lo merece.
